Norlis Rosario Flórez cuenta que una de las consecuencias que debió soportar a causa del drama de haber sido desplazada, fue la desobediencia de su hijo.
“No sé si de pronto por haber tenido que vivir esa violencia que en un momento dado mi hijo se comportó así”, manifestó a El Universal la mujer luego de explicar que en el año 2002 hombres encapuchados llegaron al departamento de Córdoba donde residía con su esposo y sus 2 hijos, y a la fuerza, los hicieron desalojar el lugar.
Desde entonces han sido muchas las necesidades que han tenido que afrontar: falta de techo, empleo, hambre, entre otros. Sin embargo, todas estas las han ido superando con el pasar de los años: “hace 4 años el Gobierno nos regaló una casa en El Refugio y yo hoy trabajo independiente, tengo mi negocio donde vendo suero y queso”.
Proyecto para niños
Fue precisamente, en esa lucha constante por superarse y salir adelante que Norlis Rosario aceptó participar junto a su hijo en el proyecto “Niños sujetos de derecho, promotores de salud” que buscó que los niños reconocieran sus derechos y de esta maneran pudieran exigir que se cumplieran, también a través de estos derechos promover la no violencia.
En este proyecto liderado por la Universidad Incca, el Dadis, y las ONG Moving Forward ForChildren e Impacto Internacional, fueron capacitados a 80 niños víctimas de desplazamiento del Cabildo Zenú.
“Cada día escogíamos un derecho: el amor, la alimentación, la salud, la vida y los trabajábamos mediante una metodología lúdica basada en el juego. En otro salón y de manera simultánea trabajábamos con los padres la crianza y la corresponsabilidad en este proceso de formación”, explicaron Edna Margarita Romero, líder de Participación y Atención al Usuario del Dadis y Gustavo Torres, psicólogo Clínico de Promoción Social de este mismo organismo.
Luego de participar en el proyecto `Niños sujetos de derecho´, Norlis Rosario, reconoce que: “de verdad que la actitud de mi hijo sí ha cambiado, uno de los valores que aprendió y que más ha marcado ese cambio, es el respeto a los padres”, concluye satisfecha la mujer.
