En menos de 24 horas, el desamor, la desesperación y las decisiones a la ligera se juntaron para mal.
Después que en el barrio El Talón de Turbaco encontraran a Jorge Luis Barrios Munárriz ahorcado con un cable eléctrico, el drama se trasladó a Zaragocilla de la misma manera y por las mismas razones.
El despecho que Jorge Luis sentía por la separación de su mujer lo llevó el lunes al suicidio. Una decepción amorosa también empujó a la muerte a Abelardo Herrera Cabeza, de 43 años. Se ahorcó en su casa, ese mismo día, a las 5 de la tarde.
Abelardo se dedicaba a arreglar electrodomésticos y ocasionalmente a la peluquería. Atendía a sus vecinos en su vivienda, a un lado de la Avenida El Consulado.
En esa misma casa vivió durante 26 años con el amor de su vida, la madre de sus cuatro hijos, la mujer a quien de un momento a otro se le acabó el amor y decidió marcharse del hogar para seguir su vida aparte.
“Hace dos meses se separaron y eso le dolió mucho al señor Abelardo. Siempre se le veía deprimido y con la mirada triste. Otras veces también quiso matarse, pero siempre hablándole de la Palabra de Dios y de sus hijos se le iba la idea por el momento”, cuenta una allegada a Abelardo.
El lunes nadie pudo desviar el fin que Abelardo quería para su vida.
“Uno de los hijos salió un momento y él aprovechó para encerrarse. Cuando el hijo lo fue a buscar lo encontró ahorcado con una sábana que amarró al techo. En un taxi lo llevaron al Hospital Universitario, pero llegó sin signos vitales”, recuerda la mujer.