Con el fin de dar cumplimiento al Decreto 1034 de 2004, que prohíbe la circulación de carretillas, carretas y vehículos de tracción animal en las vías del Centro Histórico de Cartagena, se desarrolló -una vez más- un operativo de control al espacio público recuperado en la avenida Venezuela.
Desde las 2 de la tarde del jueves, personal de la Oficina de Espacio Público y Movilidad del Distrito, con el apoyo de la Policía Metropolitana, retomaron las labores de control en el espacio público recuperado, invadido nuevamente por vendedores ambulantes. En el desalojo se decomisaron cinco negocios informales.
La ocupación de espacio público, que se ha convertido en una situación de nunca acabar en la ciudad - aunque es notable la disminución del comercio informal en estas zonas- necesita una solución definitiva que erradique de una vez por todas esta problemática que, a pesar del esfuerzo del Distrito, es un circulo vicioso.
Duilio Martínez, supervisor de Espacio Público que lideraba el operativo, dijo que durante la semana se realizarán los controles en diferentes calles del Centro Histórico, especialmente en la avenida Daniel Lemaitre, el sector de la India Catalina y Puerto Duro.
“Por el momento, la directriz que hay es continuar con los operativos, haciéndolos más recios y de manera consecutiva hasta que se tome una medida definitiva. Este es un problema que no solo depende del Distrito, la ciudadanía no debe apoyar o incentivar estas ventas informales al comprar sus productos”, aseguró Martínez.
Por otra parte, Jimmy Hernández, vendedor informal, reconoció que ocupa un espacio que fue recuperado por el Distrito, pero manifestó su necesidad. “La verdad es que esta es un área recuperada pero de igual manera tenemos que trabajar, porque si no trabajamos cómo hacemos. En este país hay mucho desempleo”, expresó.
“La solución no es la indemnización sino la reubicación”
“A muchos le dieron un dinero, pero me parece que la mejor solución es una reubicación porque el dinero se acaba y muchos lo utilizan para pagar sus deudas y les toca ir a trabajar de nuevo. Lo mejor es la reubicación en un lugar digno donde nos podamos organizar y trabajar sin inconvenientes”, señaló Maigel Monterosa, vendedor de prendas artesanales.
Durante el desalojo no se presentaron enfrentamientos entre las partes.

