Mientras algunos niños cartageneros intentan defender el medio ambiente y limpiar sus entornos de basuras, paradójicamente el Centro de la ciudad, en especial las murallas, se están convirtiendo en botadero de desechos.Teniendo en cuenta el entusiasmo de los varios niños, el consorcio de aseo Pacaribe puso en marcha la campaña: “Más deportes, menos basura”, con la que se recuperarán 20 lotes baldíos en la ciudad, que se convirtieron en centros de concentración de residuos sólidos.
Algunos de estos sectores son: Las Palmeritas, Olaya Herrera, sectores Ricaurte, Playa Blanca; Terraplén de El Pozón, la Marginal del Sur, Papayal, sector Chambacú, San Francisco, sector La Pista y La Perimetral, entre otros, donde es fuerte el impacto negativo al ambiente y a la salud de los residentes cerca de estos botaderos satélites.
Cancha de microfútbol
La empresa de aseo creó canchas de microfútbol en los espacios contaminados.
La inauguración de la primera cancha fue con un partido de fútbol entre los niños del Colegio Madre Gabriela en el Terraplén del Centro Cultural Las Palmeras, que pasó de ser un lote con más de 600 toneladas de basuras a ser un escenario deportivo.
“Decidimos esto para crear sentido de pertenencia de las zonas verdes en las comunidades, esta es una medida temporal, puesto que estos lotes pertenecen al Distrito, que al final debe decidir qué hacer con estos sitios”, dice Alexis González, coordinador de Operaciones de Pacaribe.
Las murallas son canecas
Mientras esto ocurre, los patrimonios de la ciudad, en especial Las Murallas, se están convirtiendo en canecas.
Según Pacaribe más de 2 toneladas de basuras se retiraron de las paredes del cordón amurallado, en su mayoría bolsas de agua, vasitos de café, servilletas, bolsitas plásticas y algunas de papel.
A la empresa le llamó la atención que retiraron un pedazo de piedra de la muralla, en el sector de la Torre del Reloj para echar basura, como envases de plástico, de cervezas, botellas de licor y basura domiciliaria, entre otras.

