Uno de los monumentos preferidos por los cartageneros y sus visitantes son sin duda alguna, el cordón de murallas que bordean al Centro Histórico de la ciudad.
Sin embargo, ni siquiera esta construcción colonial se salva de problemas que afectan su belleza tradicional.
El desgaste de su estructura por la contaminación y el uso de sus paredes como baño público por algunos ciudadanos sin ningún sentido de pertenencia, son los casos más comunes que contribuyen a su deterioro.
Ahora hay que sumarle otro factor que daña la imagen de estos muros de defensa, especialmente en horas de la noche: el alumbrado.
Nuevamente, las cajas de cemento y metal que protegen a los reflectores de luz, fueron victimas de acciones vandálicas.
Un total de 28 lámparas no están en funcionamiento, algunas por daños técnicos y otras porque simplemente fueron robadas o destruidas.
Daños de tuberías, extracción total del cableado y rompimiento de la estructura de concreto y metal, son algunas de las señales de destrucción.
Este problema no se limita a un solo sector de las murallas, ya que se extiende desde el baluarte de San Lucas, pasando por el de San Francisco Javier, Santo Domingo, entre otros.





