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Sucesos

Pedrada lo sentencia a muerte

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La vivacidad y alegría de Cristian José Mena González se fueron apagando poco a poco mientras luchaba contra un rival que jamás pensó enfrentar a tan temprana edad: la muerte.
El joven, de 16 años, permanecía en una camilla de la UCI de la Clínica Madre Bernarda a causa de una pedrada en la cabeza que recibió el 4 de agosto. Iba llegando a su casa en el barrio Juan Pablo II, que está detrás de San José de Los Campanos y a un lado de la Urbanización Huellas Alberto Uribe, cuando desconocidos lo atacaron con piedras y botellas. Desde entonces su salud fue empeorando.
A su lado siempre permaneció su abuela paterna, Juana Montes, quien no paró nunca de rezarle a Dios para que librara a su nieto de lo peor.
Pese a ello, todas las esperanzas de verlo salir con bien del centro médico se fueron a pique el viernes, a las 11 de la noche.
Los médicos le declararon muerte cerebral al joven. Luego, su corazón se detuvo para siempre, dejando solo luto y dolor en su hogar.
La familia de la víctima dice que desconoce la identidad de los agresores. Hasta ahora, la Policía no reporta capturas.

Regresaba con amigos
Cristian Mena vivía con su papá y su abuela. De vez en cuando visitaba a su mamá, quien vive en El Pozón, sector Isla de León.
El día del ataque, el joven salió de su casa y le dijo a su abuela que saldría con unos amigos del barrio y que, además, iba a empeñar un celular.
El joven se despidió, pero de regreso la mala hora lo cogió en el camino. A las 2 de la madrugada, a solo unas cuadras de llegar a casa, caminaba con varios amigos cuando un grupo numeroso de sujetos que estaba en una esquina empezó a tirarle piedras y botellas.
Cristian y sus amigos intentaron enfrentarlos, pero los superaban en número. Decidieron correr, pero Cristian contó con mala suerte y luego de un tropezón, cayó al suelo. Mientras se levantaba recibió una pedrada en la parte posterior derecha de la cabeza.

Un calvario
“Después que lo atacaron los desconocidos lo llevamos al CAP de El Pozón. De allí lo remitieron al FIRE. Allí estuvo durante varios días, pero nunca le vimos mejoría. No podía mover la cabeza y parece que tenía un coágulo de sangre en donde le dieron la pedrada. El viernes de la semana pasada los médicos le dieron la de alta porque según los exámenes que le hicieron estaba bien. Al día siguiente, a mi nieto le dio una fiebre altísima y tuvimos que llevárnoslo de emergencia”, explica Juana Montes.
“Lo llevamos a varias clínicas y terminaron recibiéndolo en la Madre Bernarda. Los médicos de allí nos dijeron que era una lesión de cuidado la que tenía y que se habían descuidado con ella. Pese a todos los procedimientos que le hicieron allí, empeoró y luego murió”, concluye entre lágrimas Juana Montes. La familia de la víctima pide justicia.

Juana Montes aún no sale del shock emocional por la muerte de su nieto. Espera que el culpable aparezca y pague.
Juana Montes aún no sale del shock emocional por la muerte de su nieto. Espera que el culpable aparezca y pague.
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