La Castellana se está quedando sin espacio público

12 de diciembre de 2018 12:00 AM

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

En menos de diez años, el barrio La Castellana se fue quedando sin espacios para la libre movilización de sus habitantes, debido, en gran parte, a la proliferación de vendedores ambulantes y estacionarios.

De eso se lamenta Beatriz López de Pájaro, la presidenta de la Junta de Acción Comunal, quien afirma que algunos locales comerciales, plenamente legalizados, también abusan del espacio y se apropian indebidamente de lo que antes eran los sitios para el desplazamiento de los transeúntes.

“Esa ocupación --afirma-- ocurre tanto en la avenida Pedro de Heredia, como en la parte de atrás de la urbanización, exactamente en la frontera con el barrio Las Gaviotas, carrera 67. Allí funciona un centro médico, que antes era privado, pero ahora que cambió de nombre atiende pacientes sisbenizados y la ocupación de la vía y los andenes es desde que amanece hasta que anoche”.

El barrio La Castellana fue fundado hace más de 50 años. Pertenece a la Localidad 2. Está clasificado como estrato 4. Tiene 150 predios y, aproximadamente, 800 habitantes. Es vecino de la avenida Pedro de Heredia y los barrios Las Gaviotas, Contadora y Chipre.

De todos estos barrios, el más expuesto a la mutilación del espacio público es precisamente La Castellana, desde que quedó en el mismo foco del auge mercantil de la zona, empezando por la construcción de un gran centro comercial que le hace frente y un almacén de cadena que está a pocos metros en la misma hilera de predios.

El advenimiento de esos dos monstruos estimuló la aparición de restaurantes, farmacias, entidades financieras, entidades de salud, discotecas y hasta establecimientos de autopartes, lo cual se agrava con el carácter de paradero de todos los vehículos de transporte público que cubren la zona suroccidental de Cartagena.

En un abrir y cerrar de ojos, el sitio se convirtió en un hervidero de gente, estimulada por la gran vitrina de vendedores callejeros de todo tipo de mercancías y “estaciones” de mototaxis en ambos costados de la avenida Pedro de Heredia, aunque la más sufrida es la correspondiente a La Castellana.

“Aquí vivimos en ascuas --dicen los moradores--, porque algunos vendedores de comidas usan pipetas de gas propano, que, aunque pequeñas, no dejan de ser un peligro porque están expuestas de cualquiera manera en plena vía”.

Pero las quejas no solo surgen de los residentes sino también de los foráneos, sobre todo los que conducen vehículos y necesitan cortar camino por las vías de La Castellana: la ocupación rampante dificulta la movilización y hasta ha provocado enfrentamientos entre los usurpadores y quienes necesitan espacio para desplazarse.

“Desde 2016 --prosigue la JAC-- venimos escribiéndole a la Gerencia de Espacio Público del Distrito para erradicar ese problema definitivamente, pero no se ha podido. El año pasado la Gerencia hizo un operativo y despejó los andenes, pero al poco tiempo estaban los vendedores nuevamente ocupando. Después, pusieron unas vallas en la acera del centro comercial Paseo de La Castellana y se redujo la ocupación, pero las quitaron sin ninguna explicación”.

Los residentes afirman que, de alguna manera, la interinidad en el Distrito ha repercutido en la no continuidad de los operativos y preservación del espacio público, “pero en la presente administración anunciaron una nueva intervención, que, a la hora de la verdad, se hizo únicamente en el centro comercial, pero no acá en la urbanización, dizque porque eso es competencia de la Policía Metropolitana; y resulta que quienes pusieron la queja fuimos nosotros, los habitantes del barrio La Castellana”.

Paralelo al problema de la ocupación ilegal, La Castellana padece la falta de señalizaciones en sus vías interiores, ya que, según la JAC, el DATT solo demarcó dos; “y la tercera calle, que es la carrera 69, nunca ha sido señalizada. Aunque lo más chocante es que la primera y la segunda sí fueron demarcadas, pero nadie obedece las señales. Hemos pedido campañas educativas para el buen uso de las señalizaciones, y no nos las traen; solicitamos reductores de velocidad para contener las motos, y tampoco. El DATT no nos tiene en cuenta”.

La pérdida de los andenes no solo se ve en los espacios comerciales, sino también dentro del barrio, dado que la mayoría de los propietarios de carros los estacionan sobre las aceras, además de que les construyen jardineras y rampas para subir sus automotores.

Los residentes también le han pedido al DATT la instalación de un semáforo entre la carrera 66 y la calle 31c, donde está la Clínica General del Caribe, “porque en ese cruce hay una intersección que está provocando muchos accidentes, sobre todo entre carros y motos”.

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Cartagena

DE INTERÉS