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Mitomanía, un mal bastante común

Aunque parece un tema de moda por el éxito de la serie “Lie to me”, la mitomanía es un problema mucho más frecuente de lo que la gente cree.

Una persona dice en promedio tres mentiras cada diez minutos, según los estudios que ha realizado recientemente Rita Karanauskas, caza-mentiras profesional y administradora de empresas de la Universidad del Rosario, pues muchas personas se excusan al decir que la mayoría de sus mentiras son blancas o como dicen coloquialmente ‘piadosas’, es decir, que no tienen intención de afectar a alguien.

“Saber cuándo nos están mintiendo parecería una misión casi imposible de cumplir; sin embargo, hay una serie de técnicas y métodos que permiten detectarlas”, dijo Rita Karanauskas.

Las personas suelen mentir con las palabras, pero difícilmente lo pueden hacer a través de su comunicación no verbal, con el movimiento de su boca, sus manos y los cambios en su mirada. En ese tipo de lenguaje se concentran personas como Rita Karanauskas, al igual que Cal Lightman, el protagonista de la serie del Canal Fox "Lie to me", quien resuelve los más difíciles crímenes a través de descifrar cuando una persona está o no mintiendo por medio del lenguaje no verbal.

“Es posible detectar cuando una persona miente. Las mentiras son como un rompecabezas, simplemente hay que encontrar las fichas y luego organizarlas”, continuó Rita Karanauskas, en un estudio donde el número tres está directamente relacionado o asociado a la mentira.

Según dicho estudio, antropológica y evolutivamente el hombre está predispuesto a mentir. Desde pequeño el ser humano se acostumbra a fingir. Por ejemplo, los niños son particularmente hábiles inventando gestos y emociones cuando buscan que su mamá les compre su juguete preferido y este es un comportamiento totalmente normal.

Para Karanauskas, el problema se agrava cuando las personas deciden convertirse en mentirosos profesionales y se dedican a engañar a los demás para obtener algún beneficio.

Los mentirosos se clasifican en ocasionales y profesionales, siendo éstos últimos quienes se preparan y estudian el arte de fingir, engañar y decir mentiras todo el tiempo, agregó.

¿Cómo saber cuando nos mienten?

Detectar mentiras requiere identificar las señales de las personas en su comunicación verbal y no verbal. La principal herramienta que se necesita es aprender a observar y escuchar.

“Hacerlo de forma inteligente es la mejor técnica para detectarlas. Las mentiras son como un rompecabezas y cuando se logra la conjugación de los sentidos, se empiezan a encontrar las fichas que luego simplemente hay que organizar”, dijo la caza-mentiras.

Debido a que el lenguaje es un conjunto entre lo verbal y lo corporal, hay que analizar la coherencia de lo que la persona está diciendo con lo que sus movimientos corporales están expresando y encontrar las inconsistencias.

Un punto importante cuando la persona está mintiendo es alterar las cifras: por ejemplo, en su relato involucran a tres. “Estudios realizados en Estados Unidos revelan que el número tres está directamente relacionado o asociado a la mentira”, explicó Karanauskas.

El cambio en el tono de la voz, inconsistencias en la historia e iniciar la narración en pasado e ilógicamente cambiar al presente, son indicios de que nos pueden estar mintiendo, agregó.

Decir mentiras genera miedo en casi todas las personas. Cuando una persona se siente descubierta su primera reacción puede ser congelarse, huir o pelear. En ese momento se pueden identificar manifestaciones que inconscientemente se expresan por medio de las palabras, las señales corporales automáticas y los gestos faciales, que se deben saber leer e interpretar para detectar la mentira.

También hay rasgos faciales que identifican las emociones, ya que el ser humano nace con ciertos músculos predispuestos para hacer determinados gestos. Sentimientos como la ira, la tristeza, la alegría o el miedo son difíciles de fingir, a menos que la persona sea un profesional.

“La gente cree que no mirar a los ojos a la persona con la cual se está hablando es un signo de estar mintiendo. Esto es un mito y no es real, pues dicha reacción se puede generar por circunstancias diversas como los nervios: por ejemplo, puede pasar en una entrevista de trabajo”.

De este tema sabe bien Paul Ekman, quien hace 26 años publicó el libro “Cómo detectar mentiras”, y en el cual se basaron los productores para la serie de televisión “Lie to me” y con quien Karanauskas se entrenó en la lectura de microexpresiones faciales, denomina “error de othello” a confundir las manifestaciones de mentira con nerviosismo.

Aprender a detectar mentiras es una habilidad que necesitan desarrollar particularmente poligrafistas, psicólogos, psiquiatras, gerentes de recursos humanos, personas encargadas de negociación de conflictos, gerentes bancarios, abogados, jueces, fiscales, detectives, y hasta padres de familia.

Sobre estas técnicas la experta dictará el diplomado “Detecte la mentira antes de convertirse en víctima”, el cual se inicia el próximo 10 de marzo en la Universidad del Rosario.

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