La incertidumbre que invadió a Lilibeth Pérez Ramos durante 12 de sus 19 años, finalmente terminó, luego de que en la mañana de ayer la joven se reencontrara con su madre después de de más de una década de no verla, de haberle perdido el rastro.
Maria Enriqueta Ramos Vergara, de 39 años y madre de Lilibeth contó que ser maltratada por su pareja de entonces, en el año 2000, la habría llevado a tomar la decisión de llevar momentáneamente a sus 3 hijos, Lilibeth Pérez Ramos, Jesús Manuel Pérez Ramos y Jean Carlos Vadillo Ramos de 7, 5 y 2 años entonces, a donde su madre, es decir la abuela materna de los niños.
“Los había dejado en la casa de la abuela en San Benito de Abad, Sucre, con la intención de regresar por ellos, pero nunca lo hice. Yo no sé porqué no volví, tal vez la situación económica, no sé”, dijo entre lágrimas Ramos Vergara.
Por su parte Lilibeth manifestó que “Yo era muy niña y no sabía que planes tenía mi mamá, solo creí lo que ella aseguró en el momento, que volvería por nosotros, es decir, por mis dos hermanos y por mi”.
En los 12 años Lilibeth intentó por todos los medios encontrar a su madre: “Yo nunca dejé de buscarla e hice todo lo que mis posibilidades me permitieron. En el 2011 viajé desde Envigado acá a Cartagena porque un tio le comentó a mi abuela que ella estaba en el barrio El Pozón, la Policía me acompañó durante 3 días sin tener una certeza de esa información, ni tener una dirección exacta”, contó la joven.
Conoció a 2 hermanos
Aunque en ese momento el anhelado encuentro por Lilibeth fracasó hoy se sorprende al recordar que: “Estuve sentada al frente de donde vive mi mamá durante todo un día y el encuentro no se dio”.
Más increíble aún, sentada en esa silla, 2 niños le vendieron cocos a Lilibeth. Los dos pequeños son sus hermanos, que solo hasta la mañana de ayer, reconoció: Alberto y Walis Mendoza Ramos de 8 y 7 años respectivamente, quienes viven con su mamá.
Con la ayuda del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, Lilibeth finalmente encontró a su mamá.
Aunque Maria Enriqueta manifestó “ espero que ella me perdone por todo el tiempo que la dejé sola, yo lloré varias veces y sí me pregunté en mi mente lo que Lilibeth estaba pensando, que yo la había abandonado”, la nobleza y generosidad de Lilibeth pareciera no tener límites.
Amor incondicional
Antes durante y después del encuentro sus palabras y expresiones fueron de profundo amor: “la amo más que a mi vida y estoy dispuesta a dar todo por ella, no me interesa lo que haya pasado, la recibo con mis brazos abiertos, cómo odiar a la persona que te dio la vida”, expresó la joven luego de abrazar por primera vez a sus dos hermanos menores.
Y de manera contundente instó a representantes de medios de comunicación, a los vecinos que se aglomeraron a ver el encuentro y en general a todos los presentes a intentar comprender más allá de aceptar el hecho: “hay que ver las condiciones en que se encuentra para sacar nuestras propias conclusiones”, concluyó Lilibeth mientras volteaba a ver la humilde vivienda construida con tablas, sobre el barro donde hoy vive su madre junto a sus pareja y sus 2 hijos menores.



