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“Me voy después de dar los golpes más grandes en la historia a las Farc”

Luego de 45 meses como cabeza del Ministerio de Defensa Nacional, Juan Carlos Pinzón dejará su cargo para asumir la embajada de Colombia en Estados Unidos, lugar que hasta el momento ocupaba Luis Carlos Villegas, quien, en un movimiento de enroque, llegará al país para dirigir esa cartera.

El cambio de ministro sucede en un momento paradójico, pues luego de que el Gobierno mostró que los índices de seguridad habían mejorado en 2014, con el índice de homicidios más bajo en tres décadas, las FARC levantaron el cese al fuego unilateral y lanzaron una ofensiva contra la infraestructura, que provoca una nueva sensación de inseguridad.

Sobre la situación de seguridad del país, la responsabilidad del Ministerio y la partida a Estados Unidos, COLPRENSA habló con Juan Carlos Pinzón.

- Buena parte de su vida pública la ha vivido al lado de Juan Manuel Santos, por eso siempre hubo mucha confusión en el país respecto a por qué usted pensaba una cosa y el presidente otra, sobre todo en lo referente al proceso de paz. ¿Es verdad que usted decía lo que el presidente no podía?
Más allá de las identidades de orden personal y de tantos años trabajando juntos, aquí lo que estábamos era desarrollando una política seria de fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, en sus equipos, en sus hombres, en sus entrenamientos, en su bienestar, para seguir golpeando con toda contundencia a las FARC, el ELN, las bandas criminales, el crimen organizado y la delincuencia en general. En eso siempre hubo una alineación; lo que sí mantuve siempre era que las cosas había que llamarlas por su nombre, los actos de terrorismo lo hacen los terroristas. Siempre sostuve ese punto.

- Coincide con su salida la finalización de la tregua de las FARC, tras la que vino un recrudecimiento en los ataques terroristas. ¿Se va con una seguridad deteriorada?
Me voy después de dar los golpes más grandes en la historia a las FARC, a nadie le tocaron más golpes de las Fuerzas Armadas que los que me tocó ver a mí. Me voy con la tranquilidad de haber dejado unas FARC más debilitadas que nunca y la prueba de ello es que están en La Habana, porque no tienen otro camino. En cuanto a las acciones terroristas, es cierto que se están realizando en unas zonas muy específicas del país en contra de la población civil, pero también se han evitado gran cantidad de esos hechos: del 22 de mayo a hoy, hemos evitado 96 atentados y aquí sigue trabajando la inteligencia y toda la capacidad de las Fuerzas Armadas. Si uno compara el terrorismo de hoy con el que había hace diez años, se da cuenta de que tenemos la frecuencia más baja, si se compara la magnitud de estos atentado con los de entonces, se ve también que es muy limitada. Todo eso es una muestra de debilidad, lo que deberían hacer ya es asumir una postura valiente, pedirle perdón al país, entregar sus armas y desmovilizarse.

- Eso es, en efecto, lo que deberían, pero están haciendo lo contrario. Están realizando acciones en poblaciones pequeñas y alejadas, pero también son capaces de dejar días sin luz a Buenaventura. ¿Qué hay que hacer para que Buenaventura esté bien?
Buenaventura tuvo su peor momento hace un año y hoy tiene los mejores índices de homicidios en varios años, precisamente por una intervención que hicimos, primero con policías y luego con militares, afortunadamente el presidente ordenó que se hicieran inversiones de infraestructura y sociales para encontrar una solución a ese problema. Sin embargo, una región como Buenaventura requiere empleo, oportunidades, educación, es la única manera para que cambie la situación de ese municipio. Lamentablemente el terrorismo no necesita sino de la mala voluntad de un individuo para ir y tumbar una torre de energía en la mitad de la selva y dejar sin luz un municipio.

- ¿Qué se está haciendo para controlar ese tipo de ataques?
Como hemos visto que hay esas intenciones, no nos quedamos en el discurso, se han desplegado los Centros Integrados de Inteligencia en los sitios críticos del país, que son la Costa Pacífica, Putumayo, Norte de Santander, Nariño, Arauca y el norte de Antioquia, además de unidades especiales para tener mayor capacidad de respuesta. Ojalá llegue la paz por la razón y por un acuerdo, pero si no es así, tenemos que imponerla para la tranquilidad y bien de todos los colombianos, los que se tienen que cansar son los bandidos no los buenos.

- Usted se va en quince días, ¿cuál es el reto más grande que le queda al Ministerio de Defensa?
Las bacrim. Esas ya no son estructuras de orden nacional, sino que se convirtieron en un problema de crimen organizado local que hay que enfrentar. El reto es la seguridad ciudadana. Justamente por eso inyectamos 25 mil policías, creamos nueve policías metropolitanas, adquirimos diez helicópteros, cinco mil automotores, 3.500 cámaras de seguridad, fortalecimos la inteligencia enfocada en seguridad ciudadana y eso ha venido dando unos réditos históricos, como la cifra de homicidios más baja en 35 años, el menor número de secuestros en 19 años, la cifra más baja de robo de automotores en trece años. Estas realidades criminales ya no son distintas a las que enfrentan Río de Janeiro, Caracas, Nueva Orleans, ciertas zonas de París, son las realidades con las que viven las sociedades en general.

-¿Cuál es la zona del país que le diría al ministro Villegas que tiene que ponerle más atención?
Hay diferentes tipos de peligro, pero creo que es vital responderle a la mayor parte de los ciudadanos que están preocupados por la seguridad ciudadana, ese es el foco. Hay que seguir luchando contra el hurto, la extorsión, el microtráfico y eso demanda actuar de manera efectiva e integral en las grandes ciudades y municipios, porque es donde la gente está más preocupada.

- ¿Cómo conseguir esa seguridad ciudadana?
En eso no se requiere solamente el actuar policial, quiero ver a los alcaldes liderando, porque donde ellos lideran los resultados se producen; donde no, se daña la percepción de seguridad. Necesitamos a alcaldes y líderes motivados, además de a agencias del Gobierno Nacional jugando otro papel. Quisiera ver, por ejemplo, que no se hable tanta filosofía en materia de salud pública o justicia, sino que se tomen medidas efectivas: que si hay consumidores de drogas, ¿dónde están los centros para rehabilitarlos?, eso es vital para sacar gente de la violencia o si hay capturas, que se dé un castigo efectivo. Me frustra mucho que se capture a una persona tres, cuatro veces y que esté en la calle, requerimos que se ajuste la legislación y se haga la infraestructura carcelaria y de rehabilitación para esos delincuentes.

- Uno de sus grandes objetivos fue alias 'Otoniel', pero sigue suelto. ¿Cuál es la sensación que le queda?
Mi primer gran objetivo fue el hermano de él, 'Giovanni', quien fue abatido en una operación y eso hizo que su segundo, que era 'Otoniel', asumiera el cargo y nombraran a un jefe militar al que le decían 'El Negro Sarley', quien también fue abatido. Pero sí, ahí queda Otoniel y por eso hemos desarrollado operaciones sostenidas contra el Clan Úsuga que han generado más de 250 capturas; su cuñado fue abatido esta semana y eso significa que o ese tipo se entrega o se enfrenta a su destino final.

- El presidente planteó en la Conferencia Internacional Antidrogas que se debería dar un nuevo enfoque en la lucha contra el narcotráfico y días atrás aprobó la suspensión de la aspersión con glifosato. ¿Cuál es la posición del Ministerio?
La posición del Ministerio no puede ser otra que la del presidente de la República. Desde el Ministerio estamos seguros es de que la lucha contra el narcotráfico ha sido vital para la recuperación de la seguridad y del control territorial en Colombia. Bajar la guardia en la lucha contra el narcotráfico nos expone a que los grupos criminales vuelvan a encontrar financiamiento y formas de reactivar su violencia, entonces creemos que cualquiera sea la herramienta que tengamos que usar, la usemos; que si hay que innovar, innovemos, pero no podemos esperar que vuelva y se crezca el narcotráfico, para volver a actuar con firmeza. Hay que mantener la firmeza, hay que seguirles quitando a los violentos el combustible que es el narcotráfico.

- Tras la Conferencia en Cartagena quedó la sensación de que se está pensando cambiar la estrategia de esta lucha en el mundo, ¿le quedó esa sensación a usted?
La conferencia justamente fue de aquellos que están luchando contra las mafias y el narcotráfico, sí hay una sensación de que el mundo, como un todo, encuentre soluciones diferentes, pero también hay una convicción de que mientras eso ocurre, no hay tiempo que perder para quitarles ese financiamiento a los que alimentan la violencia.

- Allá en Cartagena usted planteó que los jóvenes adictos son ahora el gran problema, ¿qué hacer desde el Ministerio sobre esto?
Quien hace la labor preventiva más grande es la Policía Nacional, con el programa D.A.R.E., que gradúa miles de niños en modelos que previenen ese consumo, que se deriva después en extorsión, en hurtos, en homicidios, en mafias y demás, es toda una cadena, por eso es tan importante evitar ese consumo. Insisto en que llegó la hora de que muchos funcionarios a los que les gusta filosofar sobre estos temas nos digan realmente qué acciones van a tomar para afrontar este problema de la mano con la Policía y autoridades judiciales. Se requiere ver qué se va a hacer en materia de prevención de consumo de drogas de manera masiva, qué se va a hacer en materia de salud pública para atender a los adictos y qué se va a hacer en materia de castigos.

- Hay dos temas a la hora de su salida que quedan sin resolver, uno de ellos es si la Policía, como responsable de la seguridad ciudadana, deba estar en el Ministerio de Defensa o no. ¿Se va con qué opinión?
Colombia es el último país en la región que tiene dentro del Ministerio de Defensa a la Policía Nacional, pero eso no significa que los demás estén en lo cierto y nosotros errados. Hemos tenido que mantener ese arreglo por el tipo de retos que hemos enfrentado y que hay que seguirlos degradando por unos años más, hasta que definitivamente se pueda pensar en otro arreglo. En unos años la Policía podría estar estructura de un Ministerio de Seguridad o del Interior, pero no en el corto plazo, me parece que no sería una solución, sino que más bien crearía un nuevo problema de coordinación.

- El segundo asunto es sobre el descontento, que se dice hay dentro de las Fuerzas Militares por el proceso de paz y por diferencias internas. ¿Deja unas Fuerzas Militares divididas o unificadas?
Las Fuerzas Militares y de Policía son instituciones disciplinadas que al final cumplen órdenes. No ha habido orden que al final no hayan cumplido. Claro que ha habido intentos por politizar algunos de sus temas y es lamentable; me parece una mala estrategia, porque quien pierde es el país y las mismas Fuerzas Armadas, porque las ubica en un sector u otro y su gran virtud es que no dependen de un momento político sino que tienen un deber de protección y defensa todo el tiempo.

- Usted asumirá la embajada más importante de Colombia en un momento crucial, porque están en La Habana negociando el proceso de paz y Estados Unidos está en un proceso de acercamiento a Cuba después de medio siglo, lo que se debe en parte a que ese país haya albergado la mesa de diálogos. ¿Cómo será la labor que cumplirá en Washington?
Pienso que es temprano para pronunciarme sobre la siguiente posición y lo que me corresponde es seguir las instrucciones del presidente sobre cómo quiere él que se maneje la política y la relación con los Estados Unidos. Lo que no se puede desconocer es que hoy es la relación más importante que tiene Colombia en el mundo, que es nuestro principal aliado estratégico y hay que ver cómo seguir desarrollando y construyendo esa relación, tan importante para el país y los colombianos. 



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Comentarios

Se va a hacer curso para presidente!

A los EEUU se va a hacer curso para presidente de Colombia. Digo, si ganan los demócratas. Porque si gana Marco Rubio, jodiose venta macho, toro metiole cacho kul0 vaca.

jajajajajajajajaja

cuento chimbo ese es mas paquete que santo