La polémica de los derechos de los animales detrás del oso 'Chucho'

28 de julio de 2017 10:42 PM

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Lo especifica la propia Corte Suprema de Justicia: no se trata de darles a los animales los mismos derechos que tienen los seres humanos, o de crear tribunales para resolver los asuntos de los animales, “sino de reconocerles los correspondientes, los justos y convenientes a su especie, rango o grupo”.

La decisión de la Sala Civil, proyectada por el magistrado Luis Armando Tolosa Villabona, causó revuelo nacional, porque al ordenar trasladar a un oso de anteojos llamado ‘Chucho’, de un zoológico en Barranquilla a un hábitat de semicautiverio en el que habitó 18 años en Manizales, aseguró: “los animales son sujetos de derechos sintientes no humanos”.

Esta determinación, sin precedente alguno en el país, extiende la aplicación de un recurso como el habeas corpus, que era hasta el jueves exclusivo para los seres humanos y hace dos precisiones importantes: si bien se otorgan derechos, no se considera que los animales también tengan deberes; señala que son los humanos quienes deben velar por esos derechos; y afirma claramente que no se trata de afectar los desarrollos agroindustriales, los avances médicos y sin desatender la solución de las necesidades alimentarias de los seres humanos.

Esta decisión inédita recuerda a una de mayo pasado de la Corte Constitucional, que declaró por primera vez que un río “es sujeto de derechos” y ordenó la protección y conservación inmediata del río Atrato, su cuenca y afluentes, a cargo del Estado.

El director de Dejusticia, César Rodríguez, consideró que la decisión que toma la Corte Suprema de Justicia es conforme con la evolución del derecho constitucional y de los derechos humanos.

“Hay precedentes en Colombia. El fallo más reciente es el de la Corte Constitucional sobre el río Atrato, que le dio derechos a un sujeto que ni siquiera es sintiente y que es un caso más difícil que el de un animal. El río no tiene forma de sufrir y lo que se establece en la discusión internacional sobre los derechos de los sujetos, que es tiene que ser sintientes. Entonces, si un río tiene derechos, con más razón los tiene un animal”, dijo.

Rodríguez explicó que se puede entender que los animales son sujetos de algunos derechos, no de todos, y por eso en este caso, se concedió el habeas corpus al oso ‘Chucho’.

Aunque esta es una decisión unitaria, es decir, proferida por un solo magistrado, sienta un precedente que, a juicio de Rodríguez, señala el camino para donde va la jurisprudencia.

“Es bueno que el fallo lo revise la Corte Constitucional para dejar sentado y, ojalá, confirmada esta jurisprudencia. La Corte ya dijo algo más ‘osado’, que un río tiene derechos. Es una evolución gradual. Es la tendencia del derecho colombiano y la tendencia del derecho internacional, puede ser gradual, pero creo que no va a detenerse”, señaló.

En consecuencia, para el experto jurista, lo que va a pasar es que, caso a caso, se irán resolviendo situaciones similares. “Esto no significa que se vaya a desbordar el uso de las tutelas ni que cualquier cosa o cualquier derecho se pueda reconocer a los animales”, precisó.

El abogado que desató toda esta controversia, Luis Domingo Gómez, consideró que esta decisión es un avance en la expansión de derechos. “Son las circunstancias específicas de cada caso concreto las que llevan a una decisión. No todas las veces que una persona acude a la justicia tiene razón”.

¿HASTA DÓNDE?

El Gobierno Nacional reaccionó de inmediato ante esta decisión, a través del director de la Agencia Jurídica de Defensa del Estado, Luis Guillermo Vélez, quien la cuestionó.

“Nos preocupa muchísimo que se le otorguen derechos fundamentales a seres no humanos o a cosas. Hace unos meses se le dieron derechos fundamentales al río Atrato, y hace unas semanas se presentó una acción de tutela a favor de un perro. Esas acciones ordenan gasto público, en el caso del río Atrato que se haga una inversión billonaria”, señaló.

Para Vélez, esta decisión “abre una caja de pandora monumental” y hasta llegaría al punto de poner en peligro que una persona pueda tener un animal de mascota o se podría pedir la protección del derecho a la vida de una vaca que está en un matadero.

“Se acaban en Colombia de un día para otro los zoocriaderos, los zoológicos y los sitios donde hay acuarios. Esto se acaba porque cualquier persona podría presentar una tutela pidiendo la libertad de ese animal en amparo del derecho de libertad a ese animal”, agregó.

Sobre este punto, la decisión señala que se debe rechazar “todo acto de maltrato y cautiverio” y que se debe readaptar a los animales a la vida en sus hábitats naturales.

Al respecto, Rodríguez consideró que los zoológicos si bien no se van a acabar, “van a tener que demostrar que las condiciones de trato de los animales, de consecución de los animales, respetan ciertos parámetros de consideración”.

Por su parte, la directora de la Plataforma Colombiana por los Animales ¡ALTO!, Natalia Parra Ossa, celebró la decisión y señaló que se abrió un debate en el país sobre cómo se debe adecuar la legislación y las políticas públicas, en la relación con otras especies.

“Abre la posibilidad de que los animales en Colombia empiecen a tener vidas más dignas. Se trata de adecuar nuestras actividades a entender que los animales con los que interactuamos tienen derechos, unos intereses y unas capacidades diferentes”, dijo.

En ese sentido, insistió en que no se trata de los mismos derechos de los seres humanos, sino derechos que corresponden a su especie, como no sentir dolor. “Esos son los derechos que hay que aplicar”, señaló Parra.

"Esta decisión da un piso jurídico para defender casos de animales individuales como de poblaciones enteras de animales. Es decir, todo un grupo de jaguares, por ejemplo, que en este momento por la deforestación están en una situación muy complicada", dijo.

LO QUE DICE LA LEY DE PROTECCIÓN ANIMAL
Esta decisión tiene algunos precedentes internacionales como en Argentina o Estados Unidos con liberaciones de chimpancés, en el país no se había caracterizado antes a un animal como sujetos de derechos, pero sí algunos desarrollos legales que ya protegían a los animales.

En primer lugar, está la Ley de Protección Animal, la 1774 de 2016, que establece que “los animales como seres sintientes no son cosas, recibirán especial protección contra el sufrimiento y el dolor, en especial, el causado directa o indirectamente por los humanos”.

Allí se tiene el trato sobe los animales debe basarse en el respeto, la solidaridad, la compasión, la ética, la justicia, el cuidado, la prevención del sufrimiento, la erradicación del cautiverio y el abandono, así como de cualquier forma de abuso, maltrato, violencia y trato cruel.

Además, establece que los responsables o tenedores de los animales deben garantizar :
1. Que no sufran hambre ni sed.
2. Que no sufran injustificadamente malestar físico ni dolor.
3. Que no les sean provocadas enfermedades por negligencia o descuido.
4. Que no sean sometidos a condiciones de miedo ni estrés.
5. Que puedan manifestar su comportamiento natural.

Esta ley señala, además, que quien maltrate a un animal doméstico, amansado, silvestre vertebrado o exótico vertebrado, causándole la muerte o lesiones que menoscaben gravemente su salud o integridad física, incurrirá en pena de prisión de uno a tres años.

Sobre esta ley la Corte Constitucional emitió una sentencia, la C-467 de 2016, en donde se establece que los animales son seres sintientes, pero que también son bienes que se pueden comercializar. Pero, como seres sintientes, está prohibido el maltrato. Antes de esta ley, estaba la Ley 84 de 1989, que señala que las personas debían abstenerse de causar daño a los animales.

ZOOLÓGICO RECHAZA DECISIÓN
La Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla rechazó la decisión de la Corte, al indicar que el oso ‘Chucho’ “no puede ser liberado bajo ninguna circunstancia, teniendo en cuenta que se encuentra habituado al contacto humano desde su nacimiento y siempre ha dependido de las personas para subsistir”.

El zoológico recibió hace un mes al oso de anteojos macho, proveniente de la Reserva Natural Río Blanco, en el que vivía en cautiverio desde hace más de 19 años. ‘Chucho’ nació en cautiverio en la Reserva La Planada, ubicada en Nariño, y posteriormente fue trasladado a Manizales.

En un comunicado, la entidad dijo que “que los animales criados en contacto cercano con personas no son aptos para ser devueltos al medio silvestre, pues perciben a los humanos como proveedores de alimento y no como una amenaza. Adicionalmente, no desarrollan habilidades naturales y sociales para interactuar con otros individuos de su especie y con su hábitat natural”.

“Un oso de anteojos sin temor a los humanos será más susceptible de entrar en conflicto con comunidades rurales. En este sentido, los zoológicos y acuarios sirven de apoyo a las autoridades ambientales, acogiendo animales que cumplen un rol para reforzar sus actividades de educación ambiental”, agrega el texto.

De acuerdo con el zoológico, el oso se encuentra actualmente en buenas condiciones y ha mostrado una rápida adaptación a su nuevo entorno y “ ha respondido positivamente al acercamiento con la hembra de la misma especie, que habita en el Zoológico desde 1999”.

Farah Ajami Peralta, Directora Ejecutiva de la Fundación, manifestó que la protección animal no implica que los animales sean sujetos de derechos, sino que más bien les impone a los humanos obligaciones para garantizar esos derechos y señaló que se está evaluando la posibilidad de utilizar mecanismos legales para garantizar el bienestar del oso, bajo la premisa de que es una entidad idónea para alojar al animal, teniendo en cuenta su experticia de más de 40 años en el manejo de la especie.

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