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Trastornos de sueño disminuyen calidad de vida

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De hecho, el insomnio es uno de los factores más determinantes en el deterioro de la calidad de vida de las personas y suele ser consecuencia e indicador de otras enfermedades.

Según un estudio sobre el sueño y la calidad de vida realizado por Elena Miró Morales, María del Carmen Cano Lozano, Gualberto Buela Casal, neurólogos de la Universidad Nacional, señala que "dormir menos tiempo y también, paradójicamente, más tiempo del asociado al denominado patrón de sueño intermedio, tiene consecuencias adversas tanto para la salud física como psicológica".

Si bien es cierto que el sueño de algunas personas varía de 6 a 9 horas es la calidad de sueño de la noche la que tiene una marcada influencia en el estado de ánimo, en el bienestar subjetivo y en la salud física.

La vida moderna, tanto de adultos como niños, impacta la calidad y cantidad del sueño.

Para quienes padecen trastornos de sueño, uno de los tratamientos consistiría en una regulación de los hábitos de sueño.

Para el caso de los niños, se aconseja que duerma una adecuada cantidad de horas y no ingiera fármacos depresores del sistema nervioso central, sólo en casos muy puntuales y recetados por el médico.

Es necesario examinar factores que puedan influir en esa pérdida de sueño. Por ejemplo, en Estados Unidos, los pediatras Ferber y Lozoff descubrieron que cuando el niño duerme con alguien del entorno hogareño (padres, hermanos, abuelos, niñera), influye negativamente en sus hábitos de sueño.

AYÚDESE

Aunque el insomnio en ocasiones debe ser tratado con medicamentos, usted también puede ayudarse a conciliar mejor el sueño:

  1.  Duerma a la misma hora que lo hace habitualmente. Aunque al principio le cueste trabajo, después el cuerpo se acostumbrará.
  2.   El lugar donde duerme debe tener una ambientación intermedia: ni muy frío, ni muy caliente; ni muy oscuro, ni muy claro.
  3. Realice actividades que requieran cierto esfuerzo: el cuerpo se sentirá cansado y le pedirá dormir.
  4.   Beba un vaso de leche tibia antes de acostarse y evite la cafeína o alcohol, que lo despertará durante la noche aunque lo incite a dormir.
  5. Coma por lo menos dos horas antes de acostarse.
  6. Aunque haya pasado mala noche, no duerma durante el día.
  7.   Busque alguna técnica de relajación.
  8. Si de cualquier manera no puede dormir, no se quede en la cama dando vueltas: busque algo qué hacer que quizá pueda cansarlo y provocarle sueño.

INSOMNIO EN LA INFANCIA

"En los niños en edad preescolar el insomnio se produce por las características psicológicas propias de esta edad, como son la afirmación de la identidad o la necesidad de independencia. Asimismo, los traumas psicológicos, el abuso físico o el aprovechamiento del niño por los padres como escudo para solucionar sus problemas matrimoniales pueden ser causa de insomnio.

La entrada en la guardería puede provocar un síndrome de la fase retrasada, de manera que a los padres les resulta imposible acostar al niño, por lo que a la mañana siguiente es difícil despertarlos. Otro hecho a destacar es que el nacimiento de un hermano puede también provocar una reacción de oposición.

Cualquiera de estas causas hace que el niño ponga en marcha una serie de estrategias para llamar la atención, como son la hiperactividad en el momento de acostarse, maniobras de oposición contra el adormecimiento (rabieta o bajarse de la cama), rituales del adormecimiento (manosear un trapo, exigir a los padres su presencia, pedir agua, etc.), fobias o angustia del adormecimiento (estar con la mano de la madre cogida), o ritmias y movimientos cadenciales del adormecimiento (balanceos de tronco o de la cabeza y el golpeteo de la cabeza contra la almohada).

Entre las causas de insomnio en el niño podemos destacar la hiperactividad, las actitudes de oposición, los hábitos, las fobias y otros factores ligados a la iniciación del sueño (rabietas, ritmias motoras, trastornos del ánimo, trastornos, del mantenimiento del sueño como las mioclonías, cefaleas, etc.), sin olvidar que el insomnio también puede estar provocado por enfermedades crónicas tales como el asma, las cardiopatías, las enfermedades dolorosas, la insuficiencia renal, etc".



OTROS TRASTORNOS DEL SUEÑO

Existen algunos trastornos del sueño que pueden impedir que los niños duerman y que no se descubren tan fácilmente. No se trata de un capricho y es importante acudir al neurólogo.

Terrores nocturnos: cuando el niño se despierta aterrorizado puede padecer de terrores nocturnos. Es difícil de descubrir porque el niño no puede recordar ningún sueño. Desaparecen rápidamente con un tratamiento adecuado.

Mojar la cama: uno de cada diez niños moja la cama a los cinco años, cuando ya no debería suceder. Suele tener un carácter familiar y puede ser un signo de enfermedad. No lo castigue, hable con él y felicítelo en las noches en que permanezca seco.

Parasomnias: son conocidas como sonambulismo, terrores y pesadillas. Están asociadas a fenómenos físicos en las distintas etapas del sueño. Suelen desaparecer a medida que el niño crece pero si no se tratan, permanecen hasta la edad adulta. Si aparecen en la adultez pueden indicar una enfermedad psiquiátrica o neurológica. La causa biológica precisa de estos trastornos del sueño se desconoce.

Sonambulismo: los síntomas varían, puede que el niño se siente en la cama o que se levante y camine por su cuarto, o salga, incluso corra o hable. Tienen los ojos abiertos y parecen estar despiertos. En algunas ocasiones podría volver a su cama. El sonambulismo de tipo agitado es peligroso, lo importante es proteger al niño de accidentes.

Pesadillas: las pesadillas aparecen en la etapa REM (movimiento rápido de los ojos que indica que hay en sueños). Los niños recuerdan el sueño y es aterrador para ellos. Son frecuentes entre los 3 y 6 años y a medida que crecen, las pesadillas desaparecen, pero para algunos permanecen incluso en la adultez.

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