Cada fin de semana los habitantes del barrio Nariño se resguardan en sus hogares para no ser víctimas de los atracadores, que se apoderan de sus calles para hacer de las suyas.
En el barrio, ubicado en las faldas de La Popa, los robos vienen ocurriendo desde hace un año, especialmente en un callejón que esta entre las calles Santander y 43.
Una residente del callejón, que no quiso revelar su identidad, afirmó que los ladrones aprovechan la oscuridad reinante en el callejón para atacar.
Aunque se trató de controlar el problema colocando una lámpara para alumbrar la calle, los delincuentes la han dañado en reiteradas ocasiones.
Según los moradores del sector, estos actos de delincuencia ocurren por los bailes de picó que cada semana se realizan en diferentes lugares del barrio.
Gilberto Villalobos, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Nariño, comentó que “últimamente los asaltantes están utilizando armas de fuego para robar motos y cualquier objeto de valor que tengan sus víctimas”.
Señaló que pese a que en los dos extremos del callejón se colocaron separadores para evitar el paso de vehículos, el remedio resultó peor que la enfermedad, pues la gente hace caso omiso y sigue ingresando al callejón, sin embargo para evitar los separadores, deben disminuir la velocidad, lo que hace que los ladrones tomen ventaja de la situación.
Que pasa con la Policía
El Universal se comunicó con el coronel William Ruíz, subcomandante de la Policía Metropolitana de Cartagena, para indagar que ha hecho este organismo para contrarrestar estos actos de vandalismo.
“Se van a realizar intervenciones policiales y acercamientos con la comunidad para que expongan los casos de delincuencia que están ocurriendo”, expresó el coronel.
De igual modo, el subcomandante de la Policía pidió a los ciudadanos que se conviertan en veedores de la problemática que existe en el barrio.
