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Otro debate en Barú

Surge nuevas demandas por parte de quienes aducen ser herederos de las tierras en la Isla Barú en donde fue construido el nuevo hotel Decamerón.

Lo que menos quiere la compañía hotelera Decamerón es escándalo, pero a juicio de personas que aducen ser herederas de tierras en Isla Barú, el nuevo hotel de esta cadena fue construido en terrenos cuya propiedad les pertenece.
Pero este conflicto tendrá que dirimirlo la justicia. Hay demandas interpuestas por quienes aducen ser herederos de las tie-rras y la compañía se defiende argumentando, entre otras cosas, que ha sido quizá la única empresa que ha llevado desarrollo social a la isla con su nuevo hotel.
Son 14 hectáreas donde fue construido el nuevo Hotel Royal Decamerón Barú, las mismas que los supuestos herederos alegan que fueron compradas de manera irregular a particulares que no son ni nativos, ni recibieron herencia y muchos me-nos eran propietarios de los predios.
La cadena hotelera dice que todo es legal y que de no estar consciente de la legalidad de los títulos que ahora posee no hu-biese invertido cerca de $60 mil millones en el proyecto, más los casi $17 mil millones que costó la nómina que construyó el nuevo y majestuoso hotel.
Sin embargo, los que dicen ser herederos de las tierras califican el hecho como una usurpación y perturbación de sus pro-piedades y por eso denunciaron el caso ante la Fiscalía, pues alegan que hay presunta de falsedad en documentos y fraude procesal. Para tratar de demostrar esto poseen cantidades de documentos, con los que andan por toda la ciudad mostrando a los interesados.

Protestas y demandas
La semana pasada un grupo de personas que dicen ser herederas propietarias de la Hacienda Santa Ana, en Isla Barú, protagonizaron una protesta frente al Hotel Decamerón en esta ciudad, exigiendo a la compañía hotelera el restablecimiento de sus derechos a la propiedad.
Ahora se proponen desde el 10 de enero, iniciar una serie de protestas frente a las sedes del hotel en Cartagena y en la Isla Barú.
A criterio de José Carballo, vicepresidente de la Asociación de Herederos de la Hacienda Santa Ana, en Barú, la escritura pública que posee el hotel se encuentra indebidamente registrada en la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Cartagena.
También alega que en este proceso omitieron el reconocimiento como propietarios legítimos que varios jueces de la Re-pública han hecho a varios herederos. Es por esto que hace pocos días interpusieron una demanda de nulidad y de reivindica-ción contra el citado hotel.
Esta agremiación denunció que la minuta de posesión de las tierras que posee el hotel y que sirvió para elaborar la escritu-ra no tiene tradición, ni antecedentes. Además, que dicha escritura pública no está registrada en la Notaría Segunda, ni en el Archivo Histórico de Cartagena, tal como se muestra en documentos que posee la compañía hotelera.

Proponen
Según la agremiación de herederos, el hotel adquirió las tierras con papeles falsos, por lo cual consideran que la compañía hotelera tiene que negociar el valor de las hectáreas ocupadas con los herederos y reclamar (el Decamerón) lo pagado a quie-nes le vendieron de manera irregular.
Carballo expone que el hotel tiene pleno conocimiento de tal situación, pero aun así insisten en no dialogar con los here-deros, motivo por el cual éstos han decidido, además de las jornadas de protestas, recurrir a todas las instancias judiciales po-sibles.

Responde compañía hotelera
Voceros del Departamento Jurídico del Hotel Decamerón señalaron que a la compañía no le interesa controvertir ni pelear con quienes dicen ser nativos, ni con las comunidades de Barú, pero están dispuestos a defenderse.
Señalan que detrás de esta situación hay muchas personas interesadas en “pescar en río revuelto” en busca de algún incentivo eco-nómico, pero –agregan– la compañía no se va a dejar amedrentar.
Alegan que lo único que ha hecho el Hotel es llevar desarrollo a Barú, hasta tal punto que hay más de 150 personas nativas que la-boran en el nuevo hotel y se espera llegar a unos 350.
Señalan que la compañía le compró a Cementos Argos y la Sociedad Galerazamba, que tenían la posesión de las tierras, lo cual está amparada con fallos judiciales.
Argumentan además que si fuese cierto lo que los quejosos exponen, el pleito debiera ser contra otros y no contra el hotel, ya que esta compañía sería una de las afectadas en el conflicto.
También esgrimen que invirtieron tiempo analizando el negocio y que de no estar seguros de que todo es correcto, el Departa-mento Jurídico de la compañía hotelera no hubiese avalado la negociación.
El Decamerón también trae a colación un auto mediante el cual el Juzgado Cuarto Civil del Circuito rechaza la demanda de nuli-dad y reivindicación de derechos presentada por los supuestos herederos, en la que el juzgado indica que no es posible darle trámite a la acción judicial por cuanto los demandantes no han demostrado tener derecho real reconocido sobre los terrenos en disputa.
En su defensa también alegaron que no se explican por qué contra las personas o empresas que vendieron nunca hubo disputa, pe-ro una vez vieron que llegó una gran compañía pretenden obtener dinero por medio de sus ataques, siendo que lo único que ha he-cho el Hotel es ayudar a las comunidades de la isla.

Versión complementaria
Ante esa demanda, la Sociedad Galerazamba y Cía, que vendió tierras al Hotel Decamerón, igualmente expuso que un juez civil no puede revocar sentencias ejecutoriadas, mediante la cual se le reconoció a la entidad la posesión sobre las tierras.
Sostiene Galerazamba que esta posesión fue debidamente inscrita ante la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos, por lo cual resulta improcedente pretender anular un largo proceso judicial que les confirió la propiedad sobre las tierras.

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