Desde las 4:30 de la tarde del viernes hasta las 8:45 de la mañana de ayer, casi todos los vecinos del barrio Bajos de San Isidro estuvieron al pie de la bahía interna de Cartagena, cerca del corredor de carga.
Esperaban a que el cuerpo de agua les devolviera los restos mortales del par de adolescentes que jugando desaparecieron en el lugar.
Luego de la larga espera e intensa búsqueda, con la que algunos mantenían esperanzas de un milagro, los cuerpos de Jeison Suárez Benjumea, de 9 años, y Camilo Villeros Aroca, de 11, fueron hallados. A partir de ese momento todo fue dolor.
¡Mal invento!
Los pequeños residían en la calle Califa de Bajos de San Isidro y adelantaban estudios de primaria.
Parientes y allegados cuentan que Jeison, Camilo y otros dos amigos salieron de sus casas el viernes, a las 4 de la tarde, para jugar cerca del sitio.
Al parecer, encontraron un gran pedazo de icopor y decidieron entrar a la bahía a bordo de la improvisada balsa, a pesar que empresas que están alrededor del cuerpo de agua ubicaron avisos en los que advertían de los peligrosos 7 metros de profundidad.
Se voltea la balsa
“Parece que el viento estaba fuerte esa tarde y la corriente los arrastró adentro de la bahía. Cuando trataron de regresar a la orilla se les volteó el icopor. Uno de los muchachos, que tiene 16 años, alcanzó a nadar y le avisó a la gente. Una lancha de la empresa Contecar sacó a uno de los niños, de 12 años, pero de Jeison y Camilo no se sabía nada”, comenta un testigo.
La respuesta sobre la suerte de los pequeños llegó 16 horas después, cuando familiares y vecinos decidieron buscar a los niños por sus propios medios.
A menos de 50 metros de donde vieron a Jeison y Camilo por última vez, encontraron sus cuerpos sumergidos.
Cifra:
16 horas duró la búsqueda de los cuerpos de los dos menores

