A la una y media de la madrugada de este martes, la esposa y dos hijas de Adolfo Quintín, fiscal de la Asociación de Educadores del Atlántico, Adea, se llevaron el susto de sus vidas.
Cerca de seis hombres tumbaron una reja de la residencia, ubicada en la calle 47 número 10C -04, barrio Soledad 2000, luego forzaron la puerta principal e ingresaron a la casa.
Lo primero que hicieron fue entrar a la habitación de una de las hijas del sindicalista y le dijeron que no hiciera ruido. “Le preguntaron quién más estaba en la casa”, dijo Quintín.
La víctima no tuvo más que llevar a los delincuentes a la habitación donde su madre dormía y luego a donde estaba su hermana.
Los ladrones, quienes usaban tapabocas y portaban armas de fuego, comenzaron a registrar la residencia.
“Encontraron un millón y medio de pesos, pero también se llevaron varias cosas de valor”, explicó el sindicalista.
Los delincuentes se apoderaron de un computador portátil, joyas, y colonias que son comercializadas por una familiar de Quintín.
Luego de permanecer cerca de dos horas dentro de la vivienda, los delincuentes se fugaron.
Cinco minutos después de la partida de los ladrones, Quintín llegó a su casa acompañado de un sobrino. Venían de un viaje.
Al ver la reja tirada en el piso y la puerta abierta, el sindicalista y su familiar sacaron armas pensando que había algún delincuente adentro.
“Cuando íbamos entrando, mi esposa dijo que nos fuéramos. Ella pensaba que eran los ladrones que todavía estaba ahí, pero les dije que era yo y entonces fue cuando me contaron todo”, relató el sindicalista.

