Desde las cárceles de alta seguridad, presos extorsionaban a empresarios

21 de abril de 2010 12:01 AM

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A través de la operación denominada “Demoledor”, realizada entre el Gaula de la Policía, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) y la Fiscalía, se pudo establecer que 150 reclusos realizaban extorsiones desde diferentes centros carcelarios del país en contra de reconocidos empresarios y comerciantes. Dentro de la ofensiva, la Fuerza Pública decomisó 258 celulares y 196 simcards usados para realizar llamadas extorsivas a comerciantes y empresarios. Desde el inicio de este año las autoridades identificaron 285 extorsiones en el territorio nacional. Por eso, al iniciar una investigación y rastreo a esas llamadas, el Gaula de la Policía pudo determinar que desde las cárceles se adelantaba esta práctica delictiva. Las extorsiones carcelarias provenían de la cárcel La Picaleña en Ibagué (Tolima), así como de Doña Juana, en el municipio de La Dorada (Caldas). Además de las penitenciarías de Palo Gordo, en el municipio de Girón (Santander), La Modelo de Barranquilla, La Ternera de Cartagena y Las Mercedes, en Montería (Córdoba). El director del Gaula de la Policía, coronel Nicolás Muñoz, sostuvo que “esta operación interinstitucional se desarrolló en la última semana, cuando se procede a allanar seis establecimientos, dónde se pudo establecer que esta actividad ilegal venía afectando a diferentes gremios y ciu-dadanos”. De acuerdo con el oficial, los internos esconden en caletas artesanales droga, simcards y celulares con el único propósito de realizar activida-des ilegales y por eso los presidiarios reciben dobles condenas y hasta en ocasiones son aislados de las zonas donde funcionan redes de telecomu-nicaciones, ya que reinciden en algunos casos. REGISTROS Durante los 8.856 registros internos a 4.587 celdas y más de 56 patios carcelarios en las seis cárceles, las autoridades incautaron 285 celulares y 196 simcards. Además fueron encontradas 36 agendas con información precisa de las víctimas y cuatro millones de pesos en efectivo. MODUS OPERANDI Los reclusos reciben la información de las personas consideradas como objetivos para la extorsión por medio de directorios telefónicos, Inter-net o informantes externos. De esta manera recolectan los datos y posteriormente se hacen pasar como cabecillas de la subversión o bandas criminales. Una de las particularidades de los presidarios es exigirles a sus víctimas medicamentos de uso restringido, armas de fuego, munición o uni-formes de uso privativo de las Fuerzas Armadas, entre otras cosas.

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