La Princesa, bajo el reinado de las aguas

07 de noviembre de 2018 12:04 AM

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El agua siempre regresa por lo suyo. Esta vieja creencia popular parece estarse cumpliendo en La Princesa, urbanización que fue construida sobre unos terrenos que, muchos años atrás, eran humedales y abrevaderos de ganado vacuno.

La Princesa fue fundada hace 34 años. Pertenece a la Localidad 3. Tiene 548 predios y entre 3.500 y 4.000 habitantes. Está clasificada como estrato 3. Y tiene como vecinos a los barrios Ternera, San José de los Campanos, Los Ciruelos, Los Cerezos, la Cárcel San Sebastián de Ternera y la carretera Troncal de Occidente.

Gonzalo Poveda, uno de los líderes comunales, cuenta que desde hace unos seis años las viviendas comenzaron a humedecerse en sus bases, mientras que las calles se rajan y los manjoles se desestabilizan.

“Como nota agravante --agrega-- la Alcaldía Local 3 autorizó la clausura de un canal de aguas pluviales que estaba en la entrada del barrio, para que una empresa privada construyera un recinto deportivo, lo que ha provocado que en cada aguacero las corrientes, que antes eran transportadas por el conducto, ahora rueden por las calles inundando todo lo que encuentren”.

Según los líderes comunales, “la Alcaldía Local 3 nunca consultó con nosotros para clausurar el canal. En vista de eso, le enviamos al alcalde mayor de entonces, Manolo Duque, un derecho de petición que nunca fue respondido. Ahora acabamos de enviárselo al alcalde Pedrito Pereira, quien se lo trasladó a la secretaria de Infraestructura, Clara Calderón, pero aún no se ha visto la solución. También le hemos pedido a la Secretaría de Planeación del Distrito que no otorgue más licencias de construcción para edificios, porque el terreno no se presta”.

Al respecto, añadieron que, en días pasados, el barrio fue visitado por una comisión de Infraestructura, la cual ordenó cerrar una vía “mientras se soluciona la problemática con una visita técnica, que no ha llegado, con todo y que la Secretaría de Gestión de Riesgos recomendó que se atendiera este problema con celeridad”.

Pero el problema de las calles no radica únicamente en que las aguas subterráneas las estén debilitando, sino en que, gracias a sus entradas y salidas, son utilizadas por los ladrones motorizadas para atracar a los desprevenidos, sobre todo en la madrugada cuando salen a sus jornadas laborales; o en las noches, cuando regresan a sus hogares.

“No sabemos qué ha pasado --manifiestan los moradores-- que desde hace tres años el cuadrante policial no está funcionando como debe ser, tal parece los agentes no fueran suficientes para atajar a los atracadores”.

Igualmente, relatan que el Distrito organizó un frente de seguridad e instaló una cámara, que la intemperie está dañando, pero aún los funcionarios de Distriseguridad ni la Policía han ido a oficializar las estrategias de seguridad.

De acuerdo con los afectados, el barrio ya ostenta el récord de un promedio de cinco atracos por día, cuyos perpetradores están favorecidos con cuatro entradas que les permiten esfumarse hacia algunas zonas aledañas donde imperan los problemas de orden público.

“Creemos, además, que los ladrones aprovechan que la urbanización se ve más sola, desde que retiraron las busetas, para introducir el Transcaribe. Las calles permanecen vacías y algunos usuarios tienen que hacer largas caminatas para coger los busetones, y es ahí donde aprovechan los forajidos para hacer de las suyas”, añadieron las víctimas, quienes aseguraron que, en muchas de esas ocasiones, “los policías llegan una hora después o simplemente no llegan”.

OTROS PUNTOS

La urbanización aporta cuatro mil usuarios al servicio de Transcaribe, pero, según ellos, los vehículos no son suficientes.

Pidieron a la gerencia de la empresa que les aumente los busetones y que instale un paradero frente al barrio, para evitar los atracos, pero aún no se lo han instalado.
Los usuarios se quejan, además, de que las recargas de las tarjetas deben hacerlas en otros barrios lejanos, porque en La Princesa no hay ningún local habilitado para tal fin.

El alcantarillado se está volviendo insuficiente para la cantidad de urbanizaciones que están creciendo a los alrededores y los desbordes de aguas servidas son constantes.

Las calles están siendo tomadas como parqueaderos por los propietarios de carros.

La energía eléctrica es inestable. El espacio público es ocupado ilegalmente tanto por inmuebles residenciales como por locales comerciales.

El sentido de pertenencia es nulo. El centro médico más cercano está en Ternera y no alcanza a cubrir la demanda de la zona.

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