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No olvide que los niños también hacen duelo

Uno de los aspectos más duros de la vida es ver triste a un niño, sea cual sea la causa de ese abatimiento.
Por eso no se cansan los psicólogos y demás profesionales de la salud en buscar herramientas que le hagan más llevaderas las penas a los niños, casi siempre generadas por los adultos.

Uno de esos profesionales es la psicóloga Isa Fonnegra de Jaramillo, quien recientemente publicó el libro “El Duelo en los niños” considerado por su autora como una guía que permite crear estrategias adecuadas para manejar situaciones relacionadas con pérdidas de seres queridos.
“Cuando muere alguien cercano, generalmente, los niños son los más olvidados. Pocos se preocupan por explicarles con claridad lo sucedido. A veces ni siquiera se sabe si el hecho de llevar a los niños a los funerales sea contraproducente o si puede ser negativo”, es uno de los temas que Isa Fonnegra de Jaramillo trata en su libro.
Con Isa Fonnegra de Jaramillo conseguimos una entrevista sobre el duelo en los niños y cómo tratarlo.

LA ENTREVISTA
¿A qué se le puede considerar duelo?
– Se conoce como duelo tanto en adultos como en niños al proceso de readaptación luego de una pérdida. Esa readaptación es lenta, gradual, física, emocional, social y espiritual.
Involucra cambios y reacciones que pueden sorprender a la persona por no ser frecuentes como estar contrariado y bravo, triste, muy triste, aislado, sorprendido, cansado, desconcertado y muchas más que es necesario aceptar y vivir, más no esquivar.
El duelo es único para cada persona, individual y es una reacción universal. No hay patrón general, aunque para orientarnos, describimos reacciones que no todas hay que vivir en orden.

¿Cómo encarar el duelo de un niño por cualquier pérdida, pero sobre todo de un ser cercano?
– Hay experiencias de pérdida ocasionadas por la muerte y otras que no involucran la muerte sino el abandono, la separación, el traslado a otra ciudad o país, etc.
En cualquier caso el duelo de un niño se debe respetar y facilitar. Es decir, no invitarlo a que de la noche a la mañana deje de ser niño y se convierta en un seudo adulto que no llora, que se comporta bien, que es “fuerte”, que cuida a mamá y a sus hermanitos. Al contrario, esté muy cerca y valide sus reacciones de tristeza, miedo, rabia o culpa. Déjelo sentir. Déjelo ser NIÑO.

¿Cuándo actuar frente a un duelo de un niño?
– Siempre, cada día. Hay que escuchar, acompañar, respaldar, validar, dar seguridad y permiso para estar “distinto” con la certeza de que este mal momento no es eterno, que después de la tempestad uno vuelve a abrir la ventana.

¿Cuáles son las etapas del duelo?
– Hace unos años se hablaba de etapas, porque la Dra. Kabler Ross, con quien yo me entrené, las difundió.
Pero, hoy día, prefiero hablar de momentos, más amplios, flexibles y personales. Podríamos llamarlos:
1. Los primeros días que incluyen la noticia, la confusión, el funeral, las visitas.
2. La asimilación de la pérdida, en que surgen los recuerdos, la añoranza, la rabia de que X no esté y ya nunca vuelva a estar, la sensación de abandono, los cambios, y
3. La larga etapa final en que poco a poco el niño se va reacomodando a una vida diferente, con sus recursos internos y con el apoyo permanente de adultos amorosos y permanentes. Vuelven a aparecer la ilusión, la alegría.

¿Por qué es importante leer un libro sobre el duelo en los niños?
– Porque sobre ese tema sabemos muy poco. Es un tema que ignoramos y que descuidamos. Pero, después de adolescentes y de adultos se verán las consecuencias de no haber hecho bien un duelo a los 5, 10 ó 15 años. ¿Qué pasa? Que podemos convertirnos en personas desconfiadas, que no aman, resentidas, propensas a sentirse abandonadas, depresivas ó lo contrario. Ser duros, bruscos, distantes, escondiendo debajo de esa apariencia, una gran pena.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?
– Cuando de adultos sentimos que tenemos algo pendiente por resolver dentro de nosotros, relacionado con una pérdida y con tristeza.
Y en el niño cuando lo vemos “demasiado bien”, muy controlado, que no habla de lo que pasó o cuando su dolor, su abatimiento o su salud temporalmente resentida permanecen por meses largos.
Ahora, finalmente, tengamos presente que el duelo en un niño es distinto del adulto porque un niño no tolera demasiada tristeza por mucho tiempo. Al cabo de unos minutos, él interrumpe y se va a jugar o a ver TV. No quiere decir que no le duela o que no le importe.

¿A quién va dirigido el libro?
- A padres de familia, profesores, psicólogos y pediatras.

PAUTAS PARA AYUDAR A UN NIÑO TRAUMATIZADO
– En uno de los apartes del libro citado se dan unas pautas para ayudar a un niño traumatizado:
– Facilite que el niño pueda hablar o expresar de cualquier forma lo que tiene por dentro, preferiblemente con usted, pero si no es posible, con una psicóloga, una profesora cercana o con entrenamiento en manejo de duelos.
– Permítale y fomente que juegue a lo que pasó.
– Ofrézcale papeles, crayones, lápices y acuarelas para que dibuje lo que pasó, o cómo se siente.
– Recuérdele que estar triste no es malo. Que hace bien llorar, abrazarse y, a ratos, no querer hacer nada diferente a estar pegado a papá o mamá.
– Jamás se burle del niño ni descalifique una manifestación de duelo.
– Permítale hacer rituales de despedida, de recuerdo, créelos con él. Son muy importantes en un duelo.
– Repítale frecuentemente que lo ama, que lo necesita y que nunca se irá de su lado. Admita que lo que pasó fue horrible, pero que juntos van a poder estar bien, aunque ahora se sientan muy mal.
– Si puede evite comprometerse muy pronto en una nueva relación afectiva.

LA AUTORA
Isa Fonnegra de Jaramillo es psicóloga clínica con más de treinta años de experiencia, ganó en 1991 el Premio Nacional de Psicología y es creadora de la Fundación Omega y de LAZOS; también es miembro de la Fundación pro Derecho a Morir Dignamente y ha desarrollado una labor docente-investigativa en la que se ha centrado en el tema de la muerte.

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