“Dijeron que nos iban a matar”. Con esta frase y con visible estado de angustia, Ocaris Barón Marimón intenta resumir las razones por las cuales asegura temer por su vida y la de su hijo de 17 años, a raíz de un presunto abuso policial del que sostiene son víctimas hace tres años.
La mujer, de 39 años de edad, madre soltera, de dos jóvenes; residente en San José de los Campanos, afirma que con regularidad, sin razón aparente y abusando de la autoridad que tienen como policías, varios uniformados han golpeado con sevicia a su hijo, incluso dentro de su casa y en dos oportunidades se lo han llevado al CAI del barrio para golpearlo.
“Hemos ido a Medicina Legal, puse un denuncio en la misma Sijin y en la oficina de atención al ciudadano de la misma Policía, pero me falta ir a la Fiscalía porque me dijeron que se encuentra en paro. Las veces que han sucedido las agresiones y las detenciones arbitrarias no han dado ninguna explicación en el CAI. Contra mi hijo no hay ninguna denuncia por ningún delito. Se los he dicho varias veces que si tienen algo en su contra, lo detengan, pero que no me lo maltraten”, precisa Ocaris Barón.
Los hechos
Afirma la mujer que el último hecho ocurrió el lunes festivo, 12 de noviembre, a las 4:30 de la tarde cuando dos motorizados de la policía encontraron a su hijo sentado en la esquina y lo agredieron físicamente.
“Yo le acababa de decir a mi otro hijo que tenía miedo porque acababa de ver pasar a los policías y mi muchacho estaba en la calle. Al momento mi hijo llegó corriendo huyéndole a los uniformados, quienes también me agredieron a mí de palabra y físicamente. Me dijeron que me lo iban a matar y uno de ellos me apuntó con el arma en la cabeza y me pegaron con un bolillo en el brazo, me trataron de zorra y de perra. El hecho fue tan escandaloso que llegaron más policías y querían entrar a mi casa a la fuerza, se abstuvieron porque los vecinos intercedieron y les dijeron que ellos no tenían ninguna orden para entrar a mi casa. Cuando se dieron cuenta de que mi hijo mayor los estaba grabando con un celular nos hicieron cinco disparos. Ahí están las ojivas y en las paredes están los impactos de las balas. Después vinieron los antimotines. Desde ese día todas las noches pasan por la casa en una actitud intimidante. Ayer (el martes) pararon en la puerta y le preguntaron a mi otro hijo por su hermano y por mí” comenta Ocaris Barón.
El presunto origen
La mujer refiere que la situación comenzó cuando su hijo menor tenía 14 años y andaba con un grupo de adolescentes desordenados en el barrio. “En una ocasión la policía correteó a los muchachos y mi hijo del susto se quedó inmóvil. Esa primera vez cuando lo golpearon él le reclamó al policía y desde entonces cada vez que lo encuentran en la calle le pegan. Sin embargo ya las cosas han cambiado porque los abusos ya han sido mayores e incluso ya las amenazas y las agresiones también son en mi contra”, expresa Barón.
La mujer asegura que su hijo hace tiempo dejó las amistades pasadas, pero la rencilla de los uniformados continúa.
“Yo no quería poner ningún denuncio porque siento temor de que estos policías vayan a tomar represalia, pero lo ocurrido el 13 de octubre de este año me motivó a dirigirme a la Sijin”.
Según Barón, a las 9:30 de la mañana de ese día su hijo se encontraba en la tienda cuando los uniformados lo agredieron. “Al verlo entrar a la casa me patearon la puerta y adentro en la sala le cayeron cinco uniformados a pegarle, se lo llevaron para el CAI de los Campanos y de ahí al de Los Caracoles y allá me cuenta mi hijo que le pegaron con bolillo, con la hebilla de una correa y a puño. Mi hijo llegó a la casa con bastantes moretones en el cuerpo. Posteriomente, un agente vino a mi casa a decirle que lo acompañara al CAI, que no lo iban a agredir sino era para hacer una notificación de la situación. Como el señor vino con decencia yo dejé ir a mi muchacho y de allá vino golpeado en la cabeza”, asegura Ocaris Barón.
La angustia
Ocaris precisa que la situación la tiene tan angustiada que ha pensado hasta en vender su casa. “A lo único que me he dedicado en la vida es a trabajar para mis dos hijos. No soy una mamá alcahueta, por eso repito si mi hijo ha hecho algo que me muestren las denuncias y las pruebas en su contra, pero sin maltratármelo”.
La respuesta de la Policía
Consultado sobre caso y tras escuchar personalmente las quejas de Ocaris Barón Marimón, el comandante de la Policía Metropolitana de Cartagena, general Carlos Rodríguez, aseguró que se abriría una investigación para corroborar lo afirmado por la mujer y de acuerdo a los resultados evaluar si se le abre una investigación disciplinaria a los uniformados.
“Ese es el procedimiento normal. Más no puedo agregar porque cualquier cosa que yo diga en este momento puede entorpecer el procedimiento. Hay que esperar los resultados”, afirma el general Rodríguez.







