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Rige el decreto y sigue el debate sobre las prohibiciones en playas

Los cuestionamientos han estado a la orden del día luego de que el martes, y en plena temporada de vacaciones, el Distrito decretara una nueva medida de control para las áreas de playa de las zonas insulares que colindan o hacen parte del área protegida del Parque Nacional Natural Corales del Rosario y San Bernardo. (Lea aquí: Prohíben ingreso de comidas y bebidas a Playa Blanca)

Con el Decreto 0885 de 2016, se prohibió el ingreso de alimentos y bebidas a las áreas protegidas de ese parque natural. Es decir, no solo en Playa Blanca, sino además en sectores como Cholón, Isla Grande y San Bernardo, ya no deberían haber bañistas trasladando alimentos ni utensilios de cocina para preparar en plena playa las comidas que disfrutarán en el día, como suele suceder. El decreto también ordena que el horario de uso permitido de todas las playas del Distrito (tanto insulares como continentales) solo sea entre 6 a.m. y 6 p.m. Así las cosas, ya no es posible acampar ni realizar fogatas en las playas, como se acostumbraba especialmente en Playa Blanca.

La restricción de estas costumbres caribeñas por vía administrativa, hizo que desde sectores políticos y sociales se generaran comentarios. Uno de los que se pronunció fue el personero, William Matson, calificando de discriminatoria a la norma. “No le podemos cerrar las puertas a las personas pobres que no cuentan con los recursos suficientes para comprar alimentos cuando pasan un día de esparcimiento en Playa Blanca”, dijo.

Otros ciudadanos han manifestado preocupación por el alcance del decreto y lo que su aplicación provocaría. “Urge definir capacidad de carga de playa para controlar el ingreso”, “A preparar los bolsillos, porque ahora el plato de comida que vendían en $20 mil lo cobrarán a $50 mil”, “Lo peor de todo es la insalubridad que reina en Playa Blanca, en la forma como preparan los alimentos (...) Hay que instruir a la gente antes de sacar medidas”, son algunos de los comentarios de ciudadanos, expresados a través de las redes sociales y página web de este medio.

Es la primera vez que en Cartagena se toma una medida de este tipo para áreas protegidas del Parque Nacional Natural Corales del Rosario y San Bernardo, no obstante, regulaciones similares ya se habían establecido en otros parques nacionales naturales del país, como el Parque Tayrona y el Parque Los Nevados, donde tienen ciertas restricciones de horarios e ingreso de visitantes.

PRIORIDAD SOCIAL
La comentada medida fue definida por el comité local para la organización de playas del Distrito, en el marco de la implementación del proyecto que pretende por fin darle orden y normas a las playas de Cartagena.

El capitán de corbeta, Carlos Andrés Martínez, jefe del área protegida del Parque Nacional Natural Corales del Rosario y San Bernardo, explicó que la medida fue recomendada al comité teniendo en cuenta la problemática de contaminación que sufren las zonas de playa en áreas protegidas del Parque Nacional, especialmente en Playa Blanca, donde apenas el mes pasado se extrajeron más de 200 bultos de basura en una jornada de limpieza terrestre y submarina. (Lea aquí: Extraen más de 200 bultos de basura en jornada de limpieza en Playa Blanca)

De acuerdo a lo sustentado en el texto del decreto, el vertimiento de residuos sólidos al mar “afecta ecosistemas protegidos al alterar la química de la columna del agua y el suelo, generando un excesivo proceso de eutrofización de las aguas y fondos, al tiempo que se genera un fenómeno de acumulación de desperdicios, especialmente bolsas y botellas plásticas, las cuales poseen un ciclo de degradación excesivamente largo y por tanto tienen constante influencia en la insalubridad de los ecosistemas protegidos a través de la prolongación de impactos, con los consecuentes efectos de mayor magnitud”.

En el mismo sentido, agrega el capitán que quienes ingresan sus propios alimentos y bebidas a la playa, suelen dejar abandonados los desechos producidos. “Tienden a arrojarlos a la playa y al área de lagunas, lo que provoca un fuerte detrimento ambiental al sitio, afectando así toda la cadena del turismo, porque en ese estado estas playas dejan de ser atractivas”, mencionó, sin olvidar que por ejemplo en Playa Blanca, una de las zonas más visitadas del parque, no hay canecas donde depositar las basuras.

Sin embargo, el oficial destaca que el fondo de la motivación del Decreto 0885 de 2016 es proteger las actividades productivas de las comunidades nativas. “Esto se hace principalmente por motivaciones sociales, teniendo en cuenta que cuando los bañistas llevan sus alimentos a la playa o incluso los preparan allá, disminuye en un gran porcentaje las posibilidades de ventas de los nativos que trabajan allá y por ende sus ingresos. Por eso, con esta medida principalmente se está protegiendo el trabajo de las comunidades, además de que se beneficia al medio ambiente y se garantiza un destino más apetecible al reducir la contaminación”, afirmó a El Universal el jefe de área protegida del Parque Nacional Natural Corales del Rosario y San Bernardo.

Según relatan comerciantes de Playa Blanca, desde Barranquilla y demás poblaciones del Atlántico provienen en su mayoría quienes llevan el “paseo de olla” al sector de playas, así como quienes ingresaban alimentos y bebidas para comercializarlos.

“NO PUEDEN ABUSAR”
A raíz del decreto, la única oferta alimenticia en las playas que colindan o hacen parte del área protegida del Parque Nacional Natural Corales del Rosario y San Bernardo será entonces la que los nativos tengan en sus negocios. Por ello, surgió el temor ciudadano ante una posible especulación de precios y abusos.

A la Alcaldía de la Localidad 1 le corresponde regular los precios de los productos ofrecidos en establecimientos de comercio en la zona de playa. Para prevenir el eventual incremento de precios, Javier Jaramillo, alcalde local, señaló que se proyecta realizar un ejercicio similar al realizado en otras zonas de playa de la ciudad (a través de otras alcaldías menores), en las que se ha fijado una lista de precios única para todos los establecimientos, luego de un acuerdo entre comerciantes y Distrito. (Lea aquí: Restaurantes de La Boquilla ya tienen lista de precios)

“Estamos haciendo acercamientos con los comerciantes y haremos capacitaciones informando que la regulación de los precios está a cargo de la Alcaldía Local. Ellos no pueden abusar, a veces argumentan que por el tema de la distancia se incrementan un poquito los precios, pero tampoco se puede permitir el abuso, por lo que se estarán haciendo controles constantes con brigadistas de la Alcaldía Local con el fin de regular los precios para que no salgan perjudicados ni los comerciantes ni los usuarios”, aseveró Jaramillo.

Las regulaciones establecidas a través del decreto distrital son las dos primeras que surgen con el inicio del proyecto de reglamentación de playas, pero autoridades advierten que más adelante se fijarán nuevas medidas encaminadas a la participación de nativos en la preservación del ecosistema a través de sus buenas prácticas en cuanto a disposición de desechos, así como lograr la dotación de canecas y el mejoramiento del centro de acopio de residuos.

CAPACIDAD DE CARGA, PENDIENTE

La llegada masiva de visitantes es más frecuente en Playa Blanca, que en otros sectores de playa del Parque Nacional Natural Corales del Rosario, desde que se facilitó el acceso por vía terrestre, por lo que en un fin de semana con puente festivo, como este, la afluencia a este sector es bastante exagerada.

Pese a eso, la capacidad de carga turística de Playa Blanca (que define el máximo de visitantes que se pueden permitir sin dañar la calidad del ecosistema) no ha sido establecida oficialmente. Sin embargo, se conoció que Parques Naturales avanza en un estudio para establecer esta capacidad de carga y se espera que los resultados sean presentados próximamente. En cuanto a capacidad para ingreso de vehículos, según el DATT, en Playa Blanca hay capacidad de parqueo para unos 2.600 vehículos.

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Comentarios

Con esta desicion los pobre no podran ir a la playa

La comida es muy cara en la playa. Ademas del hambre que da la misma playa. Con esta medida ya los pobres no podran ir a la playa. Por culpa de unos irresponsables que no tienen cultura y dejan la playa sucia con el poco de hoja y espinas de pescado.

Culpables !!!

Es una medida razonable; los culpables los que asisten y dejan basura por todos lados.
A comprar la comida.

Con restricciones no se resuelve nada.

El parrafo nueve de esta noticia te resume a la perfeccion el problema, en este el capitán de corbeta Carlos Andrés Martínez, jefe del área protegida del Parque Nacional Natural Corales del Rosario y San Bernardo te cuenta el origen del problema y remata diciendo: no hay canecas donde depositar las basuras. Luego, es obvio que es un problema que facilmente puede resolver el distrito sin necesidad de restricciones colocando canecas suficientes para que la gente bote sus desperdicios. Lo que hay que hacer es cobrar la entrada al parque y con ese dinero contratar unos 4 o 5 nativos como guarda parques que con ayuda de la policia pueden mantener ese sitio limpio y bello velando porque la gente no deje basuras por ahi regada y se comporte bien. Nota aparte: la cara de agalluo que tiene el vendedor de la foto (vestido de rojo) se~nalando con el dedo una fotocopia de la nota publicada en este diario.

ESTAMOS ACORRALADOS

El pais de las prohibiciones

ASI TOCA

la verdad es una medida dura pero asi toca por el bein economico de esas personas que mantienen y limpian sin q nadie les reconozca nada y para que la gente aprenda a no ensuciar, solo piensen en esto, TODO EL MUNDO LLEGA A LA PLAYA Y SALE CON EL CUENTO DE QUE LAS PLAYAS SON PUBLICAS PEROOOOOO NADIE LIMPIA SOLO LO HACE EL QUE TIENE SU NEGOCIO