Pablo Escobar mató a 400 policías en enero del 90: Gaviria

02 de diciembre de 2013 09:57 AM

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Los muertos que dejó el narcotraficante Pablo Emilio Escobar Gaviria aún no han sido contados con certeza. Así se colige de un dato, aportado por el expresidente de la República César Gaviria Trujillo, que, por tenebroso, obligaría a revisar la historia misma del crimen en la ciudad: en enero de 1990 el capo y sus hombres mataron a 400 policías en Medellín.

Es de anotar que, según Medicina Legal, durante el mandato de Gaviria, 1990-94, fueron asesinadas en Medellín 27.627 personas, o sea más que la población de un municipio como Santa Fe de Antioquia.

Todo comenzó el 5 de junio de 2012, cuando El Colombiano le remitió al exmandatario un cuestionario con seis preguntas sobre Escobar. La número 6 rezaba así:
¿Como Presidente de la República, sintió usted miedo ante el poder corruptor y criminal de Pablo Escobar Gaviria?

El 13 de junio, a las 8:27 a.m., Gaviria respondió y sobre ese punto específico aseguró que “tanto durante el gobierno del Presidente Virgilio Barco, como en el mío, Escobar fue una permanente amenaza, no para mi seguridad personal, sino para la Nación entera. Medellín, por ejemplo, sufrió la muerte sistemática de más de 400 policías en enero de 1990, además de muchos otros crímenes”.

Aunque mi conocimiento del prontuario criminal del narcotraficante no era muy profundo, la cifra de 400 policías asesinados en un solo mes llamó mi atención. Sinceramente pensé que se trataba de un error del expresidente de la República o de quien le había transcrito sus respuestas. Para salir de dudas, el 12 de julio, a las 9:58 p.m., le pregunté por correo electrónico:
“Presidente, buenas noches. En la respuesta número 2 se indica que en enero de 1990 Medellín tuvo la muerte sistemática de MÁS DE 400 POLICÍAS. Posiblemente es un error de digitación. ¿Serán 40?”

Gaviria atendió mi consulta el 15 de julio y, en forma breve, pero directa, afirmó: “No es un error de digitacion Eso fue lo que ocurrio. César”.

Aunque, como es de suponer, un Presidente de la República es el ciudadano mejor informado de una nación, algo en mí se resistía a darle crédito a una cifra que representaba un genocidio, pues significaba que cada día las balas y explosiones del Cartel de Medellín dejaban más de 13 hogares de policías con huérfanos, viudas y padres solitarios.

Como interpretando mi incredulidad, el 18 de julio, a las 3:48 p.m, Gaviria me hizo una precisión: “German. Encontraste la informacion? Pedían el cambio de Pelaez Carmona que era capitán de la policía. Creo que pagaban 2 millones por cada uno. Los mataban con o sin uniforme. Fueron mas de 400. El número exacto se sabe. c”.

Terco, quizás, ese mismo día, a las 5:52 p.m., volví a llamar la atención de Gaviria sobre su revelador dato: “Señor Expresidente, buenas tardes. He estado mirando documentos al respecto y aún no encuentro el soporte de la cifra que usted menciona.

Le confieso que me llama poderosamente la atención la certeza con la que usted habla de este número, pues tradicionalmente se ha dicho que en toda la guerra librada en Medellín contra Pablo Escobar y su cartel, fueron asesinados en Medellín entre 270 y 300 policías, pero jamás he visto más de 400 en un solo mes y en la sola capital antioqueña. La próxima semana me voy a meter de lleno en el asunto. Su palabra es muy importante a este respecto y me gustaría saber qué reportes o informes oficiales de soporte tiene o las personas que puedan suministrarlos.
Una precisión: el teniente al que se refiere es Óscar Peláez Carmona? ¿Quiénes pedían su cambio y por qué?”.

El exmandatario respondió al día siguiente, a las 9:29 a.m. No envió documentos de soporte de su afirmación y a cambio de ello remitió a terceros que, aunque respetables, están lejos del rango y nivel de información de un Presidente: “German Contacta a Alonso Salazar a María Ema Mejía a Jorge Orlando Melo o yo te ayudo a contactar la Policía. Es posible que Héctor Abad tambien tenga antecedentes. Sí es el mismo Óscar Peláez Carmona. César”

“ESO ES IMPOSIBLE”, DICE JUAN GÓMEZ M.

“No me dan las cuentas”, sostiene Juan Gómez Martínez, alcalde de Medellín entre 1988 y 1990. “Yo no sé de dónde saca esa estadística César Gaviria. Ese error no puede ser de un Presidente de la República”.

De memoria, el también exdirector de El Colombiano, destaca que en su mandato llegó a tener promedios diarios de 12 o más muertes violentas en la ciudad, pero incluyendo allí los atentados mortales contra los integrantes de la Policía Nacional.

Si en enero de 1990 fueron asesinados por Escobar y sus hombres 400 miembros de la fuerza pública, eso habría significado que cada 24 horas el cuerpo policial tenía más de 13 bajas. Gómez asegura que no recuerda haber visto algo semejante en su administración.

“Es imposible. Yo me quejaba porque cuando la Policía Metropolitana daba los datos, no desagregaba lo de los 10 municipios del Valle de Aburrá y todo le quedaba cargado a Medellín. Eso está distorsionado desde el principio”.

El exministro y exembajador trae a colación su confrontación con el equipo del Presidente Virgilio Barco Vargas, en el que Gaviria ocupó la cartera de Gobierno. “El Gobierno Nacional nos abandonó, nos ignoró y no existía posibilidad de una mayor seguridad para Medellín. Del nivel central había un gran desinterés y constantemente nos decían que no habían más policías”.

NO RECUERDO LA CIFRA, PERO FUERON MUCHOS

“No recuerdo las cifras de los policías asesinados en 1990, pero sí sé que fueron muchos. Como Alcalde de Medellín me tocó vivir una guerra extrema. Todos los días íbamos a entierros de uniformados. El mismo día de la posesión de un comandante de la Policía estalló un carrobomba, cerca del edificio de Camacol, y la de la Plaza la Macarena fue espeluznante”.
La afirmación es de Ómar Flórez Vélez, quien asumió la Alcaldía de la capital antioqueña en junio de 1990. “Me tocó el pico más alto en la historia de los homicidios en Medellín, cuando nos convertimos en la capital más peligrosa del mundo”.


El exalcalde y también excongresista, acepta como probable que a comienzos de la década del 90 se presentaran problemas de subregistro de las muertes violentas en la ciudad. Por un lado estaban las estadísticas de la Policía, por el otro las de Medicina Legal, y más allá las de Decypol, por ejemplo. Con un agravante: los datos no se cruzaban ni depuraban, ni los sistemas de información interactuaban.

“Lo que sí es cierto es que en Medellín se ofrecieron varios millones de pesos por asesinar policías”, anota el exalcalde, quien, al igual que Gómez Martínez, considera que el expresidente Gaviria está equivocado con respecto a los 400 policías asesinados por Escobar y sus hombres en un solo mes.

REACCIONES

Para Antía, Gaviria tiene razón; para González, está equivocado

  • Germán Antía Montoya, investigador, profesor universitario y experto en temas forenses
Sin dudarlo, Germán Antía Montoya, violentólogo y experto en temas forenses, valida como cierta la cifra de 400 policías asesinados por Escobar y sus hombres en enero de 1990 en la capital antioqueña. En su concepto, el número real de homicidios cometidos por el capo del cartel de Medellín aún no se ha establecido, pues falta sumar, por ejemplo, a las personas desaparecidas y de las que, 20 años después, aún no se tiene ninguna noticia.

El epidemiólogo recuerda que en esos duros años hasta el Cementerio Universal se vio obligado a abrir fosas comunes para inhumar 30 cadáveres. La morgue quedó pequeña y tuvo que ampliarse en instalaciones, equipo y personal, en medio de una urbe que lideró el ranquin de las capitales más violentas del mundo. Antía sostiene que en las estadísticas oficiales hubo problemas de subregistro.

  • José Edgar González, exdirector Centro de Investigaciones  Criminológicas -CIC-
“La cifra del expresidente Gaviria sobre homicidios de policías no se dio. Yo tengo en mente 380 y algo, pero no para enero de 1990, sino para todo el año”, advierte González, quien destaca que en aquellos tiempos morían casi a diario 4 o 5 uniformados en Medellín.

Por extensión, el experto en temas criminalísticos afirma que también Antía está equivocado en sus datos. “Él sabe que yo conseguí la mayor parte de la información para poder sustentar las investigaciones y presentaciones que hacían los gobernantes sobre la violencia criminal de los años 60 en adelante en Medellín y Antioquia. La cifra está equivocada y eso se lo digo con absoluta seguridad, sin temor a equivocarme”. González indica que enero del 90 no fue el mes más cruento. Lo crítico vino después de marzo, cuando los policías sospechaban que hasta niños y mujeres los podían matar.

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