Papitas, confites, maltas y gaseosas, suelen ser los salvavidas para la falta de creatividad a la hora de preparar una lonchera infantil.
Y claro, en los supermercados las promociones abundan y ofrecen incluso combos que incluyen gramos, unidades y hasta juguetes de más.
Pero no se deje endulzar el ojo ni el oído, recuerde que por encima de todo está la salud de su hijo y que de ella depende en parte, el aprendizaje del mismo.
“La hora del descanso o recreo escolar, es importante para los chicos, porque es un intermedio en el que se pueden relajar, conversar y sonreír sin presión. Si todo esto, se encuentra acompañado de un menú saludable, mucho mejor, porque ayudará a que regresen con buena energía a su otra mitad de clases”, señala la nutricionista Diana Barbosa.
“Además, esta comida también es importante, pues su última comida seguramente habrá sido unas cuatro horas antes del descanso. Cualquier alimento que consuman los niños, es indispensable para su desarrollo, crecimiento y aprendizaje e influye en su riesgo de tener obesidad, bajas de peso o cualquier tipo de desnutrición. Su función es proporcionarle energía y nutritientes al niño, como la de cualquier otra comida”, agrega.
De todo un poquito
Para la Nutricionista, más que establecer un menú fijo, lo que se debe tener en cuenta es que la lonchera tenga de todo un poquito, aclarando que sus componentes debe ser alimentos que en realidad nutran.
Señala que tampoco se trata de volver la hora del recreo en algo aburrido y por eso debe tener en cuenta los gustos de sus niños y por supuesto, su creatividad a la hora de preparar y combinar, además de acordarse de lo que le ha hecho en la semana para que no repita y se convierta en una monotonía. (Lea también: ¿Cómo armar loncheras llamativas y nutritivas)
Para ello, aconseja hacer un plan de posibles comidas y combinaciones, sin que sea camisa de fuerza, para que se le facilite pensar en nuevas posibilidades y evitar caer en repeticiones.
“Las loncheras también van acorde a las necesidades alimenticias que tenga el niño de acuerdo a su edad y desarrollo. Pero en general se pueden combinar yogures, leches y jugos naturales; emparedados con queso y algo de verdura, panes o galletas integrales (preferiblemente) y no de esos que tienen relleno de dulce o con colorante, picadas con jamón, pollo o huevos; tortillas rellenas (con libertad de rellenarlas según el gusto y variedad; una fruta que sea del agrado del niño y hasta frutos secos como maní, almendras o ajonjolí”, sugiere.
Estas son sólo unas de las muchas posibilidades que usted puede tomar.
Barbosa aclara que, la lonchera no reemplaza a una de las tres comidas principales, por ende, su hijo no debe salir de su casa sin comer, sólo por pensar que lleva una merienda suficiente.
Comida VS aprendizaje
Una adecuada alimentación, influye en todas las etapas de la vida del niño.
Así lo señala la Organización Mundial de la Salud, OMS.
“Una alimentación inadecuada en la primera infancia es uno de los principales factores de riesgo de mala salud a lo largo de la vida. Entre los efectos a largo plazo cabe citar un mal rendimiento escolar, una menor productividad, alteraciones del desarrollo intelectual y social, y diversas enfermedades crónicas”.
Sobre la nutrición, también indica que, “en personas de todas las edades una nutrición mejor permite reforzar el sistema inmunitario, contraer menos enfermedades y gozar de una salud más robusta. Los niños sanos aprenden mejor. La gente sana es más fuerte, más productiva y está en mejores condiciones de romper el ciclo de pobreza y desarrollar al máximo su potencial”.
Recuerde, hay varias maneras de ayudar en el adecuado aprendizaje a su hijo, entre ellas no está sólo regañarlo porque no hace tareas o no comprende los temas, sino también analizar el origen de sus problemas, y por supuesto proporcionarle una alimentación saludable, que incluye una lonchera nutritiva.
