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En vilo por situación de colombianos residentes en Japón

Aunque la posibilidad de que el tsunami que afectó al Japón llegue a las costas del pacífico colombiano se redujo sustancialmente, el país sigue a detalle las secuelas del desastre, no sólo por su magnitud sino porque en la nación asiática habitan cerca de 2.000 colombianos.

La Sección Consular de la Embajada de Colombia en Tokio informó que hasta el momento no se han reportado casos de colombianos residentes en Japón que se hayan visto afectados por el tsunami. Sin embargo, la información es incierta por las fallas de comunicación y porque los organismos de socorro no han podido llegar a todas las regiones.

Por ahora la Embajada habilitó el correo electrónico  terremotojapon@gmail.com para que los colombianos puedan reportarse en Japón con el organismo consular. Otros han optado por las redes sociales para comunicarse con sus familiares y amigos en Colombia, que siguen en vilo la tragedia.

Para facilitar la comunicación UNE EPM Telecomunicaciones indicó el viernes que los cinco primeros minutos de cada llamada a Japón serán gratis, para que los colombianos se puedan comunicar con familiares y amigos. El beneficio será hasta el próximo 31 de marzo, para llamadas que se realicen desde el hogar.

Medios regionales lograron contactarse con colombianos que residen en Japón que relataron cómo vivieron el sismo de 8.8 grados en la escala de Ritcher, el más fuerte en la historia de este país.

Vallecaucanos comparten el dolor de los japoneses

Eugenio Mitsuru, un palmireño que vive en Tokio desde hace 10 años, le contó al diario El País de Cali cómo vivió los momentos posteriores el fuerte movimiento telúrico:

“Después de los dos minutos que duró el terremoto, mi necesidad era reunirme con mis tres chicas (sus dos hijas y su esposa) que se encontraban en Tokio. Yo estaba el Yokohama, para ello tomé un taxi que se demoró cinco horas, caminé una más y alcancé una de las pocas estaciones subterráneas del metro que se encuentran operando”, comentó Eugenio.

Sólo hasta la 1:00 a.m logró reunirse con su familia. “Tokio no sufrió mayores daños, sin embargo, aún sigue temblando. Por eso voy a preparar algunas cosas por si hay que evacuar”, concluyó Eugenio.

Luis Alberto Quevedo, es un caleño que lleva 20 años viviendo en Japón. “Eran las 2:46 p.m. cuando el piso 14 de mi oficina, ubicada en la comuna Suginami ku de Tokio, comenzó a moverse tan fuerte que no podía ponerme en pie”, le dijo a El País.

Según este vendedor de productos hospitalarios, no se explica cómo las edificaciones en Tokio aguantaron el sismo. “Pedirle a Dios fue lo primero que se me ocurrió para que se detuviera esto, que parara ya”, narró Luis Alberto, quien vivió esta experiencia justo un día antes de su cumpleaños.

Manizalitas pasaron un gran susto

"Terremoto del putas en Japón, fue lo primero que escribió en Facebook el caldense Diego Alexis Arguello, quien vive en Tokio, después del terremoto que desde el viernes enluta al mundo. Arguello le contó al diario La Patria de Manizales que de inmediato, se comunicó con sus allegados, a través de las redes sociales, para informarles de su estado.

"Me tocó trabajar así”, escribió posteriormente, al hacer referencia de que, pese a la situación, le exigieron seguir laborando. Después de un rato de calma, tuvo tiempo para bromear. "Tranki nais nervi, que si me muero mi viejo me estará esperando", le respondió a un familiar que le preguntó cómo estaba.

Otra caldense que vivió la tragedia fue Andrea Gallego que vive en Saitama, capital de la prefectura de Saitama. El viernes, muy temprano, Zoraida Cañón, su madre, se comunicó con ella desde Manizales para saber cómo estaba. "Me dijo que bien. Eso de los temblores es de todos los días. Aunque están acostumbrados, ese sí fue muy fuerte, pese a que no fue tan duro como en otras partes", expresó Zoraida.

Andrea, vía telefónica, le dijo a La Patria que donde habita no pasó a mayores, aunque tembló duro. "Llevó cinco años acá y tiembla bastante, todo el tiempo. Ese de hoy en la tarde (el viernes) fue muy duro, de casi cuatro minutos. Estaba en casa de una amiga, a media hora de acá, pero para regresar me demoré tres horas", manifestó la manizaleña.

Recordó que durante el terremoto sintió cómo se balanceaba todo, como una ola que va de lado a lado. Cuando llegó a su casa, muchas cosas permanecían en el piso: los libros, los estantes y el agua de la pecera estaba a la mitad.

"Hablé con otras manizaleñas que están cerca y me dijeron que no les pasó nada. Solo una, Diana, anda buscando a su prima Mónica, que es de acá. Los trenes no funcionan, toca caminar, la comida se escaseó. Aunque no me da miedo, el terremoto sí me impactó, pues uno piensa mucho en sus hijos. Además, pese a no ser japonesa, me entristece lo que pasó".

Pereiranos también sufrieron la tragedia

En Pereira, varias familias de residentes en Japón siguen atentos la tragedia desde el viernes. Es el caso de Samuel Alberto Rojas, quien solo supo de su primo Diego Andrés Rojas Vargas cuando le comunicaron que había aparecido en un noticiero de televisión nacional, dando datos como corresponsal desde Japón.

“Yo estaba pendiente de él pero no había podido comunicarme, hasta que mi tía (la mamá de Diego) me avisó de su aparición en las noticias. Ahí supimos que estaba bien”, comentó Samuel al diario La Tarde de Pereira.

Aunque Diego Rojas vive sobre la costa sur de Japón, también sintió el temblor con mucha fuerza. Él le comentó a su familia que lo que se ha visto por los medios de comunicación no es nada comparado con lo que se puede observar en las calles de ese país. Incluso el temor se apoderó de las personas, especialmente por las fuertes réplicas que fueron constantes durante el resto del día.

Diego, de 32 años de edad, es abogado, título profesional que alcanzó en Colombia. Decidió viajar a Australia a estudiar inglés donde conoció a una japonesa que actualmente es su esposa, razón por la que reside en el país asiático. Hace un mes la pareja tuvo su primer hijo y los tres están a salvo.

“Nosotros aún sentimos temor por ellos porque aunque estén acostumbrados a ese tipo de movimientos, nunca se esperan temblores de tanta intensidad. Además, las réplicas siguen y no se sabe qué pueda pasar”, manifestó Samuel.

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