Apenas ha transcurrido el primer año desde la posesión del Alcalde Mayor de Bogotá, Gustavo Petro Urrego, y ya ha corrido hay mucha de tela de dónde cortar a la hora de hacer un balance sobre su gestión.
Para algunos analistas, Petro ha tenido grandes aciertos en su administración, como decretar el mínimo vital de agua para los estratos más bajos; la revisión de los contratos con los operadores del sistema masivo de transporte TranMilenio que permitió bajar las tarifas; la reducción -histórica, por demás- en la tasa de homicidios gracias a la restricción en el porte de armas, la creación de la jornada única para 25 colegios de la ciudad o la puesta en marcha del Wi-Fi gratuito en diez sectores, por citar algunos ejemplos.
Otros expertos dicen que el Alcalde también ha tomado decisiones agridulces que pueden ser buenas o malas, según como se les mire. Por ejemplo, como alcalde electo Petro anunció la fusión en una sola de las empresas de Acueducto, Telecomunicaciones y Energía.
Obvio, jurídicamente tenía sus problemas y políticamente la idea fue un error. Incluso, hubo investigaciones penales porque se vio afectado el valor de la acción de estas compañías.
Petro también canceló el contrato de alquiler de la plaza de toros La Santamaría y la convirtió en un centro cultural para la ciudad y peatonalizó la carrera Séptima, agudizando la crisis de movilidad.
Y ni qué decir de la dificultad que ha tenido para integrar su gabinete: en doce meses ha tenido
varios gerentes de TransMilenio, varios directores de a Unidad Administrativa de Servicios Públicos, varios secretarios de Gobierno, varios directores del Instituto Distrital de Recreación y Deporte y varios secretarios Generales.
Sin embargo, han sido sus desaciertos administrativos los que le han valido la nada envidiable posición como uno de los alcaldes con peor imagen, según las encuestas: comenzó con 48 por ciento y cerró el año en 29, mientras su nivel de desaprobación sigue en aumento, pasó del 43 por ciento en enero al 68 por ciento en diciembre.
LAS ‘PATRASIADAS’ DE PETRO
Expertos consultados por Colprensa sostienen que Petro rompió la “relación armoniosa” que sus antecesores habían logrado construir con el Gobierno Nacional.
Ejemplos de esas diferencias con el Gobierno Nacional son los siguientes:
- Nuevo modelo público de recolección de basuras: aunque el presidente Juan Manuel Santos reconoce la autonomía del Alcalde para manejar el tema en la ciudad le advirtió que si este fracasa “el Gobierno tendrá que intervenir”.
Por cuenta de ese modelo ya le iniciaron procesos preliminares la Fiscalía y la Procuraduría, y los organismos de control Distrital, pues tuvo que volver a contratar a los operadores privados.
- Construcción de la Avenida Longitudinal de Occidente: La ALO ha sido una necesidad de la ciudad para desviar el ingreso de camiones de carga. En campaña Petro defendió su viabilidad, como alcalde la rechazó. Luego intervino el Ministerio de Transporte y ahora el tema está nuevamente en estudio.
- Venta de agua en bloque. La administración de Bogotá se niega a vender agua a los municipios de Cundinamarca. La pelea está casada, pues los ríos que surten a la ciudad nacen fuera de ella. La molestia es evidente en la Gobernación seccional y en el Gobierno central.
- Vivienda prioritaria. El Gobierno ofreció construir en Bogotá 8.500 gratis. El Distrito tenía que destinar los lotes y garantizar los recursos, pero el alcalde Petro puso tantas trabas que el tiempo se le acabó y su Gobierno dejó perder 1.650 viviendas gratis para los más pobres.
- TransMilenio hasta el aeropuerto Eldorado. La indecisión del alcalde terminó en que el Gobierno Nacional ya no destinará los 100 mil millones de pesos para llevar el sistema masivo hasta el termina aéreo.
DISCURSO PRESIDENCIALISTA
La concejal liberal María Victoria Vargas sostiene que las diferencias entre Bogotá y la nación tiene una sola explicación: las próximas elecciones presidenciales, en la que el alcalde tiene gran interés.
“El Alcalde argumenta bien pero no administra bien: es un apersona intempestiva en sus decisiones y así es muy difícil de gobernar”, sostiene.
En ese sentido, el también concejal del Movimiento ASI, Juan Carlos Flórez dice que la Alcaldía es para Petro, apenas un trampolín político.
“El alcalde hizo en Bogotá una escala técnica y no un aterrizaje definitivo. Lo que está de fondo es una pelea política por la Presidencia”, explica Flórez, opinión que comparte el ex alcalde Jaime Castro quien afirma que en la capital del país “hay más campaña presidencial que Alcaldía: Petro utiliza un lenguaje de confrontación, convirtió los problemas de Bogotá en temas nacionales”.
Mientras Flórez dice que la capital del país “es una ciudad muy generosa con el que la trata bien, y al que no se le devuelve con toda”, refiriéndose a la revocatoria de alcalde que comenzó a perfilarse, el ex alcalde va más allá.
“Petro es partidario decidido de las revocatorias: como congresista promovió varias iniciativas, todos los días defiende la Constitución del 91, entonces no es raro que ahora se la quieran aplicar a él mismo”, concluyó.
