Rafael Paternina Castro, conocido como ‘el Mandi’, salió de la casa de su padre a las 8:00 de la noche del sábado, en el barrio Nuevo Paraíso, y nunca más volvió.
Ese día, Paternina solo tenía 20 mil pesos porque no le habían pagado en el trabajo. Aún así decidió irse con unos amigos al barrio Fredonia.
Horas más tarde, su padre Rafael Paternina se despertó al escuchar unos ‘changonazos’, los mismos que le propinaron – según testigos- miembros de una pandilla conocida como ‘los Jabones’ a su hijo.
Los hechos ocurrieron a escasos metros de la casa de su padre. Allí, ‘el Mandi’ se topó con los miembros de ‘los jabones’, según relatan, y estos le hirieron con armas hechizas o ‘changones’, armas blancas y piedras.
Tras recibir innumerables heridas y golpes en todo el cuerpo, los amigos de ‘el Mandi’ llegaron hasta la casa de su padre para avisarle que ‘Rafa’ era la víctima.
Rafael padre salió corriendo hasta donde se encontraba su hijo tirado en medio de la calle, de inmediato un amigo con el que al parecer se encontraba en la madrugada del domingo, cuando fue herido, lo trasladó hasta el Centro de Atención Inmediata (Cap) de Olaya.
Hasta allí llegaron los familiares de la víctima para recibir la noticia de su fallecimiento.
PROBLEMAS CON LOS HIJASTROS
“Él vivía en Nuevo Paraíso con Alma, su mujer. No tenía problemas con nadie, era un pelado sano. Los que tienen problemas con ‘los Jabones’ son sus dos hijastros, que ya superan los 16 años”, comentó Rafael Paternina padre.
A ‘el Mandi’ poco le importaban las advertencias que su padre le hacía para que no cogiera para Fredonia, donde se reúnen los miembros de ‘los Jabones’, porque él decía que los problemas de ellos no eran con él sino con sus hijastros.
Sin embargo, a manos de esta pandilla, de acuerdo con las versiones recopiladas, fue que murió.
Su padre cree que los llamados jóvenes en riesgo lo identificaron y tomaron represalias contra él por ser pariente de sus “enemigos”.
Los hechos sucedieron cerca de las 4:00 de la madrugada del domingo, en la calle 14 del barrio Fredonia. El hombre, de 30 años, se dedicaba a la albañilería y actualmente trabajaba en una construcción en el barrio Los Alpes. Deja tres hijos, que tuvo con distintas mujeres, ninguno de ellos es de la mujer con quien vivía.

