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Maltrato a la mujer deja más víctimas que ella misma: sus hijos

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Cuando la violencia a la mujer se presenta en un hogar, son solo ella resulta siendo víctima.

El horror también es vivido por sus hijos, quienes no solo deben ver, vivir y sentir lo que sucede, siendo aún unos niños.

Toda forma de violencia entre la pareja afecta a sus hijos. Si son testigos de la violencia contra su madre, se deben considerar víctimas también. Esta situación traumática lesiona su psiquis de manera compleja, los angustia y les hace sentir confundidos. Es realmente una tragedia, incluso en aquellos casos en los que los ataques no se emprenden directamente contra ellos”, dice la Claudia Ayola, psicóloga.

Para la psicóloga, Janeth Carballo, “si el abuso o maltrato afecta mucho a la mujer, para los hijos el daño no deja de ser grave. Nadie pide vivir en un ambiente familiar inadecuado porque inicialmente todo ser humano nace bueno, pero su desarrollo sano va a depender del ambiente donde se crezca”.

Consecuencias graves

Los daños que sufren los menores cuando presencian conductas violentas en el hogar y contra su madre, son muy graves.

“Un niño que viva el maltrato o sea testigo de la violencia física, psicológica o sexual, de su madre, hermana o tía, va crecer con la visión de que la vida es un camino de poder hacia los menos fuertes. Esto puede conllevar a que desarrollen complejo de Edipo, en el cual van a experimentar una relación estrecha y un amor fantasioso por su padre- si es una niña- o hacia la madre- si es un niño-. Los valores serán errados para ellos, entre los 9 y 10 años cerca de la entrada a la pubertad, y en su futuro serán potenciales candidatos a ser maltratadores sexuales”, explica Janeth Carballo.

En muchos casos los hijos no solo deben observar los comportamientos de violencia hacia su madre, sino que además llegan a ser incluso golpeados también.

“Hay un síndrome llamado "Bebé escudo" y se refiere a los casos de violencia en los que los niños y niñas son afectados físicamente, por encontrarse en medio de los ataques. Recuerdo el caso de un bebé con una herida de arma cortopunzante, en el que el agresor, que era el padre, decía: no quise hacerle eso a mi hijo, era para ella, pero ella lo puso en el medio”, cuenta la psicóloga, Ayola.

Esto, cuando los padres violentos hieren a sus hijos físicamente, sin intención. Pero muchas noticias evidencian situaciones en los que los padres violentan a sus hijos conscientes de hacerlo.

Otros los usan como escudo, para garantizar la permanencia de la mujer en casa, amenazándola con hacerles daño.

También deben ser curados

En un hogar en el que el padre maltrate a la madre, los hijos también resultan enfermos, y no es nada parecido a un resfriado, sino a los trastornos que ocasiona el crecer en medio de estos actos violentos.

Por esta razón, el tratamiento que se le brinde a la madre maltratada, también debe estar dirigido a los hijos.

“Se necesita un grupo interdisciplinario. Cuando la mujer, madre de familia toma consciencia del maltrato y decide detenerlo, es indispensable la ayuda psicológica y espiritual hasta que sientan con un concepto diferente de la vida”, expresa la psicóloga Carballo.

“Una persona afectada física, psicológica y espiritualmente, deja a un lado su ser original y el estado de bueno con el que nace. Será candidato a repetir la historia y ser maltratador o autodestructor, con un futuro incierto o con una vida de dolor, destrucción, tristeza y sin calidad”, añade.

Por eso es indispensable que las madres maltratadas denuncien, busquen ayuda, y dejen de pensar -quienes lo hacen- que siguen al lado de un maltratador por sus hijos, cuando en realidad les están causando daños irreparables.

“Lo más probables es que si son niños asuman las conductas de la figura masculina de la casa, es decir, sean maltratadores también, y si son niñas, sean más vulnerables de permitir el maltrato en sus vidas”, señala Beldys Hernández, abogada del Servicio Jurídico de Profamilia.

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