Después de un fin de semana marcado por el terror ante el atentado el sábado contra una escuela del sur de la península que causó la muerte de una adolescente y dejó cuatro chicas heridas gravemente, y un domingo apabullado con la noticia del terremoto que dejó al menos seis muertos y decenas de heridos, el jefe de gobierno Mario Monti decidió anticipar su regreso de la cumbre de la OTAN que se celebra en Chicago (Estados Unidos).
“En estos momentos el país debe estar unido y cercano a quienes sufren”, pidió Monti, quien declarará el estado de emergencia en Emilia-Romaña tras su regreso hoy.
El nordeste de Italia, una de las regiones más industrializadas y pobladas de la península, se despertó de madrugada sacudido por el sismo, ocurrido a las 04H04 locales (02H04 GMT), cuya magnitud fue de 6 y con epicentro localizado a unos 5 km de profundidad en Finale Emilia, 36 km al norte de Bolonia, provincia de Módena.
Unas 50 personas resultaron heridas en la región de Ferrara, aunque ninguna de gravedad.
“Sentía la casa temblar, los muebles se movían, los objetos caían, la gente corría como loca”, contó a la AFP Claudio Bignami, un pensionista que reside en San Carlo, a las afueras de Ferrara.
El inmenso patrimonio cultural de la región sufrió “notables daños”, según una nota del ministerio para los Bienes Culturales, que registró desprendimientos y grietas en varias iglesias importantes de Ferrara, entre ellas la de San Carlo y de Santa Maria in Vado.
Como un señal premonitorio, las agujas del Reloj antiguo de la torre San Agustín señalan las 04H04, la hora exacta del movimiento telúrico.
