La Providencia, rodeada de construcciones sin control

16 de agosto de 2017 12:00 AM

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Antes de que apareciera el barrio La Providencia, en esos terrenos había un conjunto de fincas ganaderas, cuyos animales abrevaban en humedales que ahora la fiebre de las construcciones están aterrando sin ningún control.

La Providencia comenzó a brotar hace más de 30 años, cuando los finqueros decidieron fraccionar su potreros en lotes más o menos amplios, en los cuales surgieron las primeras casas a orillas de vías, algunas de la cuales están pavimentadas y otras aún esperan la bendición del cemento.

Hace 25 años, según Eduardo Ferrer Luna, habitante y activista comunal, se emprendió la legalización de las viviendas, y es así como el barrio se ha ido convirtiendo en uno de los más mencionados de las afueras de Cartagena.

Tiene unas 270 casas categorizadas en los estratos dos y tres y 1.500 habitantes, aproximadamente;  pertenece a la Localidad 3 y a la Unidad Comunera número 13, en donde tiene vecinos como los barrios El Gallo, Urbanización Anita, Villa Rosita, Santa Lucía, El Recreo, la Carretera de La Cordialidad, el Colegio Biffi y la Clínica Madre Bernarda, entre otros; y consta de dos calles y nueve callejones transversales.

El cálculo que hacen los líderes comunales respecto al número de residentes, ha ido variando con los años, no tanto porque se sigan comprando terrenos donde construir más casas, sino porque muchas de las viviendas que formaron el barrio se están convirtiendo en edificios de dos y tres pisos.

Dichas construcciones vienen afectando al resto de la comunidad, debido a que la empresa Electricaribe aún no ha optimizado las redes, de manera que son muchas las familias que se conectan a los pocos circuitos de que dispone el barrio, con las consiguientes fluctuaciones, suspensiones y quemas de electrodomésticos.

“La empresa cobra el suministro de la energía –explica Ferrer Luna--, pero omite los llamados que le hacemos para que instale nuevos postes, más transformadores y acometidas para cada vivienda, sobre todo ahora cuando el barrio se está llenando de construcciones y establecimientos comerciales, que son los que más consumen”.
Sin embargo, no son todos los sectores los que sufren los bajones y suspensiones en el fluido eléctrico, que suele ausentarse hasta tres veces en el día, de acuerdo con los usuarios afectados.

Jesús Posada, un tendero de la Diagonal 32, agrega que, a la incomodidad de la energía eléctrica inestable, se quiere sumar la aparición de varios basureros satélites, pues, al parecer, algunos vecinos sacan sus basuras en los horarios y en los días no establecidos, “pero todo eso es propiciado por las empresas de aseo, que no han establecido un sitio fijo para la recolección conjunta de los desechos”, manifestó el comerciante.

Desde hace varios años, los activistas cívicos vienen luchando para que los constructores desaforados no desaparezcan un humedal que le servía al barrio para no inundarse en los épocas de invierno, pero el cuerpo de agua lo han ido aterrando paulatinamente, lo mismo que un canal natural que conducía las aguas pluviales hacia esa zona.
El caso se puso en manos de la Procuraduría General de la Nación, pero, mientras tanto, las edificaciones han ido creciendo imparables, provocando que las pocas calles del barrio se inunden siempre que cae el más breve de los aguaceros.

OTROS PUNTOS

**Hasta hace poco se organizó un servicio de vigilancia comunitaria, con la idea de que los vecinos se encarguen de pagar mensualmente a vigilantes que trabajan desde la medianoche y toda la madrugada.

**La inseguridad ha disminuido un poco, pero en otros tiempo fue el principal de los flagelos, por la facilidad que ofrece la zona para la huida de fleteros y atracadores.

**El barrio carece de zonas recreativas y deportivas, puesto que los lotes se fueron vendiendo únicamente para viviendas.

**Niños y jóvenes toman uno de los espacios pertenecientes a los terrenos del Transcaribe para jugar microfútbol.

**En asuntos médicos, los pacientes deben servirse de los puestos de salud de los barrios Ternera y San Fernando.

**Lo mismo sucede con los estudiantes, quienes deben trasladarse a barrios vecinos, porque La Providencia aún no construye su primer plantel educativo.

**Los líderes comunales se quejan del poco sentido de pertenencia entre los vecinos, muchos de los cuales no se conocen entre sí. La mayoría son indiferentes a los problemas del barrio.

**El barrio fue favorecido con Transcaribe, pero piden ser favorecidos aún más con el acceso para los usuarios, pues les toca caminar largos tramos para llegar a la estación, cuando podría abrírseles una entrada en los terrenos que colindan con los predios de la empresa transportadora.

**Las construcciones crecen por todas partes, pero raras veces se ve en ellas un aviso de la Secretaría de Control Urbano del Distrito.

 

TEMAS

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Cartagena

DE INTERÉS