Diana Negrete no tiene licencia de conducción. Conoce poco de normas de tránsito. Pero tiene, eso sí, deseos de superación, y sobre todo 3 hijos a los que debe buscarle el sustento. Convertirse en taxista será la herramienta que usará para conseguir todo lo anterior.
Desde ayer asiste junto con un grupo de mujeres al curso de capacitación que ofrece la secretaría de participación comunitaria, el Departamento Administrativo de Tránsito y Transporte Datt y la Policía Nacional. ¿El objetivo? Formar 50 mujeres taxistas instruidas en diversas áreas para prestar un óptimo servicio a los pasajeros de Cartagena. (Lea aquí: Señor taxista: ¿para dónde va?)
En el salón donde se dicta la primera etapa del curso, en la sede del Datt en Manga, se encuentran todo tipo de historias, pero una sola constante: demostrar que las mujeres pueden ser buenas al volante y prestar un excelente servicio.
Las 50 mujeres serán capacitadas en control de estrés, tratamiento al cliente, inteligencia, contrainteligencia, contraextorsión. Además de reglas de tránsito y veeduría ciudadana.
“¡Qué crezca el gremio!”
Iluminada Sierra tiene experiencia al volante. 21 años siendo taxista la han hecho ganar respeto entre los hombres que se dedican al oficio. Sin embargo no le basta lo anterior y decidió unirse a las capacitaciones para animar a sus compañeras a que hagan crecer el gremio.
De la misma forma Sierra ve en esta oportunidad “una puerta para que las mujeres puedan ser independientes y trabajen para obtener sus ingresos sin depender de nadie”.
La primera etapa de capacitación abarcará un mes y luego se iniciarán clases en otros campos como lo son la creación de proyectos productivos.
