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Cartagena

Bocagrande, al ritmo de una gran población flotante

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Jerson hace más de 10 años religiosamente llega a las 4:00 de la tarde a Bocagrande.
No vive en este barrio ni en sus alrededores, sino que desde Colombiatón, barrio de la periferia oriental de Cartagena, aborda un bus a las 2:30 de la tarde para llegar a tiempo a su sitio de trabajo.
En un andén de la Avenida San Martín abre más de dos metros de tela negra y sobre ella riega cantidades de collares, pulseras, manillas, llaveros y demás artesanías que él mismo diseña para vender.
Jerson hace parte de los más de mil habitantes que han sido censados como población flotante en Bocagrande.
La Asociación de vecinos de Bocagrande, Castillogrande, y El Laguito (Asobocala) realizó un estudio para tener un cálculo numérico de esta población que a diario llega a esta zona de la ciudad.
Dentro de esa basta población flotante que frecuenta a Bocagrande no se cuentan los turistas que se hospedan por lo menos durante dos días.
Sin embargo son los vendedores ambulantes los que aportan el mayor porcentaje de esta población, de los cuales Asobocala tiene censados a 965 informales que tienen un puesto de trabajo constante sobre el espacio público, y hay un 20% que corresponde a aquellos que aparecen por temporadas, especialmente si son altas o vacaciones.
El estudio también muestra como flotante a quienes a diario entran y salen de esta zona, son más de siete mil personas que provienen de diferentes barrios de la ciudad y duran máximo ocho horas en Bocagrande.
“De seis de la mañana a seis de la tarde fueron registrados 3.000 buses que entran por la Avenida San Martín, dejan a la mayoría de sus pasajeros y hacen un recorrido por los otros dos barrios (Castillogrande y El Laguito), para salir de nuevo por más pasajeros”, explica Ignacio De Villarreal, presidente de Asobocala, basado en datos del último estudio realizado.
Dentro del mismo estudio figuran quienes entran al sector con aspecto de indigencia y se dedican a pedir plata, y aunque no son muchos frecuentan los alrededores de los almacenes de cadena que existen en la zona.
RAZONES
El auge que ha tenido esta zona en los últimos diez años la ha posicionado como un destino comercial con oferta amplia de servicios de todo tipo.
En Bocagrande hay hospitales, clínicas, centros comerciales, almacenes de ropa, de calzado, electrodomésticos, decoración, restaurantes, entre otros.
“La sucursal de grandes empresas, importantes firmas, restaurantes, hoteles, peluquerías reconocidas, entre otras empresas hacen de este sector sitio obligado para muchas personas” expresa Villarreal.
El perfil de los vendedores informales que llevan más de cinco años vendiendo en Bocagrande, es de señores y señoras mayores de cincuenta años que tienen negocios estables y escogieron este sector por la afluencia de personas que tiene y por los estratos que constituyen a esta zona.
“Yo escogí esta zona porque es la más exclusiva de Cartagena,  y el flujo de personas es permanente. Mis compradores son residentes de acá, pero la mayoría son visitantes, trabajadores de empresas”, dice Jerson.
Cuenta este comerciante que en temporada alta igualmente se incrementan los vendedores de artesanías y que la mayoría viene de afuera, son paisas e incluso extranjeros que saben que Bocagrande se mueve en esa época y llegan a hacer competencia.
LOS RESIDENTES
Por otro lado los residentes de este barrio tienen sus apreciaciones con respecto a estas personas que por tiempo determinado permanecen en la zona.
Para muchos se convierten en una opción para facilitar las compras, sobre todo los informales que ofrecen productos de la canasta familiar.
“Son una ayuda porque en ocasiones nos abastecen de productos que se nos acaban y falta tiempo para volver al supermercado”, expresa Óscar Charris, residente en Bocagrande.
Para muchos otros, la población flotante se convierte en un riesgo en la medida en que pueden ser causa de situaciones inseguras, hay quienes desconfían de ellos por la posibilidad de que sean “cómplices” de actos delictivos.
“Muchas de esas personas no tienen el mejor aspecto y por supuesto hay que tomar cierta distancia con ellos, sobre todo con los que piden plata. También hay vendedores en la Avenida San Martín que no son para nada confiables”, dice Rosa Vélez.
“Toda esta población flotante hace parte de la rutina diaria de Bocagrande que en cierta manera tiene su desarrollo normal y es claro que hay quienes se camuflan y  cometen agresiones”, concluye Ignacio De Villarreal.

Los vendedores informales hacen un gran peso en ese grueso de población flotante que frecuenta a la zona turística. LUIS APARICIO, GENTE BAHÍA-EL UNIVERSAL
Los vendedores informales hacen un gran peso en ese grueso de población flotante que frecuenta a la zona turística. LUIS APARICIO, GENTE BAHÍA-EL UNIVERSAL
La Avenida San Martín es la vía más congestionada de la zona turística, tanto por la cantidad de personas como por los numerosos vehículos que recibe. PEDRO TORRES, GENTE BAHÍA-EL UNIVERSAL
La Avenida San Martín es la vía más congestionada de la zona turística, tanto por la cantidad de personas como por los numerosos vehículos que recibe. PEDRO TORRES, GENTE BAHÍA-EL UNIVERSAL
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