Indicadores económicos
2017-04-23

Dólar (TRM)
$2.868,89
Dólar, Venta
$2.835,00
Dólar, Compra
$2.570,00
Café (Libra)
US$1,52
Euro
$3.069,13
UVR, Ayer
$248,80
UVR, Hoy
$248,84
Petróleo
US$49,62

Pico y placa
2017-04-23

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 7 p.m

-
Taxis
-
Motos
- - - -

Implosión en la Defensoría del Pueblo no derrumbó el edificio en su totalidad

Una cuenta regresiva marcó el momento en que Carlos Negret, Defensor del Pueblo, oprimió el detonador de los explosivos. En total, fueron 32 kilogramos de ‘Indugel plus’ provistos por la Industria Militar, Indumil, para la implosión de la edificación que actualmente funciona como sede de la Defensoría del Pueblo, en la localidad Chapineros de Bogotá.

Tres drones de aficionados y fotógrafos sobrevolaban el área para registrar desde otra perspectiva la demolición del edificio. Los balcones de los edificios aledaños funcionaban como palcos para el espectáculo que venía a continuación.

Tres o cuatro palomas volaron espantadas tras el primer estruendoso sonido que indicaba la caída de una de las torres. Los espectadores estaban ansiosos por ver la caída de la segunda torre, ya que la primera estaba en la parte posterior donde no era visible. Tres segundos después, se escuchó el segundo estallido. Sin embargo, detrás de la nube de humo se pudo notar que una parte del edificio seguía en pie.

“Todas las fallas detonaron, tuvimos  un pequeño inconveniente, la placa del segundo piso cayo en forma diagonal y detuvo la caída de la placa del tercer piso, entonces tuvimos que activar el plan de contingencia”, aseguró el Representante Legal del Consorcio San José, empresa encargada de la demolición y de la reconstrucción del edificio Edwin Torrado.

Tres máquinas de bomberos estuvieron pendientes todo el tiempo para disipar con miles de litros de agua la nube blanca de polvo que dejaron las dos explosiones, que se escucharon a las 12 del día de este domingo, apenas con tres segundos de diferencia entre una y otra. El personal del cuerpo de bomberos después de la explosión y totalmente preparados con tanques de aire, que son usuales en ambientes contaminados, dudaron de acercarse al ver que  el viejo edificio de la Defensoría del Pueblo quedó con varios muros a medio caer.

La maquinaria amarilla, que ya estaba en el lugar en caso de que efectivamente no se cayera toda la infraestructura, fue acercada para emitir unos fallos mecánicos para que la estructura que quedó inclinada visiblemente hacia la calle, cayera totalmente.

Un 4,2 o 4,3 como calificación se pondría el ingeniero Edwin Torrado en su labor, bromeó ante las cámaras de los medios de comunicación y aseguró que ninguna de las viviendas cercanas sufrió afectaciones.

Los habitantes de la zona tuvieron que esperar hasta las 4 de la tarde para que el sector regresara a la normalidad cuando se reabriera el paso vehicular y peatonal por la zona.

En balance final del evento, se puede decir que los más de cuatro meses de preparativos, 200 millones de pesos invertidos, la evacuación de seis cuadras a la redonda y más de 30 expertos convocados, no fueron suficientes para que los 30 kilos de indugel derrumbaran de un solo tajo las antiguas torres de la sede de la Defensoría del Pueblo.

DE INTERÉS

Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese