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Cartagena

Menores de entre 8 y 15 años, involucrados en peleas entre pandillas

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Niños de entre 8 y 15 años han dejado a un lado los juguetes para empuñar cuchillos y changones, con los que supuestamente defienden las fronteras imaginarias con que ellos mismos se han encargado de dividir a barrios como La Esperanza y La Candelaria.
Esta situación preocupa a los habitantes de los sectores Navidad y Puerto Pescadores de La Esperanza, quienes denuncian que cada vez son más frecuentes y violentas las peleas entre los pandilleros que circundan esta zona cercana a la Vía Perimetral de Cartagena. (Lea aquí: “Jóvenes a lo bien”, una oportunidad para los pandilleros de Cartagena).
“La verdad es que nosotros no sabemos ni qué es lo que se diputan esos ‘pelaos’, ya ha habido varios muertos y no se ha solucionado nada. Nosotros estamos cansados de esa ‘peleadera’ y lo que queremos es vivir en paz”, dice Merly González Díaz, habitante de La Esperanza.  
Agrega: “Aquí los muchachos no pueden salir a la calle porque siempre hay alguno que los quiere fregar aunque no estén metidos en pandillas. A mí por lo menos me mataron a un hijo el 8 de diciembre de 2010 y no supe ni por qué; no es justo que uno críe a sus hijos para que otro venga a matarlos”. (Lea aquí: En 3 de junio, pandillas provocan desplazamiento).
Nadie responde
Daisy Romero De La Rosa afirma que es común que las casas de los sectores mencionados tengan ventanas y techos rotos, a causa del lanzamiento de piedras por parte de los llamados jóvenes en riesgo.
La mujer comenta que la tensión aumenta cada vez que llueve, ya que es cuando las pandillas prefieren citarse para pelear “y eso hace que nosotros quedemos prácticamente presos en nuestras propias casas”.
Elvis Velásquez Florián, otro de los vecinos inconformes, considera que es necesario que la Policía redoble el pie de fuerza en estos sectores, toda vez que los agentes que prestan servicio en el CAI Perimetral no dan abasto para controlar las peleas entre pandillas.
Velásquez sugiere que las medidas de seguridad se complementen con programas de resocialización “para que estos niños y jóvenes logren salir de esos malos pasos y la situación de estos barrios mejore”.
Atracos
La comunidad afirma que en los últimos meses también se han disparado los atracos en la Vía Perimetral, y que los responsables son los mismos pandilleros, quienes atraviesan ramas o piedras en este trayecto vial para obligar a los conductores a que se detengan, y aprovechar el momento para quitarles cualquier objeto de valor que lleven.
Cabe anotar que durante la visita que realizó El Universal a la zona, una pareja que iba en una motocicleta fue víctima de un robo a pocos metros del CAI Perimetral. Los delincuentes emplearon precisamente la modalidad mencionada.
Lo peor de toda esta situación es que la mayoría de los vecinos afectados prefieren guardar silencio ante el temor de ser atacados por estos jóvenes, que tratan de imponer su voluntad a fuerza de bala, piedra y puñal.
Policía no puede sola 
El coronel Wilson Bernal, comandante operativo de la Policía Metropolitana de Cartagena, dice que la represión no es la única ni la mejor alternativa para contrarrestar a los grupos de jóvenes en riesgo en esta capital.
El uniformado afirma que “la carga en este sentido no la puede asumir la Policía en solitario” sino que debe hacerse un trabajo interinstitucional que permita ofrecer a estos jóvenes oportunidades de educación, empleo y aprovechamiento del tiempo libre, de manera que abandonen definitivamente los enfrentamientos callejeros. 
Bernal reconoce que en estos grupos de jóvenes en riesgo hay menores de entre 7 y 17 años, los cuales requieren un tratamiento especial que las comisarías de familia muchas veces no pueden ofrecer por insuficiencia de personal. 
Preocupación ciudadana
La existencia de pandillas es uno de los aspectos que más genera preocupación entre los habitantes de los diferentes barrios de Cartagena.
Esto quedó demostrado con los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana 2011 realizada por el proyecto Cartagena Cómo Vamos, en la cual el 49% de las personas consultadas señalaron al pandillismo como una de las principales causas de inseguridad en esta capital.
Según reporte de 2010 de la Secretaría del Interior y Convivencia Ciudadana, 72 pandillas estaban a ese año identificadas en la ciudad, con aproximadamente 2.400 integrantes.
El 55% de estos grupos actúan en la Localidad Histórica y del Caribe Norte (1), en zonas cercanas al Cerro de la Popa; el 30% en la Localidad De la Virgen y Turística (2); el 13% en la Industrial y de la Bahía (3), y el resto en la zona rural.
Según su nivel de peligrosidad, la Secretaría las clasificó entre: Manejables, Agresivas, Peligrosas y Muy Peligrosas. El 12,5% del total son consideradas manejables, el 31,9% agresivas, el 37,5% peligrosas y el 13,9% muy peligrosas.
Por Unidades Comuneras de Gobierno (UCG), se aprecia que la 2 es la que mayor número de pandillas alberga en barrios como Loma Fresca, La Paz, Pablo Sexto, seguida por la UCG 4 (con barrios como Boston, La Candelaria, La Esperanza, La María), que además es la que registra los grupos con los mayores niveles de peligrosidad.
Atención
En 2011, la Secretaría del Interior realizó un trabajo que permitió la atención de 1.059 jóvenes en riesgo de las tres localidades. 
Esta labor permitió activar semilleros de convivencia para formación en competencias ciudadanas, empleabilidad, entrega a jóvenes de unidades productivas (restaurantes, lavamotos, salas de internet, etc.) y programa de dinámica familiar.
La caracterización de los jóvenes atendidos es la siguiente:
Localidad Histórica y del Caribe Norte (I): 351 jóvenes caracterizados, entre 14 y 26 años; barrios San Francisco, 20 de Julio, La María, Petare, Pablo Sexto II, y San Pedro.
Localidad De la Virgen y Turística (II): 391 jóvenes intervenidos entre 14 y 26 años; barrios y sectores como Olaya Herrera, La María, El Pozón, Chiquinquirá, República de Venezuela, Boston, entre otros.
Localidad Industrial y de la Bahía (III): 317 jóvenes de los barrios Nelson Mandela, San José de los Campanos, Manuela Vergara de Curi, Nazareno, María Cano, El Educador; El Socorro, etc.

El temor entre los habitantes de los sectores Navidad y Puerto Pescadores de La Esperanza es tal, que ninguno permite que se le fotografíe, porque temen que los pandilleros tomen represalias. EL UNIVERSAL
El temor entre los habitantes de los sectores Navidad y Puerto Pescadores de La Esperanza es tal, que ninguno permite que se le fotografíe, porque temen que los pandilleros tomen represalias. EL UNIVERSAL
El temor entre los habitantes de los sectores Navidad y Puerto Pescadores de La Esperanza es tal, que ninguno permite que se le fotografíe, porque temen que los pandilleros tomen represalias. EL UNIVERSAL
El temor entre los habitantes de los sectores Navidad y Puerto Pescadores de La Esperanza es tal, que ninguno permite que se le fotografíe, porque temen que los pandilleros tomen represalias. EL UNIVERSAL
El temor entre los habitantes de los sectores Navidad y Puerto Pescadores de La Esperanza es tal, que ninguno permite que se le fotografíe, porque temen que los pandilleros tomen represalias. EL UNIVERSAL
El temor entre los habitantes de los sectores Navidad y Puerto Pescadores de La Esperanza es tal, que ninguno permite que se le fotografíe, porque temen que los pandilleros tomen represalias. EL UNIVERSAL
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