La mamografía, el examen clínico y la radiografía, han sido los métodos diagnósticos de siempre para detectar el cáncer de seno.
Cada uno ha tenido sus limitantes, pero la medicina sigue en el proceso para avanzar hacia mecanismos que permitan detectar la enfermedad mamaria de forma temprana y así poder prevenir finales letales en las mujeres que los padecen.
Las ventaja que buscan los nuevos métodos y a la que cada día se acercan más, es que “permitan evaluar imágenes más pequeñas con mayor detalle”, afirma en el texto ‘El cáncer de seno no es sinónimo de muerte’ de Martha Díaz, el mastólogo Fernando Perry, del Instituto Nacional de Cancerología.
De lo tradicional a lo novedoso
Perry realiza en el texto, un breve paso para explicar la evolución de los métodos tradicionales a los novedosos:
“La ecografía o ultrasonido de mama se usa desde 1950. Su mayor utilidad es para diferenciar si se trata de quistes (nódulos con contenido líquido) o de lesiones sólidas. Diferenciarlo es importante porque los quistes se consideran normales en el tejido mamario, mientras el nódulo sólido es anormal y se necesitan más estudios para precisar el diagnóstico”.
“La mamografía ha sido el método de elección para el diagnóstico de mama. Tradicionalmente se hace con una máquina de Rayos X”. Pero se buscan exámenes con poca dosis de radiación para no correr riesgo de cáncer por radiación.
Según el Mastólogo, un limitante de la mamografía es que tiene una dificultad para detectar en tejido mamario denso, que es “similar a la que tiene una persona tratando de ver a través de un vaso de leche”.
El avance reciente es la mamografía digital que registra la imagen en este formato, lo cual permite evaluarlas con mejor detalle, así sean pequeñas.
“Ahora se empieza a usar la resonancia nuclear magnética, aunque su uso no es extendido y rutinario. Se tienen indicaciones precisas, en particular se considera útil en mujeres con masas densas similar a la mamografía digital. Otras ventajas están en la evaluación de mujeres con prótesis mamarias”, explica Fernando Perry en el libro.
