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Guillermo, esperanza de la monarquía que salió de la sombra de Diana

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El príncipe Guillermo logró superar el trauma que supuso para él la repentina muerte de su madre, la princesa Diana, para encarnar hoy la esperanza de la monarquía británica del siglo XXI.   

Cuando Guillermo se encuentre frente al altar de la abadía londinense de Westminster para casarse con Kate Middleton, llevará sobre sus hombros una responsabilidad más pesada que la del matrimonio. Los sondeos muestran que una mayoría de británicos desea que el joven, de 28 años, suceda a la reina Isabel II en lugar de su padre, el príncipe Carlos, heredero del trono.   

Mientras que Carlos, de 62 años, es estirado y tradicional, su primogénito lleva una vida normal dentro de lo permitido a un miembro de la familia real.   

“Guillermo se cocina, se hace la cama. Se comporta como una persona normal y es lo que parece gustarle”, explicó Penny Junor, biógrafa del príncipe Carlos y que ahora prepara un libro sobre Guillermo.   “Es de buena pasta, un joven muy sencillo. No está particularmente preocupado por la vida real. Preferiría realmente que la gente le llamara Guillermo que Su Majestad. No creo que eso se deba simplemente a su edad. El príncipe Carlos era mucho más formal cuando era joven”, agregó.   

Nacido el 21 de junio de 1982, menos de un año después de la boda de sus padres, Guillermo fue criado en la medida de lo posible fuera de la burbuja real, al igual que su hermano Enrique. Su madre estaba decidida a mostrar a sus hijos la “verdadera vida”, llevándoles a los parques de atracciones o incluso a los refugios de gente sin hogar que la llamada “princesa del pueblo” apoyaba.   

“Guillermo tuvo una educación mucho más normal que su padre. Su madre sabía lo que significaba ir al cine, a una feria o al restaurante”, explicó Junor.   

La desintegración del matrimonio de sus padres, el divorcio en 1996 y la inesperada muerte de su madre en un accidente de coche en París en 1997 pusieron fin a esta vida privilegiada. Guillermo tenía sólo 15 años.   

Irónicamente, la muerte de Diana le permitió escapar a la prensa sensacionalista. El príncipe Carlos llegó a un acuerdo con estos periódicos: dejaban tranquilos a sus dos hijos a cambio de sesiones de fotos regulares.   

Tras terminar sus estudios en el prestigioso Eton College, Guillermo pasó un año viajando por Africa y haciendo senderismo con el ejército en Belize. Pero lo que más le gustó fue una corta experiencia en una lechería del suroeste de Inglaterra.   

Después de este año sabático que experimentan muchos británicos antes de comenzar su carrera universitaria, el príncipe se matriculó en la Universidad de Saint Andrews, que es a Escocia lo que Oxford o Cambridge a Inglaterra.   

Fue allá donde conoció a Kate Middleton, quien se convertirá en su esposa el 29 de abril.   

Consciente de su posición en la línea de sucesión a la Corona, Guillermo ha evitado hasta la fecha las polémicas que han rodeado a su hermano.   

En 2005, por ejemplo, cuando Enrique apareció en una fiesta de disfraces luciendo un uniforme nazi, Guillermo optó por un traje de león. Siguiendo un camino habitual entre los varones de la familia real, el joven príncipe ingresó en la escuela militar para oficiales de Sandhurst antes de iniciar una carrera de piloto de búsqueda y rescate en la Royal Air Force.   

En previsión de una posible futura ascensión al trono, sus obligaciones oficiales se multiplicaron y el año pasado realizó su primera visita oficial a Oceanía en representación de su abuela, la reina Isabel II.  Este año regresó a Nueva Zelanda para reconfortar a los siniestrados del mortífero terremoto de Christchurch, donde fue calurosamente recibido.   

A la población le gusta “su” príncipe, aseguró Max Clifford, experto en relaciones públicas. “La gente lo ve como el hijo de su madre. Los admiradores de Diana se han convertido en sus admiradores”.    

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