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Elecciones EEUU: Desencanto entre los demócratas podría ser clave

Jamás en sus 58 años, Victoria Newman se sintió tan entusiasmada como cuando votó por Barack Obama en el 2008. Sin embargo, los demócratas no podrán contar con ella cuando luchen por retener el control del Congreso en los comicios de noviembre.

Ese día, dice Newman, se quedará en su casa.
La actitud de esta mujer negra de 58 años, ex empleada estatal, hoy jubilada, resume el sentir de muchos votantes que esperaban grandes cosas de Obama y se sienten un tanto desencantados.

Si quieren conservar el control de la Cámara de Representantes en las elecciones legislativas, los demócratas deberán revitalizar el ánimo de sus partidarios y también el de los votantes independientes. Esto no resultará fácil en una cantidad de contiendas en las que el electorado se muestra apático hacia Obama.

Ante este panorama, los republicanos creen que podrían conquistar las 40 bancas que necesitan para tomar el control de la cámara baja, en un año en el que el rumbo de la economía y el malestar con el presidente podrían costarle caro al oficialismo.

Diversas consultas indican que los republicanos están mucho más motivados que los demócratas con miras a las elecciones. Esto es clave en un país en que el sufragio no es obligatorio y llevar al ciudadano a las urnas _se suele votar un martes_ es gran parte de la batalla.
Las 435 bancas de la Cámara de Representantes estarán en juego y se calcula que al menos 75 de ellas podrían cambiar de manos. Los demócratas ocupan hoy la mayoría de ellas.

En las afueras de Filadelfia, en un distrito mayormente de clase media que solían controlar los republicanos, los demócratas luchan por conservar la banca de Joe Sestak, quien ahora se postula para el Senado. El candidato demócrata a sucederlo en la cámara baja, Bryan Lentz, ex fiscal y veterano de la guerra de Irak, dice que sabe que su campaña “no le pone la piel de gallina a nadie”.

“Las cosas están mal y necesitamos gente que sepa arreglarlas”, argumenta Lentz, un representante estatal en Pensilvania. “Y yo he arreglado muchas cosas en el pasado”.

Es un argumento que dista mucho de la retórica espléndida de Obama de hace dos años, que Sandra Greaves todavía recuerda cuando le abre la puerta de su casa a Lentz una tarde de domingo. Lentz le dice quién es y le entrega unos volantes.
Luego que Lentz se va, Greaves, quien votó por Obama y por los demócratas en el 2008, dice que esta vez podría hacerlo por los republicanos porque está descontenta con el presidente y, sobre todo, con el gobierno.

“Pensé que Obama era realmente un hombre del pueblo, que produciría cambios, se arremangaría y pondría a la gente a trabajar. Pero eso no ha sucedido”, lamenta Greaves, una enfermera de 48 años que tiene tres trabajos. “Me siento muy frustrada con todo el sistema”.

El rival de Lentz, el republicano Pat Meehan, cree que puede ganar con el voto de gente como Greaves, que apoyó a Obama disgustada con su predecesor George W. Bush y ahora respaldaría a los republicanos en señal de malestar con el mandatario.

“En este distrito no hay una fuerza dominante”, declaró Meehan mientras saludaba a la gente en una estación de tren del suburbio de Radnor. “Hay gente que hubiera votado por Obama y por Joe Sestak, pero que cuando me pongo a hablar con ellos saca a relucir su inquietud con la economía y con el rumbo del país”.

Hay unas tres docenas de distritos que Obama ganó en el 2008 donde los demócratas perciben una apatía que podría darles un dolor de cabeza. Muchos de quienes votaron por Obama parecen inclinados a no acudir a las urnas o a apoyar a los republicanos.

Entre esos distritos figuran un suburbio de Cincinnati, donde el demócrata Steve Driehaus volverá a medirse con Steve Chabot, el republicano que derrotó hace dos años, y otro en el centro de Ohio, donde Mary Jo Kilroy se topa otra vez con Steve Stivers.
Lisa Y. Farmer, una analista de 41 años de Columbus, Ohio, votó por Obama y Kilroy en el 2008, pero no está segura de qué hará esta vez. Opina que Obama hace lo que puede en la situación actual, pero le preocupa el deterioro de la economía. Dice que varios colegas perdieron sus trabajos y sus viviendas.
En el 2008, “pensamos que se venían grandes cambios”, expresó Farmer. “Ahora estoy un poco dubitativa, aunque al mismo tiempo esperanzada en que las cosas se enderecen”.

Los republicanos dicen que han hecho movilizaciones de votantes muchos más grandes que las de hace dos años y que la táctica está dando resultados, a juzgar por los resultados de algunas elecciones primarias recientes, en las que hubo una mayor participación republicana.
“La diferencia”, dijo el portavoz republicano Doug Heye, “no es tanto el entusiasmo de los partidarios, sino la participación”.
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Los periodistas de The Associated Press Ann Sanner, en Columbus, Ohio; Mike Baker en Raleigh, Carolina del Norte; Bob Lewis en Richmond, Virginia; y Dan Sewell en Cincinnati, colaboraron con este despacho.

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