Indicadores económicos
2018-05-25

Dólar (TRM)
$2.863,12
Dólar, Venta
$2.746,00
Dólar, Compra
$2.580,00
Café (Libra)
US$1,39
Euro
$3.357,86
UVR, Ayer
$257,92
UVR, Hoy
$257,96
Petróleo
US$78,84

Estado del tiempo
2018-05-25

marea

Marea min.: -13 cms.

Hora: 14:04

Marea max.: 18 cms.

Hora: 21:11

Dirección viento: Variable

Intensidad viento: 5 a 15 kms/h

Temp. superficial del mar: 27 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 0.4 a 0.6 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 27 ºC
Máx. 32 ºC

Pico y placa
2018-05-25

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 9 a.m - 12 p.m a 2 p.m- 5 p.m a 7:30 p.m.

1 - 2
Taxis
5 - 6
Motos
0 - 2 - 4 - 6 - 8

La historia de “Alejo Tusibí”, el Pablo Escobar de las drogas sintéticas

El antioqueño Alejandro Montoya, más conocido en el bajo mundo y en las rumbas de la clase alta como “Alejo Tusibí”, tiene una historia como sacada de una serie de televisión. Cualquiera podría compararlo con el protagonista Jesse Pinkman de Breaking Bad, pues comenzó en las fiestas como químico empírico que compartía la droga con sus amigos y se convirtió rápidamente en un objetivo de la Dijín, Dipol y Antinarcóticos en Colombia y la DEA en Estados Unidos.

Su historia, según las autoridades, comienza en Envigado hace más de 10 años, cuando Alejo, un joven de clase media y amante de la fiesta electrónica que se la pasaba en afterpartys y en los raves que hacían en Colombia, hace sus primeros contactos. Hasta el momento, Alejo conoce las drogas básicas de esta clase de fiestas: éxtasis, popper y drogas sintéticas menos fuertes.

Con su grupo de amigos viaja por el país y hace amigos en otras ciudades. De hecho, viajó a Europa. Investigadores de la Dijín de la Policía no tienen bien definido a qué fiestas asistió o qué países visitó pero sí saben que allí, en una de esas, conoció a dos jóvenes químicos que tenían la receta de una droga que causaba en furor en buena parte de Europa, llamada 2CB.

Este narcótico, conocido como la droga de las élites, se extendía rápidamente en esa época ( 2002 y 2005) por discotecas y eventos de música electrónica en países como Alemania. Su nombre parte de su composición química 2-CB (2,5-dimetoxi-4-bromo-feniletilamina), una droga de diseño a partir de la mezcalina que suele encontrase en el mercado mezclada con anfetamina.

Allí, Alejo experimentó esta nueva droga que lo impresionó. En Colombia todavía nadie sabía de ella, ni conocían su nombre. El efecto era potente: a los 15 minutos de haberla ingerido comenzaban los efectos psicodélicos parecidos a los del éxtasis y los “viajes” que se prolongaban por cuatro horas. “Esas drogas son muy fuertes y, en muchos casos, llegan a los hospitales jóvenes con crisis de pánico, arritmia cardiaca, infartos al corazón, infartos cerebrales, golpes de calor, cuadros alucinatorios y hasta psicosis”, indica el médico toxicólogo Hugo Gallego.

La receta llega desde Europa

“Tusibí trajo la receta de Europa y creó la versión criolla. No sabemos si tuvo estudios o es empírico, pero creó una fórmula muy similar a la del producto. En Medellín la comenzó a consumir con sus amigos y a prepararla de forma artesanal en pocas cantidades. La empezó a regalar a sus amigos y, luego, a conocidos. Hasta que vio la oportunidad de hacer negocio. Le dejó el nombre 2CB y comenzó a vender”, indica uno de los investigadores de la Dijín, que solicitó la reserva de su identidad, sobre los inicios de esta droga en el país.

En el 2004 el rumor se expandió en Medellín: había un joven apodado “Alejo Tusi” que vendía cocaína rosada, decían en el bajo mundo. En la fiesta estaba pegando, los dealers de éxtasis se preguntaba de dónde procedía esta droga que les quitaba mercado. Hasta logró la atención de los miembros de la banda criminal “La Oficina”, además, porque no les pagaba “vacuna”. 

“Alejo vio la oportunidad de negocio. La vendía muy bien en Medellín, luego la envió a amigos en Cali y Bogotá, que también le compraban. Es una droga con buena rentabilidad. Ahora, un gramo (un punto) puede valer entre 120.000 y 150.000 pesos. Como le iba tan bien en Medellín tuvo problemas con las bandas y se fue para Cali”, indica otro investigador consultado.

Llegó desterrado a Cali en el 2005, según el historial que tienen los investigadores de la Dijín. En la capital del Valle del Cauca ya tenía amigos de la rumba electrónica y el ambiente estaba calmado. El Cartel del Norte del Valle estaba en auge y las fiestas electrónicas con modelos y actrices en todo su furor.
“Allí también le fue muy mal porque lo intentaron secuestrar “los Urabeños” y “los Rastrojos” en dos operativos que le hicieron, para robarle la fórmula y tener el mercado. Por lo que en el 2007 se fue para Bogotá”, afirma otro de los investigadores de la Policía en Cali.

Cuando se fue de Cali, José Zapata, alias “Fokus” (capturado, con su hijo, en una operación de la Dijín el 29 de abril de 2015 en Miami), quedó con la fórmula y encargado de la movida en esa ciudad. “No era el producto de la misma calidad. Trataron de crear otros como pero la gente se quejaba y los consumidores de mucho tiempo conocían el producto de Alejo”, indica un investigador de la Policía de Cali.

A su llegada a Bogotá, en 2007, “Alejo Tusibí”, como ya era conocido, siguió con su mercado en fiestas de música electrónica, privadas en las fincas y hasta en discotecas reconocidas de Bogotá.

Según un investigador de la DEA en Colombia, “Alejo Tusibí” fue el que inició este negocio en Bogotá. “Un sujeto que ya fue capturado, alias ‘Maquinita’, le compraba la droga que estaba de moda para las fiestas a las que acudía con reconocidas modelos, para meterse en el ambiente de la rumba. Alejo trabajaba solo y le vendía a todos y para los problemas se amparaba en ‘Maquinita’, ahí comenzó la amistad”.

“Maquinita”, el padrino

Para los que no recuerdan, alias “Maquinita” es hijo de un caballista antioqueño conocido como “la Máquina”, asesinado en Medellín durante la cabalgata de apertura de la Feria de las Flores en el año 2009. Según José Roberto León Riaño, director de la Policía Nacional en esa época, este caballista estaba vinculado a actividades ilícitas con “los Hermanos Comba” y era conocido así por una yegua llamada La Máquina, de una de las pesebreras más famosas de Antioquia.

Su hijo “Maquinita”, considerado por Riaño como uno “de los más peligrosos de la última generación de narcos”, se refugió en México tras la muerte de su padre y regresó luego a Colombia a vengar su muerte. La historia cuenta que “los Urabeños”, dirigidos por alias “Otoniel” y alias “Giovanni”, lo apadrinaron y le asignaron 300 hombres para cobrar venganza. Con lo que logró apoderarse de los departamentos de Antioquia, Valle del Cauca, Córdoba, Atlántico y algunos sectores del Eje Cafetero. Según investigadores, gracias a “Maquinita” esta banda criminal hace los primeros contactos con los carteles mexicanos.

En Bogotá, “Maquinita” se hizo cargo de una empresa de seguridad, con la que conseguía permisos para portar armas y carros blindados. Ahí conoció a Alejo y lo apadrinó en Bogotá hasta que fue capturado en 2012 en una lujosa finca en Tibacuy, Cundinamarca, según la Policía.

La fuga

Al parecer hace 5 años “Alejo Tusibí” desapareció de los radares. Hay tres versiones de la causa de esta huida: Uno, dicen que la captura de “Maquinita” fue el detonante, pues había otro vendedor de 2CB en Bogotá que era primo cercano de un narco valluno de la banda “los Machos” y lo sacó del mercado. Dos, dicen que la huida de “Alejo Tusibí” fue, al parecer, después de haber sido secuestrado por “Chicho Urdinola”, capturado en 2013 en Villavicencio. Y se supone que este le robó la fórmula y lo sacó del mercado. Tres, una posible violación de la prima de un narco valluno en una reconocida discoteca en Bogotá. Según esta versión, ella estaba bajo los efectos de esta droga, así que fue prohibida en el mercado bogotano por un largo tiempo, por lo que Alejo se vio obligado a buscar nuevos rumbos.

Investigadores de la DEA y la Dijín en Colombia afirman que Alejo estaría en México, apadrinado al parecer por un narco de origen paisa conocido con el alias de “Alfoncito”, aunque no se tienen mayores datos.

“Ahora se mueve entre México y Miami y controla el mercado en Colombia. En Cali tenía a alias ‘Chon’ (capturado el 29 de abril de 2015 en una operación de la Dijín), los dos eran los mayores distribuidores de las anfetaminas en Cali. ‘Alejo’ es el del Tusibí, pero ‘Chon’ comercializaba otras sustancias. Al mercado ha entrado drogas nuevas como Molly (Mdma) y éxtasis de todas las denominaciones granadas, honguitos, caras felices, Toyota y Ferrari. Además, están entrando otra droga llamada Coco, una anfetamina que huele a coco y es dulce. Es también inhalada”, afirma un investigador de la Dijín. 

Hoy, Alejo tiene 34 años, le sigue gustando la rumba electrónica, las fincas, las fiestas privadas y las prepagos. No es un tipo violento y tampoco es amante de las grandes propiedades o lujos. Confirman además que no tiene circular roja de Interpol, ni procesos de extradición pues hasta el momento no se le ha comprobado su ingreso al mercado norteamericano; sin embargo, en Colombia tiene varias investigaciones en curso. Este es el perfil que tienen los investigadores hoy.

“’Alejo Tusibí’ es el Pablo Escobar de las anfetaminas en Colombia. Es un tipo que es la cabeza visible del negocio, en especial del 2CB. Es el químico que creó la fórmula criolla de este tipo de droga y no hay otro en Colombia que haya hecho algo como esto. Está claro que no es un tipo que manda a matar personas solo le gusta divertirse y mantenerse en las fiestas más grandes. A diferencia de otras organizaciones como las de cocaína y las de heroína, que se matan por el mercado”, concluye una fuente judicial.

Panorama

México es considerado uno de los países que más exportan anfetaminas en el mundo, con destino a países como Estados Unidos, Panamá y las islas turísticas como Aruba, Jamaica, Curazao. Mientras que el mercado europeo está dominado por Rusia.

Según fuentes judiciales, no se necesita de un gran despliegue para crear un laboratorio de 2CB, por lo que en cualquier país es fácil montar toda una red: “Lo difícil es comprar los precursores químicos pues los analgésicos están prohibidos. El laboratorio de 2CB puede costar un millón de dólares, que es poco comparado con uno de coca que puede costar hasta cuatro millones de dólares”, afirma el investigador.

Según el general José Gerardo Acevedo Ossa, comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, esta droga del 2CB no es muy conocida y usada en Medellín.

“Se decía que en las ciudades donde más circulaba era en Pereira, Cali y Medellín, pero en este último año no se han realizado incautaciones de esta clase de estupefaciente. Hay rumores que se consume en afterpartys pero al ser consumida por una élite muy cerrada la venta y el consumo es muy mínimo”, indicó Acevedo Ossa.



Ranking de noticias

DE INTERÉS

Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese