Los Caracoles está abrumado con el consumo de drogas

03 de septiembre de 2017 12:00 AM

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Los vecinos del barrio Los Caracoles denunciaron ayer que ya no saben qué con tanta compra venta y consumo de estupefacientes entre los jóvenes.
Un grupo de afectados, quienes pidieron la reserva de sus identidades, explicaron que el barrio padece el fenómeno de los “jóvenes en riesgo” de las comunidades circundantes.

Según ellos, en esos sectores abundan los  expendios de drogas y los atracadores en moto, quienes tienen abrumados a los residentes de Los Caracoles, ya que sus incursiones son casi diarias y a cualquier hora.

“La situación ha llegado a tal punto --informaron-- que ha comenzado a afectar a las instalaciones del Centro Recreacional Napoleón Perea de Comfamiliar. Los ladrones siempre están intentando meterse ahí. El domingo pasado, uno de ellos amenazó con un cuchillo a uno de los usuarios, para obligarlo a que entregara sus pertenencias”.

Pero, al parecer, la razón principal para que los forajidos tengan como blanco pendiente al Centro Recreacional radica en que cuando este fue construído, los diseñadores dejaron un espacio para la comunidad, el cual fue convertido en una cancha de microfútbol.

Sin embargo, es poco lo que los niños y jóvenes de la zona lo usan, por miedo a los atracadores y drogadictos que se lo tomaron, sobre todo en las noches cuando se reúnen en pos de la compra venta y consumo de alucinógenos.

“La Policía --prosiguieron-- trata de ayudarnos lo mejor que puede, pero la gestión se dificulta, porque la mayoría de quienes ocupan la cancha son menores de edad y los agentes se cuidan de algún altercado, mediante el cual puedan se denunciados, por supuestos abusos”.

En ese sentido, los agentes informaron a la comunidad que posiblemente en ese perímetro hay algún inmueble en donde venden estupefacientes, por lo cual pidieron  a los vecinos estar muy pendientes y denunciar a la mayor brevedad posible.

Ana Patricia López Ríos, directora del Napoleón Perea, se comprometió a trabajar conjuntamente con los líderes comunales de los diferentes sectores de la confluencia y las autoridades distritales.

En efecto, la comunidad, el Centro y la Policía se reunieron en días pasados y establecieron un plan de acción para poner la delincuencia a raya.

El subteniente Andrés Hernández, comandante del CAI del barrio Blas de Lezo,  se  comprometió a mantener y fortalecer la vigilancia con un mayor número de patrullajes y constante presencia en la zona; atención oportuna por parte del cuadrante policivo y respaldo al personal del Centro Recreacional, en especial los fines de semana.

De igual manera y en conjunto, Comfamiliar y la Secretaría del Interior coincidieron en fortalecer estrategias de vigilancia, como la instalación de cámaras de seguridad en la parte externa del Napoleón Perea y en la zona de confluencia.

Cabe destacar que, hace algún tiempo, Santiago Alvear Pérez, presidente de la Junta de Acción Comunal de Los Caracoles, llamó la atención sobre el fenómeno del microtráfico en su barrio, el cual iba creciendo vertiginosamente y al mismo tiempo apoderándose no solo de cancha en comento sino también del sector de las casas militares, donde hay algunos inmuebles desocupados.

En esa ocasión señaló como causas la falta de cohesión familiar, la  poquedad de espacios recreativos para los niños  y la vecindad de Los Caracoles con sectores que sufren problemas de orden público, cuyos actores delincuenciales tienen al barrio como corredor de venta de estupefacientes, sobre todo los fines de semana.

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