Una fiesta de picó en la avenida Pastrana del municipio de Turbaco terminó con el negocio de Edilma Garcés. Vidrios rotos, saqueo y múltiples destrozos fue el resultado de los desmanes sucedidos en la madrugada de este domingo.
En la fiesta de picó, que se inició a las 7 de la noche del sábado en el establecimiento “Los Tigres”, se vivía un ambiente tenso, según cuentan los testigos.
“Los Tigres” fue el sitio escogido para rumbear por jóvenes de diferentes barrios de Cartagena, entre los que se encontraban integrantes de algunas pandillas de El Pozón, La Esperanza y Nuevo Paraíso.
Las personas presentes en el lugar comentan que cuando estos jóvenes notaron la presencia de sus “rivales”, el ambiente se tensionó pero – señalan- que la presentación de un DJ fue el detonante de la trifulca que terminó en actos vandálicos en esta zona comercial de dicha municipalidad.
Al parecer, a los presentes no les gustaba el DJ que empezó a tocar en esos momentos y se empecinaron en que lo cambiaran. Como no obtuvieron respuesta a sus peticiones empezaron los enfrentamientos verbales, que pasaron a lo físico y de ahí a destrozos en las afueras del establecimiento.
La trifulca, que se dio cerca de la una de la madrugada, salió de “Los Tigres” y los vándalos se fueron contra los locales comerciales vecinos para sustraer todo lo que pudieran, relatan las personas en el lugar.
El local Fashion Boutique, según su dueña, Edilma Garcés, fue uno de los más afectados, pues en su cálculo de pérdidas estima que la suma está entre los 60 y los 70 millones de pesos.
El vidrio de seguridad de la boutique de Garcés habría sido roto con un elemento de construcción –pico-. Le robaron perfumes, ropa, accesorios y rompieron la caja registradora, de donde sustrajeron un millón y medio en efectivo.
Garcés afirma que está dolida y preocupada, puesto que en ese negocio estaban invertidos todos sus ahorros e incluso un préstamo que había realizado para pagar algunas deudas relacionadas con el funcionamiento del mismo.
Señala que en el lugar hacía falta presencia policial, de los bomberos, defensa civil y demás entidades que deben velar para que se regule el orden en este tipo de eventos.
Testigos señalan que la presencia policial era escasa y que los refuerzos llegaron cerca de las 3 de la madrugada, dos horas después del comienzo de los hechos.
Además del local de Edilma Garcés, los vándalos intentaron meterse en otro negocio cercano, pero no pudieron destruir la puerta metálica de cerramiento.
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