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Carta de renuncia de Rodrigo Rivera como ministro de Defensa

Excelentísimo Señor Presidente

JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN

Presidencia de la República E.S.M.

Respetado Señor Presidente:

Poco antes de su posesión como Presidente de los colombianos, le anunció Usted al país mi designación como Ministro de Defensa Nacional, con la misión de liderar la política de seguridad del nuevo gobierno de la Prosperidad Democrática.

Se trataba, sin duda, de una de las mayores responsabilidades que se puedan conferir a cualquier colombiano, máxime cuando su Gobierno se había comprometido con la continuidad de la exitosa política de Seguridad Democrática que Usted mismo, como Ministro de Defensa, contribuyó a afianzar durante el Gobierno del entonces Presidente Álvaro Uribe Vélez.

Con responsabilidad, devoción y entrega total, me he dedicado durante estos casi trece meses a cumplir con ese compromiso. He tenido el privilegio de servir a mi Patria al lado de un extraordinario equipo de trabajo en el Ministerio de Defensa, de nuestros Comandantes Militares y del Director de la Policía Nacional, pero por encima de todo, al frente de miles de abnegados soldados y policías que cada día prueban que, en Colombia, los héroes sí existen. Todos ellos consagrados sin límites a la tarea de enfrentar todas las amenazas que se ciernen sobre la seguridad de los colombianos y rodeados del apoyo de la gran mayoría de nuestros compatriotas que acompañan su liderazgo, Señor Presidente, y premian a nuestra fuerza pública con el mayor afecto y respaldo entre todas las instituciones públicas y privadas de nuestro país.

Durante estos meses hemos asestado los golpes más contundentes de nuestra historia a la estructura narcoterrorista de las FARC. Libramos a Colombia de quien era el símbolo del terror, alias el Mono Jojoy, y poco a poco, con acciones ofensivas eficaces, hemos diezmado la guardia pretoriana del máximo cabecilla del narcoterrorismo, alias Alfonso Cano, neutralizando uno tras otro los principales criminales que delinquían en el comando conjunto central de esa organización narcoterrorista. En lo corrido de su gobierno (7 de Agosto de 2010 a 23 de Agosto de 2011) hemos neutralizado 3.411 terroristas de las FARC (1.590 desmovilizados, 1.462 capturados y 359 abatidos en combate), en una clara demostración de la ofensiva que ha mantenido toda nuestra fuerza pública contra la que sigue siendo nuestra principal amenaza de seguridad.

La ofensiva operacional se extendió también al ELN (502 neutralizados) y a las Bandas Criminales narcotraficantes (3.726 neutralizados), varios de cuyos cabecillas (alias Cuchillo, alias Mono Vides, alias don H y alias Pablito) fueron neutralizados durante estos últimos trece meses. La muerte de alias Cuchillo en Diciembre pasado, en un operativo de nuestra Policía Nacional, bien puede considerarse el golpe más importante contra estas Bandas Criminales desde que emergieron en el año 2007. También logramos en el 2010 la menor extensión de cultivos ilícitos y la menor cantidad de cocaína producida en Colombia desde que se tiene medición. Todo esto, al lado de la aplicación de la nueva política de seguridad y convivencia ciudadana que compromete, como nunca antes a todas las instituciones y a la ciudadanía en la lucha contra la delincuencia común.

El resultado ha sido claro en la reducción real de la criminalidad que afecta a la gente. Como lo evidencia el informe del Observatorio del Delito de la Policía Nacional que le anexo, del 7 de Agosto de 2010 al 27 de Agosto de 2011, el homicidio común se ha reducido en un 7% (679 casos menos), el secuestro extorsivo en un 10% (13 casos menos), las lesiones comunes en un 6% (2.174 casos menos), el hurto común en un 5% (3.376 casos menos) y la piratería terrestre en un 14% (40 casos menos). Tenemos, sin embargo, retos serios en delitos que se incrementaron como el homicidio colectivo (un 4%) y el terrorismo (un 3%), así como en delitos que aunque disminuyeron, todavía revelan que hay mucho por hacer para derrotar a sus perpetradores. Es el caso de las acciones subversivas (que bajaron un 5%) y de la extorsión que aunque se redujo un 17% presenta el reto de superar el subregistro producido por la omisión de denuncia de sus víctimas.

En el caso del homicidio, en 28 de 32 Departamentos, y en el Distrito Capital, la tendencia es a la baja en lo corrido del 2011. Podemos decir, sin embargo,  que aunque hay un marco general de avances, con retos puntuales en regiones, ciudades y delitos específicos, las buenas cifras aún distan mucho de lo que una sociedad como la nuestra se merece y espera. Es el falso dilema entre realidad y percepción que yo más bien rebautizaría como el contraste entre realidad y esperanzas justificadas de la gente.

Queda aprobada y en marcha la Política Integral de Seguridad y Defensa para la Prosperidad, en plena operación el nuevo modelo de seguridad en carreteras, la orden de comprometer a toda la Fuerza Pública en el combate a las BACRIM y la política de defensa de la libertad personal que fortaleció los Gaulas. Y están recibiendo sus últimos retoques los nuevos modelos de seguridad rural, petrolera y fronteriza que dispuso en Abril pasado el Plan Estratégico del Sector. Así mismo, queda en plena ejecución la política de legitimidad basada tanto en el más riguroso respeto por el DIH y los Derechos Humanos como en la nueva Directiva de transparencia contractual en el sector defensa expedida en Enero pasado. También estamos cumpliendo sus instrucciones del pasado 7 de Agosto en el sentido de reorganizar operacionalmente nuestras fuerzas militares, para responder al cambiante desafío narcoterrorista, así como fortalecer la defensa jurídica de militares y policiales con los instrumentos que se discuten ahora en el Congreso.

Todo esto ha sido posible, Señor Presidente, gracias a su confianza y liderazgo permanente, a su inspiración y apoyo durante los tiempos difíciles y al sacrificio sin límites de nuestros héroes, soldados y policías, para servir a Colombia.

Hoy considero, Señor Presidente, que debo terminar este período de mi vida y disponerme a explorar nuevas oportunidades de servicio a mi país, razón por la cual le presento renuncia a mi cargo como Ministro de Defensa Nacional.

Sé que con la bendición de Dios, y con su liderazgo, Colombia mantendrá el rumbo de avances en seguridad de los últimos años y, sin bajar la guardia, esta generación alcanzará victoria contra el demencial ataque narcoterrorista que hemos sufrido por décadas.

Esté seguro, Señor Presidente, de que con Claudia y mis hijas llevaremos siempre en nuestro corazón los mejores recuerdos de su confianza y apoyo y la gratitud imperecedera por la oportunidad de haberle prestado a Colombia el más honroso servicio de mi vida.

Dios lo bendiga.

Rodrigo Rivera Salazar

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