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Salud

Dietas locas: gran riesgo y cero efectividad

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Dietas locas son las que abundan por estos días, cuando muchos que le dedicaron bastante tiempo a la comida en diciembre y vacaciones, ahora tienen kilitos de más.
Enero y febrero suelen ser los meses de las dietas y la abundancia de inscripciones a los gimnasios, en el afán por bajar de peso lo más rápido posible.
Sin embargo, perder peso de forma eficaz y mantenerlo en el tiempo, no es algo que se puede lograr en un abrir y cerrar de ojos.
Según Maritza Landaeta Jiménez, médica especialista en Planificación Alimentaria Nutricional, lo primero que hay que hacer para perder peso es, modificar los hábitos de alimentación y actividad física.
Existe una variedad de dietas que se han popularizado a través de los años. Algunas proponen un menú estricto, otras restringen ciertos grupos de alimentos, y todas prometen una pérdida de peso rápido.
Para Landaeta, los cambios conseguidos con estas dietas no se sostienen por largo tiempo, debido a que la persona no incorpora hábitos de alimentación adecuados, sino cambios transitorios para lograr bajar de peso rápidamente. Por eso, antes de lanzarse de lleno con una dieta restrictiva, visite a un médico o a un nutricionista para que le ayude a elaborar un plan de alimentación que se adapte a sus necesidades individuales.
Finalmente, cualquier plan de regulación en el peso, sea bajar, subir o mantenerse, debe incluír una rutina de actividad física. (Lea también: Para bajar de peso, ¡muévase!)
Una combinación de alimentos
Para quienes quieren bajar de peso o simplemente están bien y desean mantenerlo, lo recomendado es un plan de alimentación equilibrado y variado, según los requerimientos nutricionales individuales. El plan tiene que incluir todos los grupos de alimentos distribuidos en forma equilibrada (50-60% carbohidratos, 15-20% proteínas y 25-30% grasas).
No hay alimentos buenos o malos, solo dietas mal balanceadas. Cada uno de los alimentos que integran los diferentes grupos tiene una composición química y funcionan como un vehículo de nutrientes. Por esta razón, es de suma importancia que todos estén presentes en la alimentación diaria.
Por ejemplo, las frutas, son excelentes fuentes de vitaminas y antioxidantes; las carnes y lácteos, de minerales y proteínas; y los cereales y tubérculos, son fuentes de vitaminas y fibra. Incluso la grasa y el azúcar son importantes para el buen funcionamiento del cuerpo. El secreto está en la moderación, es decir, cero excesos.
Otro agente que no puede faltar en una alimentación balanceada, es la hidratación. El agua representa alrededor del 70% del peso corporal y participa en diferentes procesos como la digestión, respiración, absorción y excreción, además de ayudar a eliminar toxinas del cuerpo y mantener la temperatura corporal. El requerimiento de agua depende del peso corporal de la persona y la cantidad de actividad física que realiza, aunque varía en diferentes etapas del ciclo de vida. En general, la ingesta diaria para individuos sanos de 19 años o más, es de 3.7 litros para hombres y 2.7 litros para mujeres.
Dietas rápidas son inseguras
Para la especialista, “las dietas que proponen perder peso de manera rápida no son seguras porque no cumplen con los requerimientos nutricionales y le hacen daño al organismo. Estas dietas bajan de peso velozmente debido a la pérdida de agua corporal (producen deshidratación brusca), pero el cuerpo, al no tener suficiente energía para trabajar, comienza a utilizar el músculo. Su principal problema es que favorecen una recuperación muy rápida del peso perdido conocido como efecto ‘rebote’”.
Nuestro organismo no sabe que estamos haciendo dieta, simplemente está sufriendo una situación restrictiva y busca optimizar sus funciones en pro de la supervivencia, lo cual logra a través de ajustes metabólicos y hormonales. Ante la falta de energía, el organismo reacciona compensando con un aumento de la energía de las proteínas del cuerpo, es decir consume o gasta músculo y posteriormente almacena la energía en forma de grasas, haciendo más “eficiente” el uso de la energía. Al finalizar la dieta restrictiva tenemos menos músculo para trabajar y un metabolismo lento, lo que permite ahorrar fácilmente la energía en forma de grasa”, agrega.
Además, las dietas que restringen algún grupo de alimento, generalmente las bajas en carbohidratos, proteínas o grasas, tienen como consecuencia un déficit en el consumo de vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales.
Algunas dietas restrictivas no recomendadas

  • Cetogénicas. Pocos carbohidratos y muchas proteínas y grasas. Comprometen el sustrato energético del cerebro, provocando serios trastornos renales y hepáticos que lesionan la salud.
  • Líquida. Limitan el aporte calórico, vitaminas, minerales y fibra.
  • Que excluyen nutrientes. Generan desequilibrios hormonales y metabólicos.
  • De alimentos específicos. Ejemplo de éstas, son las dietas de pepino o de atún. Restringen el consumo de otros nutrientes presentes en los grupos de alimentos energéticos y provocan alteraciones en el metabolismo.
¿Por qué aumentamos de peso?
  1. La obesidad suele ser el resultado de un desequilibrio entre las calorías ingeridas y las calorías gastadas.
  2. El aumento del consumo de alimentos muy ricos en calorías, sin un aumento proporcional de la actividad física produce un desequilibrio energético que desemboca en el aumento de peso.

No hay alimentos malos, son desbalances alimenticios provocados por dietas y mala nutrición. 123 ROYALTY FREE
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