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Un techo y una pared por poco matan a una familia en Torices

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En la casa de Germán Espinosa ocurrió un milagro. Seis personas se salvaron de morir bajo los restos de una pared desplomada y de un techo que sufrió la misma eventualidad.

El percance ocurrió ayer en la madrugada, en la calle San José del sector Siglo XX, barrio Torices.
La de Espinosa es una de las viviendas más cercanas al caño Juan Angola, pero al mismo tiempo es una de las más humildes. Allí viven seis personas adultas y un bebé de seis meses de nacido.
La vivienda consta de una pequeña sala y una recamara en donde dormían los seis adultos, entre ellos Germán Espinosa, un taxista quien actualmente está desempleado, según informó a las autoridades que lo visitaron.
Relata Espinosa que siendo, aproximadamente, la 1:00 de la madrugada aún no cesaba un sereno intenso que había comenzado a precipitarse desde las 8:00 de la noche.
De un momento a otro los residentes fueron despertados por el ruido de las tejas y horco-nes cayendo, pero también por los golpes de los ladrillos de una de las paredes del cuarto, que se venía abajo.
Las seis personas se salvaron de no haber recibido en sus cabezas, o en cualquier parte vital de sus cuerpos, el peso de los pedazos de viga que acompañaron a la pared en su caída; o al-gún fragmento de las tejas de asbesto que también se desprendieron en su totalidad.
Pero el más afortunado de todos fue el bebé de 6 meses, a quien, desde la noche del mar-tes, habían enviado a dormir a la casa de un vecino.
Germán Espinosa sufrió laceraciones en la frente, el hombro izquierdo y el pecho, mien-tras que el resto de su familia resultó ilesa.
En la tarde de ayer, cuando recibían la visita del alcalde de la calle, Carlos Crismatt Core-na; y de la jefa de la Oficina de Prevención y Atención de Desastres del Distrito, Everledis Pérez Álvarez, los escombros, las tejas y las maderas, que antes protegían la casa, aún estaban sobre las camas y el piso de la vivienda. El sereno seguía humedeciéndolo todo.
Los funcionarios determinaron que más que por la lluvia, la estructura cedió por las con-diciones de putrefacción que estaban sufriendo los horcones que sostenían las tejas.
En cuanto a la pared caída, quedó claro que ésta fue construida con pocas columnas que la sostuvieran, de manera que las continuas lluvias, la humedad del terreno y el peso del te-cho pudieron hacerla caer casi entera.
Desde ayer los funcionarios organizaron la búsqueda de una nueva vivienda para Germán Espinosa y su familia, para lo cual el Distrito les aportará un subsidio de 150 mil pesos para efectos del arriendo.

Más brisa que agua

Crismatt Corena, lo mismo que Pérez Álvarez y el Cuerpo de Bomberos del Distrito, ex-plicaron que las emergencias que se han reportado hasta el momento responden más a la cantidad de brisa con que la lluvia se ha acompañado esta vez.
Dijeron que en los barrios Palestina y la segunda subida de La Popa dos viviendas perdie-ron parcialmente sus techos, contratiempo que se solventó de manera rápida.
Asimismo, en los barrios Alcibia y Los Calamares se registró la caída de dos árboles que no produjeron mayores consecuencias y que ya fueron retirados por los efectivos del Cuerpo de Bomberos.
En barrio Antonio José de Sucre, Calle Principal, el techo de la vivienda de Ricardo Sán-chez Gómez sufrió un hundimiento que obligó al residente a abandonar el aposento con sus tres hijos menores de edad.
Los vecinos cuentan que la excesiva brisa y el volumen de la lluvia pudieron haber estre-mecido el techo, lo que hizo que todo el interior se mojara.
Gómez Sánchez, un cotero que labora en el Mercado de Bazurto y quien también recibió la visita del Distrito, debió trasladar a sus hijos a casa de un vecino, mientras otros miembros de la comunidad lo ayudaban a forrar el techo con plástico y reforzar los horcones y las tejas de zinc que fueron agredidas por la brisa.

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