Una información entregada por el exalcade encargado Óscar Brieva, enviada a Bruce Mac Master y a los entes de control, sería más grave de lo que parece: Aguas de Cartagena (Acuacar) ha negado más de 22 mil disponibilidades para nuevos proyectos de vivienda desde el año 2010 por la falta de cobertura del acueducto.
Acuacar explicó que el desarrollo de la infraestructura del acueducto es responsabilidad del Distrito.
Según Brieva, “la demanda es inmensa frente al desarrollo creciente de la ciudad y no tenemos agua potable que ofrecer al menos en los próximos 2 años”.
También afirmó que por esta razón, las constructoras tomarán rumbo a Barranquilla y otras ciudades, lo que frenará el empleo y el desarrollo de Cartagena.
La Cámara Colombiana de la Construcción, a través del presidente de la Junta Directiva, Jaime Hernández, dijo que el tema no es nuevo y que la Administración distrital pasada no adelantó nada sobre el tema del agua.
Hernández dijo que a pesar de haberse firmado un convenio entre la Alcaldía y Aguas de Cartagena, para que esta última contrate los diseños solicitados por el Ministerio de Vivienda para aprobar los proyectos de construcción de vivienda, el problema de la disponibilidad futura de agua no se resolvería inmediatamente.
Conyuntura
Explicó que hay un problema grande: no se ha definido el sitio donde ubicar los tanques de almacenamiento, entre opciones como el cerro La Colina, en Turbana; y el cerro de Albornoz, que se encuentra invadido.
El gobierno de Terán Dix se inclina por La Colina para la nueva planta de tratamiento, Aguas de Cartagena dice que el proceso de la nueva planta está en la etapa de evaluación de la compra de predios, y el presidente de Camacol pregunta cuántos proyectos de vivienda han dejado de solicitar disponibilidades porque saben que se las van a negar.
La gerente de Camacol, Patricia Galindo, señaló que además de la negación de las disponibilidades, también existe el condicionamiento para acceder a ellas teniendo en cuenta que no hay una situación clara sobre la ampliación del acueducto.
“Otras veces se condiciona al constructor a hacer inversiones demasiado altas que hacen inviable el proyecto”, señala Galindo.
“Sí hay agua”
Galindo y Hernández concordaron en que el problema no es el abastecimiento actual, y que Aguas de Cartagena ha sido muy responsable con el manejo de las disponibilidades.
“No las están negando por capricho, sino porque no hay una ampliación a la vista”, indicó Hernández, y añadió que el sistema no colapsará en la ciudad, porque la empresa tiene medida la situación.
Lamenta que haya zonas donde se pueden desarrollar proyectos de vivienda de interés social para los que no existe esa disponibilidad, y dependen de la ampliación del sistema de acueducto y alcantarillado.
La situación genera incertidumbre en el sector de la construcción, que ya se ha ideado un mecanismo para agilizar la identificación de zonas aptas para el desarrollo de proyectos, una especie de mapa de disponibilidad, para que los inversionistas tengan una idea sobre esas zonas.
