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Getsemaní, la tesis de la resistencia

El nombre de la abogada y escritora cartagenera  Ladys Posso Jiménez es ampliamente conocido en Cartagena, por ser una de las gestoras culturales más serias que han surgido en los últimos años en esta capital.

En los recientes días, ese nombre está siendo nuevamente comentado por la aparición de su libro “Getsemaní, casa tomada”, que, además de ser su tesis en la maestría de Gestión Cultural, que recibió en Barcelona, “representa una contribución única al panorama académico urbano y cubre un vacío existente al entorno del análisis de las consecuencias reales de un barrio de cambios en las dinámicas residenciales, la existencia de presiones especulativas y la amenaza subyacente de la uniformidad”, como bien lo dice Monserrat Pareja-Eastaway.

En otros apartes, el investigador Édgar Gutiérrez afirma que “la autora construye un gran aporte al conocimiento de la ciudad, demostrando, además de su experiencia cultural, una formación humanística tan difícil de florecer en estos días”.

El Universal dialogó con Posso Jiménez a propósito de la llegada de su libro a Cartagena.

A parte de ser su tesis de maestría, ¿qué inquietud generó la creación de este libro?
--Creo que muchas preguntas que, como ciudadana cartagenera, me hacía respecto a la dinámica de la ciudad. Había cosas que no entendía, como el fenómeno de la discriminación, los ambientes y situaciones donde uno puede sentirse discriminado o discriminar. Cuando empecé a indagar la historia de Getsemaní, que en cierta forma es también la historia de la ciudad, me encontré con un fenómeno que no conocía y era el de los barrios adosados a la muralla y la utilización del término “chambaculero”, una lápida que pesaba sobre la persona a quien se lo ponían. En ese sentido, sabía que había existido un barrio Chambacú, pero no sabía cómo era. Y creo que eso mismo pasa con las nuevas generaciones. Frente a todo eso, empecé a ver cómo era el comportamiento de las  élites frente a esos fenómenos, cómo se dan los desalojos que tienen que ver con los sectores cercanos al Centro Histórico y cómo son los discursos que se manejan en esa dinámica urbana.

¿Por qué es Getsemaní el objeto de estudio y no otra parte del Centro Histórico?
--Porque cuando me interesó ese tema, el fenómeno de desplazamiento que ahora vive Getsemaní no estaba tan acentuado, estaba en un momento de transición. En cambio, en otras partes del Centro Histórico ya la mayoría de quienes fueron los habitantes raizales se habían ido y ese pedazo de la ciudad estaba convertido en el fantasma que es hoy. En Getsemaní todavía hay vida y esencia barrial.

¿Qué cosas interesantes halló en esa esencia barrial que usted menciona?
--Hay algo que me pareció interesante, no sólo frente al resto de la ciudad, sino frente a algunos fenómenos de desplazamiento de población tradicional en otros centros históricos, y fue que encontré una cierta resistencia y organización vecinal respecto a la transformación del barrio. Eso no se da con mucha frecuencia. Y el ejemplo, repito, lo tenemos en San Diego y el Centro, sitios de los cuales la gente salió tranquilamente. Incluso, intuyo que los primeros que se fueron hicieron “malos negocios”, porque en ese momento las propiedades no estaban tan valorizadas, ya que la mayoría eras casas ruinosas.

¿Cree usted que esa resistencia que muestran los raizales está dando frutos?
--Esa resistencia empecé a verla desde el momento en que leí la investigación “Memorias de la libertad”, de Martín Morillo y Florencio Ferrer, quienes en la primera parte hacen una semblanza histórica de Getsemaní; y en la segunda, un censo barrial. A partir de ahí, pienso que cuando una comunidad se pregunta, ¿qué es lo que hay en este barrio? ¿Qué es lo que está pasando?¿Cuál es el salario promedio de cada uno?¿Cuántas personas viven en una casa? ¿Cuántas familias la comparten? Creo que son reflexiones donde la gente se pregunta, ¿Cómo estamos viviendo? Esas interrogaciones pueden erigirse en herramientas importantes para pensar qué viene a futuro y cómo pueden organizarse.

¿Qué cosas le parecieron dignas de resaltar en cuanto al pasado del barrio?
--Muchísimas. Fue una cosa que disfruté bastante, pues la gente de la tercera edad me hacía mucho énfasis en las formas de vecindad de hace 50 años, la música que escuchaban, la forma de vestirse del getsemanicense, los bailes que se organizaban en las calles, la tradiciones, los valores, etc.

¿Qué opinan esas personas de la actual transformación del barrio?
--Muchas de ellas ya no viven en Getsemaní, pero lo extrañan mucho, aunque cuando lo visitan les queda claro que ya no es lo mismo que ellas vivieron, lo ven como una cosa fantasmal. Sin embargo, algunas que todavía viven aquí ven con buenos ojos que el barrio ahora tenga un comando de policía y que se haya mudado mucha gente extranjera, porque eso, según ellos, le da un buen ambiente a Getsemaní, que tuvo sus épocas críticas como cuando era vecino del mercado público; y en los años 80 cuando se dio el fenómeno de la delincuencia organizada, las ventas de alucinógenos y la prostitución callejera.

¿Por qué el título de “Casa tomada”?
--Es una manera de lanzar una pregunta. En el cuento “Casa tomada”, de Julio Cortázar, se describe, de una manera muy cortazariana, un desalojo bastante manso. Y yo pregunto: ¿será que en Getsemaní va a pasar lo mismo? ¿Será que sus habitantes van a dejar el barrio en manos de fuerzas invisibles, pero poderosas? Al final, en el relato de Cortázar no se sabe qué pasa, quién y por qué se quedó con la casa.

¿Qué fue lo más traumático durante la investigación?
--Cerrarla, porque en Getsemaní siempre pasan cosas: dejas de venir una semana y encuentras que tumbaron una casa, vendieron otra, hay un nuevo local, etc. Siempre hay cosas sucediendo. En ese sentido fue difícil finalizar el trabajo.

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Comentarios

VÍCTIMA DE LA CEGUERA DE GOBERNANTES Y POLÍTICOS

Mucho se ha escrito sobre la gentrificación de este barrio estigmatizado desde su infancia, hasta el punto que fue bautizado con el Arrabal.

Pero he insistido que este proceso de desplazamiento de los moradores primigenios de El Centro, San Diego y Getsemaní se dio -y se sigue dando- porque los gobernantes y dirigentes políticos -en la ceguera causada por el brillo del oro recibido-, olvidaron sus obligaciones con su patria chica.

Es decir, se sumaron a la codicia de los cachacos y otros expoliadores que vieron en la depresión de los habitantes del sector histórico de la ciudad una fuente de ingresos, pero sin ver que estaban contribuyendo a la pérdida irreparable del patrimonio colonial y al aniquilamiento de grupos familiares que hicieron historia -entre otras- con la independencia de 1811 y su valerosa resistencia de 1815.

Otra cosa hubiese sido si les hubieran tendido la mano para que sus impuestos fuesen justos y pudiesen pagarse, así como que se crearan líneas de crédito blandas que les permitieran el mantenimiento y conservación de sus viviendas.

¡Oh Cartagena de Indias, ayer Reina de la Mar, así le pagaron las nuevas generaciones a sus gloriosos antepasados!

Eso no funciona

Brujita: Esos estímulos tributarios, que los inmuebles de Getsemaní paguen menos impuestos o se declaren exentos de impuestos, no funciona para que su propiedad la mantengan los actuales propietarios, sino para que se incremente el valor de dichos. Supón tu que yo sea Julio Mario Santo Domingo y al poseedor de una casa exenta de impuestos, Juancho Cueto Marrugo, en ese barrio yo le ofrezca el oro y el moro. Así, yo me haría dueño de esa propiedad y la convertiría en hotel boutique. ¿Me van a cobrar impuestos solo por llamarme Santo Domingo y no Cueto? ¿Y qué sucedería si luego le vendo esa misma casa a mi amiga Bladys Madera? ¿Gravarían de nuevo a la casa porque su dueña es mi Madera?. Olvídate de lo que estás pensando, eso no funcionaría.

Eso no funciona

Brujita: Esos estímulos tributarios, que los inmuebles de Getsemaní paguen menos impuestos o se declaren exentos de impuestos, no funciona para que su propiedad la mantengan los actuales propietarios, sino para que se incremente el valor de dichos bienes. Supón tu que yo sea Julio Mario Santo Domingo y al poseedor de una casa exenta de impuestos, Juancho Cueto Marrugo, en ese barrio yo le ofrezca el oro y el moro. Así, yo me haría dueño de esa propiedad y la convertiría en hotel boutique. ¿Me van a cobrar impuestos solo por llamarme Santo Domingo y no Cueto? ¿Y qué sucedería si luego le vendo esa misma casa a mi amiga Bladys Madera? ¿Gravarían de nuevo a la casa porque su dueña es mi Madera?. Olvídate de lo que estás pensando, eso no funcionaría.

PURA CARRETA

EN 1920 UN CENSO DE GETSEMANI DEMOSTRO QUE LA MAYORIA DE LA GENTE ERA DE LA SABANAS DE BOLIVAR Y DE PUEBLOS COMO SANTA ROSA , VILLANUEVA Y BOCACHICA , EN 1964 O 1965 , LA MAYORIA DE LA GENTE QUE VIVIA EN ESTE BARRIO ERAN DE OVEJAS , EL CARMEN , ETC , ES DECIR PERSONAS QUE ERAN VICTIMAS DE LA VIOLENCIA POLITICA DE 1948 ( LEAN EL LIBRO DE VALDELAMAR SOBRE GETSEMANI Y VEAN QUE LA MAYORIA DE LOS ENTREVISTADOS QUE SALEN EN ESE TEXTO NO ERAN DE CARTAGENA . ES MAS DESDE 1930 LA CALLE DE LA MEDIA LUNA SE LLENO DE GENTE DE LA COLONIA SIRIO LIBANESA ( APELLIDOS COMO BEETAR , HAYDAR , TAJAN , MURRA , AMBRAD , MEBARAK ETC ERAN LOS DUEÑOS DE LOS INMUEBLES Y SE FUERON POR SU PROPIA VOLUNTAD PARA BOCAGRANDE EN LOS AÑOS 60 , NO HUBO TAL DESPLAZAMIENTO ) EN CUANTO A LA CALLE LARGA , ESTABA POBLADA POR UN PEQUEÑA BURGUESIA DE CARTAGENA QUE DETENTO EL PODER POLITICO , COMO LOS VARGAS , LOS CABALLEROS , ETC LOS CUALES SE FUERON PARA MANGA Y CRESPO CUANDO EL SECTOR SE DEGRADO , ALLI TAMPOCO HUBO NINGUN DESPLAZAMIENTO FORZADO . POR OTRA PARTE GETSEMANI ERA UN DEFECADERO , ESTABA LLENO DE PASAJES INMUNDOS COMO EL VILLAREAL ,OTRO LLAMADO LOS " MUCHOS CUARTOS " ETC EN DONDE VIVIAN FAMILIAS EN UNOS CUARTOS PEQUEÑOS Y COMPARTIAN UN INODORO COMUN 45 FAMILIAS Y MAS , CON TODA LA DEGRADACION QUE ESTO CONLLEVA , ASI QUE OBRAS COMO ESTAS ESTAN DESENFOCADAS PUES NO HUBO NINGUNA PRESION PARA QUE LA GENTE SE FUERA , LA MISMA GENTE SE FUE DE GETSEMANI CUANDO SE LE MEJORO SU SITUACION , ESO SUCEDIO ENTRE 1960 Y 1984 , NO HUBO PRESION , ESE BARRIO ERA UN CHIQUERO POR ESO DIGO QUE OBRAS COMO ESTAS PARECEN SER ANCLADAS EN PURA CARRETA

¿Populismo?

los procesos de gentrificación hacen parte de todo desarrollo urbano. Lo que hay que establecer es cómo se produce ese proceso. En el mundo llega el momento que hay sitios de algún interés histórico cuyos propietarios de vivienda NO pueden continuar con el sostenimiento de la vivienda y mudan a otros sitios. El problema NO es esa mudanza, sino en qué condiciones se da. Getsemaní no solo vive ese proceso sino el,del,deterioro, basta caminar desde la plaza del Pozo y se encontrará con una carpintería sobre la acera y así lado un restaurante siguiendo el mal ejemplo se tomó las aceras y si continúa hasta la Media Luna encontrará fritanga en aceras, casas destripadas, y así sucesivamente. El Estado puede rebajar impuesto predial pero no basta. Las gentes se mudan y el uso del suelo va cambiando. Decir que el Centro Histórico es un fantasma es un dejo populista de la escritora que Álvarez también está de acuerdo. Y si dijéramos que del Centro Histórico tiene que salir colegios, TODAS las Universidades, administración pública , notarias, cámara de Comercio, Banco de la República, y similares, seguro la escritora y RD Álvarez rasgan sus vestiduras.

Perdiendo el tiempo

Por lo que dice la autora del libro "Casa Tomada", su trabajo para escribirlo representa lo que Dios nunca perdona: El Esfuerzo Inútil. Los tales dueños raizales (como se abusa de este adjetivo) de Getsemaní, ni son raizales ni nadie los desaloja. No son raizales porque se puede asegurar que ninguno de ellos ha vivido en ese sector por más de cinco generaciones y porque no es suficiente ser negro para ameritar el título de raizal, puesto que los únicos raizales en Colombia son los llamados indios. Los calificados como blancos, o café con leche, o negros, son descendientes de los blancos que llegaron voluntariamente a estas tierras o de los negros que posteriormente y a la fuerza fueron importados por esos blancos o de la mezcla de esclavistas blancos y de esclavos. A los que se agregarían, sí señor, los que tengan algunas burbujas de sangre verdaderamente raizal india, especímenes estos difícil de hallar si les miramos el cabello. Con esto queda claro que más raizales son los canelos y los blancos, si es que todavía se dan estos ejemplares, que los negros. En segundo lugar, ni del sector amurallado propiamente dicho ni de Getsemaní, nadie ha sido desplazado, pues no puede llamarse así a quien, a satisfacción, vende su casa para irse adonde la plazca. Por último, hay que anotar que todo cambia, que una ciudad es un organismo vivo que evoluciona, para bien o para mal, y que es inútil pretender congelar una realidad para la eternidad. Como ejemplo, tomemos a la deslumbrante ciudad de París, a la que los romanos llamaron inicialmente Lutecia (de lutum, lodo), porque era toda un barrizal, y mucho después el vistoso Pigalle de hoy se denominaba "Pig allen", o sea calle de los puercos, por razones fácil de imaginar. De modo, pues, que doña Ladys ha perdido su tiempo dejando constancias sobre cambios que son inevitables en todas las urbes del mundo.