La Ciénaga Las Quintas, en sus límites con Manga, se encuentra ahogada por invasiones, de las cuales una de ellas es el vivo ejemplo de cómo se le roba descaradamente el terreno a este ecosistema.
Se trata de un impresionante relleno que los carromuleros en sus carretas han agrandado vorazmente echándole todo tipo de escombros, llantas, colchones viejos, desperdicios, en fin cualquier residuo sólido que pueda arrebatarle espacio al agua y al manglar.
Es un relleno clandestino al final del Callejón Nuevo Dandy y seguido de un angosto pasaje de unos cien metros de largo por donde apenas cabe una carreta, entre matorrales y un largo muro del que los antiguos residentes de Manga dicen que forma parte de la posesión ilegal que engulle a Las Quintas y al Caño de Bazurto desde muchos años.
Quienes vienen cometiendo este flagrante delito tienen cerrado el lugar con un portón metálico que aseguran con cadenas y candado, como si fuera propiedad privada, a fin de que cualquiera que intente ingresar, desista de su intento. Del candado solo tienen llaves los dueños de las 8 a 10 carretas que permanentemente disponen el material de relleno en el sector.
Sin duda el lugar es propicio para los consumidores de sustancias alucinógenas.
“Eso va de acuerdo con el nivel. Algunos jóvenes de Manga consumen en la entrada del callejón, más atrás fuman los pandilleros, y termina con los indigentes que se ubican al final del terreno”, comenta César González, miembro de Asomanga.
Jaime Gómez Valcárcel y Daniel Rodríguez, viejos residentes de Manga, por su parte denuncian con efervescencia este macabro daño ambiental, y dejan entrever que detrás de ese inmenso rellenado están los invasores de cuello blanco.
Hacen referencia a un reconocido transportador de la ciudad y a otras personas como los que promueven estas ocupaciones con fines de posesión, para terminal ‘peleándole’ al Distrito la titulación del predio en un juzgado de la ciudad.
CÓMO RELLENAN
Los residentes comentan que durante el día pasan entre 8 y 10 carretas haladas por burros, repletas de escombros y basura que van directo al relleno.
Se dice que a estas personas les pagan para que trasladen hacia el sitio todo el volumen posible de material sólido, y de esta manera consolidar el terreno que se postula como futura invasión.
En el lugar se alcanza a divisar, en medio de los apilamientos de llantas, escombros e inservibles, el desordenado levantamiento de paredes sobre lotes que no tienen firmeza, pues su base ha sido improvisada generando un monstruoso daño ambiental.
ASOMANGA Y LA QUINTA AVENIDA
La Corporación Asociación de Vecinos de Manga (Asomanga) muestra la abultada cantidad de documentos que ha remitido a todas las entidades que les debe competir este caso: Alcaldía Mayor, Cardique, EPA, Alcaldía Menor de la Localidad 1 y Contraloría, pero no ha habido reacciones ni medidas enérgicas frente al problema.
Este semanario supo que algunos de los carreteros se han atrevido a amenazar a los dirigentes comunales que promueven la construcción del importante proyecto vial Quinta Avenida de Manga, pues con esta obra se supone que todas esas zonas ocupadas tendrán que ser restituidas, e incluso se abrirían procesos judiciales contra los que han maquinado y ejecutado estas maniobras contra el medio ambiente.






