Capturan a alias 'El Pija’, comandante disidente de las Farc

07 de junio de 2018 06:05 PM

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Las autoridades capturaron en Casanare a Reinel Natalio García Mojica, alias ‘El Pija’, excomandante de la Columna Móvil Jacobo Arenas y actualmente uno de los disidentes de las FARC más buscados en Nariño, Cauca y Valle.

Efectivos del Gaula de la Policía le seguían la pista a este sujeto luego que saliera de la zona del pacífico caucano, a raíz de los constantes operativos que adelanta la fuerza pública, con el fin, precisamente, de desarticular las disidencias que delinquen alrededor del narcotráfico.

“Era un objetivo de alto valor, porque fue uno de los primeros comandantes de la entonces guerrilla de las Farc que se apartó del proceso de paz, nunca estuvo de acuerdo con los integrantes del Secretariado de dejar atrás las armas, menos el narcotráfico, de hecho, en los inicios del proceso de paz, este sujeto simplemente cambió de organización, metiéndose de lleno con la estructura del ELN que delinque en el occidente de El Tambo, Cauca, y que controla amplias plantaciones de coca”, explicaron integrantes del grupo de inteligencia del Ejército, quienes también estaban detrás de alias ‘El Pija’.

El exlíder guerrillero comandó entre el año 2013 hasta el inicio de los diálogos de paz la Columna Móvil Jacobo Arenas, una de las facciones militares élite que la guerrilla usó para enfrentar a la Fuerza Pública en estos tres departamentos, al punto que, en su afán para contrarrestar militarmente a los integrantes de esta organización, la respuesta estatal fue crear la Brigada 29 con sede en Popayán, y después, en el clímax de esa guerra, la Fuerza de Tarea Apolo, con asiento en Palmira, Valle.

A la Jacobo Arenas se le atribuyó, en su momento, la responsabilidad de un sinnúmero de ataques a la Policía y al Ejército, así como la ejecución de atentados con cargas explosivas y metralla en municipios como El Tambo, Morales, El Patía, Guapí, Cajibío y la ‘Ciudad Blanca’, en donde para el mes de agosto de 2012 se ejecutó un atentado con un ‘carrobomba’ contra las instalaciones de la Unidad de Reacción Inmediata (URI), de la Fiscalía, en retaliación por la captura de uno de sus cabecillas.
García Mojica hizo la guerra, pero a la vez consolidó el narcotráfico, que permitiría decirle no a los hombres más fuertes dentro de esta guerrilla: Pablo Catatumbo y Pacho Chino, cuando estos dieron la orden de parar las acciones bélicas para montarse en el bus de la paz.

Uno de los municipios usados para el fortalecimiento de esta unidad guerrillera fue El Tambo, donde ‘El Pija’ realizó un trabajo meticuloso de convencer al campesinado para apoyar a su organización, pero a la vez impulsó la siembra de coca en corregimientos como Huisitó y La Uribe, al punto que convirtió a este municipio en uno de los mayores productores de este cultivo ilícito en el país.

Todo eso se reflejó, claro está, en millonarias ganancias para este grupo armado que, con mano de hierro de los disidentes, aún domina los poblados y caseríos ubicados en esta zona occidental del Cauca.

“Con los millones de pesos mensuales que representa la producción de base de coca y de cocaína, para ‘El Pija’ fue más fácil cambiar de brazalete e integrar el ELN cuando se dio la tregua entre las FARC y el Gobierno, porque ya era un acaudalado narcotraficante”, relata un integrante del grupo de inteligencia del Ejército, al explicar el momento cuando este sujeto decidió apartarse de la cúpula.

EL ATAQUE QUE PUSO A TAMBALEAR EL PROCESO DE PAZ
Fue tal el alejamiento de García Mojica de las FARC, que cuando se ordenó desde La Habana, Cuba, a mediados de 2015, iniciar un cese unilateral al fuego como un primer paso a la firma de la paz, este exlíder guerrillero planeó y ejecutó un ataque con explosivos contra un grupo de la Policía que patrullaba la vía Panamericana, a la altura del sector de Las Cruces, Timbío, como retaliación por la incautación de un cargamento de cocaína, según explicó la Fiscalía en medio de la judicialización de uno de los responsables del atentado.

Ya para esa fecha, para los grupos de inteligencia de la Fuerza Pública colombiana, así como para las autoridades regionales, no era un secreto que ‘El Pija’ no se acogería al proceso de paz, porque empezaba a consolidar una alianza con el otro grupo armado que opera en El Tambo, el ELN, dejando claro que el narcotráfico es mucho más rentable que la misma guerra.

Además, cuando los veteranos y reconocidos líderes de este exgrupo guerrillero empezaron su tránsito hacia La Habana, Cuba, nunca se vio a ‘El Pija’ como parte de ese proceso, a pesar de que el propio Secretariado, en 2002, lo mandó desde la antigua zona de distensión en el Caguán con aproximadamente 180 guerrilleros hacia el Cauca, para que realizara un trabajo político entre el campesinado y así reclutar más gente y fortalecer la Columna Móvil Jacobo Arenas.

Cuando se crearon las zonas veredales, sitio donde los guerrilleros se reunirían en su intención de dejar a un lado las armas, ‘El Pija’ fue uno de los grandes ausentes, según comentan por diferencias con los líderes de la guerrilla, por lo que decidió seguir su camino por aparte.

“El que se quiso ir, allá con sus cosas, nos hemos tragado una gran cantidad de ‘sapos’ para consolidar este momento, ese aspecto no vale la pena ahora”, dijo en su momento ‘Marcela’, una veterana subversiva, al ser consultada por el tema.  

Por eso, y al ver que sobre municipios como El Tambo y de la costa pacífica, la fuerza pública mantiene constantes operaciones, este sujeto optó por desplazarse al oriente del país, donde finalmente fue capturado. 
 

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