Este lunes se lanzó a nivel mundial un nuevo informe de desarrollo humano, que se enfoca en la relación entre ese factor y el campo laboral; estudio que para el caso de Colombia no arrojó resultados negativos, pero sí rezagos a causa del conflicto interno armado.
El Índice de Desarrollo Humano (IDH) en Colombia para el 2014 fue de 0,720, tomando en cuenta los principales ingresos per cápita, los años de escolaridad y la expectativa de vida. Con ese porcentaje el país ocupó el puesto 97 entre 188 naciones con el IDH más alto como pueden ser Noruega, Australia o Dinamarca.
Aunque entre 1980 y 2014 el IDH de Colombia aumentó en un 30 por ciento y se ha avanzado en términos de desarrollo humano, no lo ha hecho a un ritmo mayor de otros países con características similares.
Para Fabrizio Hochschild, coordinador residente y humanitario de las Naciones Unidas en Colombia, el impacto de la guerra en Colombia sobre el desarrollo humano se puede ver en la tasa de desempleo entre la población víctima del país que es, en promedio, tres veces más alta que el desempleo en general. Asimismo, la tasa de pobreza extrema es cuatro veces más alta.
“El conflicto armado y la violencia también ayudan a entender por qué ciertas regiones y ciudades tienen tasas de desempleo y pobreza mucho más altas que el resto del país. Regiones donde se concentra el conflicto armado”, agregó el funcionario.
Por ejemplo, lugares como Buenaventura, tienen una tasa de desempleo del casi 70 por ciento, siendo los jóvenes los principales afectados. También Norte de Santander, región que según el estudio, no ha podido llegar a su pleno potencial por la presencia de la violencia en su territorio.
“Políticas de trabajo inclusivo decente y sostenible son esenciales para el desarrollo humano de Colombia. Su implementación será mucho más efectiva y mucho más transformadora en una Colombia en paz”, dijo Hochschild.
En la presentación del informe destacaron que el éxito del proceso de paz permitirá mayor inversión y presencia del Estado en aquellas zonas donde está concentrada la falta de acceso a servicios básicos y demás factores que miden el desarrollo.
También mejoraría el turismo, fuente principal de empleo en muchos países, especialmente en los que tienen costa pacífica.
“Esa costa, por ejemplo, no es accesible en algunos lugares de Colombia. Tiene una riqueza en términos de ecoturismo, pero ha sido olvidado por la guerra. Hay un potencial enorme en estas áreas”, detalló el representante.
A NIVEL MUNDIAL
El Informe indica que, en los últimos 25 años, 2.000 millones de personas han salido del nivel más bajo de desarrollo humano, gracias a unos mejores resultados en materia de salud y educación y a la reducción de la pobreza extrema. Pese a todo, para garantizar estos avances e impulsar el progreso, es necesario prestar mayor atención al trabajo decente.
En el mundo, 830 millones de personas son trabajadores pobres que viven con menos de 2 dólares al día. Más de 200 millones de personas, entre ellas 74 millones de jóvenes, están desempleadas, y actualmente 21 millones de personas realizan trabajos forzosos.
“El progreso humano se acelerará cuando todas las personas que deseen trabajar tengan la oportunidad de hacerlo con unas condiciones decentes. No obstante, son muchos los países donde las personas quedan a menudo excluidas del trabajo remunerado o ganan menos que otras por realizar un trabajo del mismo valor”, señaló Selim Jahan, autor principal del Informe.
PERSISTE UNA BRECHA CON LAS MUJERES
El documento también evidencia una estimación pormenorizada del reparto de la totalidad del trabajo —no solo del remunerado— entre hombres y mujeres. Mientras que las mujeres llevan a cabo el 52% de todo el trabajo mundial, se siguen constatando desigualdades patentes en su distribución.
Las mujeres tienen menos probabilidades de tener un trabajo remunerado que los hombres, y realizan 3 de cada 4 horas de trabajo no retribuido. En cambio, a los hombres les corresponden 2 de cada 3 horas de trabajo remunerado. Esto dado a que las mujeres suelen asumir el cuidado de los miembros de la familia, por lo que es probable que estas desigualdades se intensifiquen a medida que la población envejece.
