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Leishmaniasis, milenaria enfermedad en Montes de María

En la Región de los Montes de María, privilegiado entorno geográfico del mundo, se ha dado una de las citas más prolongadas de interactuación entre el hombre y una de las enfermedades parasitarias de mayor impacto para la humanidad, como es la leishmaniasis visceral.

Esta forzosa convivencia podría remontarse, de acuerdo a los resultados de las dataciones arqueológicas al año 4.000 antes de Cristo, fecha comprobada de presencia del hombre en la región según las excavaciones realizadas en San Jacinto, Bolívar, ya que se da por cierta la existencia de esa enfermedad en épocas anteriores, que sobrepasan los 65 millones de años y que permitirían especular con fundamento en la anterior hipótesis científica y cuadrando las cuentas de los períodos de interactuación antropo – geológicos, que la leishmaniasis en humanos en la Región de los Montes de María podría datar de hace unos seis mil años.

Si contamos con que el proceso de formación geológica de los Montes de María, de acuerdo a la literatura existente, se enmarca en el eoceno y el oligoceno, dos de las cinco épocas en que está dividida la era Cenozoica, quinta y última de las grandes eras del tiempo geológico de la tierra, iniciada hace 65 millones de años y que pasando por el mioceno y pleistoceno se extiende hasta el cuaternárico holoceno que llega hasta nuestros días.

En esa era de formación geológica y tras la desaparición de los dinosaurios, se produce la época de expansión de los mamíferos, que por la dura competencia vital de aquellos no habían podido desarrollarse y en cuya desaparición, de acuerdo a las hipótesis de importantes universidades norteamericanas, pudieron haber tenido alguna incidencia las parasitosis transmitidas por vectores, dentro de las cuales se mencionan la malaria y la leishmaniasis.



¿QUÉ ES LA LEISHMANIASIS?

Según la líder del ‘Programa de Enfermedades Transmitidas por Vectores’, ETV, de la Secretaría Departamental de Salud de Bolívar en Intervención, Martha Lucía Hernández Gutiérrez, “La leishmaniasis es una enfermedad zoonótica, esto es que se transmite al hombre a través de una cadena en la que intervienen un reservorio vertebrado de sangre caliente y un vector de origen invertebrado, que introduce diferentes especies de protozoos del género Leishmania”.

“Sus manifestaciones clínicas tienen un amplio arco que va desde úlceras cutáneas que pueden cicatrizar espontáneamente, hasta formas mortales que ocasionan inflamaciones agudas del hígado y del bazo y que se denominan hepato-espleno-megalia” advierte la licenciada en Enfermería, especialista en Epidemiología de la Universidad de Cartagena, en donde también es catedrática.

“La base de la cadena transmisora de la enfermedad en la zona de los Montes de María cuenta, entre otros, con un involuntario aliado que es el perro, animal doméstico por excelencia que por convivir en el mismo hábitat humano se presenta como el principal colaborador de este ciclo, aunque del mismo también participan otros mamíferos silvestres como zorras o zarigüeyas, roedores en general  y osos hormigueros que son portadores asintomáticos del parásito y considerados como animales reservorios” señala la señora Hernández.



MÍSTICA ENFERMEDAD

Por las características de su aparición y manifestación y, en especial, en una zona habitada por gentes de creativa imaginación, las atribuciones mágicas de los orígenes y curas de la enfermedad que la tradición oral nos ha legado hasta nuestros días, han impuesto, según la señora Hernández, “una ardua tarea a los equipos científicos de las entidades sanitarias involucradas en su prevención y combate, que han requerido la aplicación de ingeniosas técnicas de comunicación, que empiezan por la desmitificación de la enfermedad y concluyen con la persuasión a la aplicación de los tratamientos médicos y el uso de elementos preventivos como toldillos y cortinas impregnadas con insecticida”.

  Los estudios de eco – epidemiología realizados por las secretarías Departamental de Salud de Bolívar y municipal de El Carmen de Bolívar con el apoyo y participación del Instituto Nacional de Salud, han permitido determinar el comportamiento y ciclos de transmisión de la enfermedad, lo que ha posibilitado la definición de una estrategia de prevención con la que se ha logrado llevar a cero la mortalidad infantil en la zona, que en 2003, cuando se inició el programa, originó la muerte de seis menores de edad.

  La presencia activa de los técnicos sanitarios de Bolívar ha sido una de las principales herramientas para la prevención, detección y suministro de tratamiento de la leishmaniasis, especialmente la letal para menores de siete años conocida como visceral.

Ahora, con la ampliación de los métodos expositivos a través de una campaña de Información, Educación y Comunicación directa en colegios y escuelas de la región de Montes de María, las autoridades sanitarias aspiran a concretar el modelo divulgativo del programa de prevención de la leishmaniasis visceral, como epicentro de una política que desde 2001 ha evitado la muerte de menores en los aproximadamente 3.789 kilómetros cuadrados que integran la comprensión bolivarense de los Montes de María.



FOCO HISTÓRICO

Según el bacteriólogo y Referente Departamental de la enfermedad, Ramiro Pereira Lentino, "Bolívar tiene un foco de leishmaniasis visceral histórico, por poseer el vector (Lutzomyia evansi insecto) y el agente etiológico (leishmania que es el parásito), que comparte en los Montes de María con Sucre y que se expande a través de un corredor endémico hasta el Departamento de Córdoba".

Ello, según el doctor Pereira Lentino, derivó que "En 2002 se presentaran 16 casos de L.V. con la muerte de 5  niños menores de 5 años, lo que significó una escandalosa mortalidad del 32,5% y que encendió las alarmas por ser ésta una enfermedad comprendida dentro del concepto de muerte evitable".

Para cimentar el conocimiento de la comunidad, se desarrolló una Estrategia de Comunicación y Educación que ha consistido en enseñar a las comunidades a identificar el ciclo de transmisión y los resultados del contagio, así como para desmontar las falsas creencias sobre el origen de la enfermedad, asociada a factores mágicos como el mal de ojo.

Por último la capacitación del personal médico y paramédico en el manejo del personal sospechoso o comprobado de ser portador de la enfermedad, entre los que estaban médicos, bacteriólogos, técnicos sanitarios, enfermeros y promotores sanitarios.

También el diagnóstico nutricional y suministro de suplementos alimentarios para la recuperación física de los niños comprendidos dentro de los grupos de riesgo para esta enfermedad.

(*) Magíster en Periodismo de Agencia de la Universidad Rey Juan Carlos de España. Se desempeña como Jefe de Prensa de la Secretaría Departamental de Salud de Bolívar.



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