Publicidad
Publicidad

Indicadores económicos
2016-12-11

Dólar (TRM)
$3.002,80
Dólar, Venta
$2.900,00
Dólar, Compra
$2.850,00
Café (Libra)
US$1,57
Euro
$3.170,65
UVR, Ayer
$242,34
UVR, Hoy
$242,32
Petróleo
US$51,50

Estado del tiempo
2016-12-11

marea

Marea min.: -17 cms.

Hora: 01:22

Marea max.: 28 cms.

Hora: 09:04

Dirección viento: Variable

Intensidad viento: 5 a 13 kms/h

Temp. superficial del mar: 25 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 0.8 a 1.3 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 25 ºC
Máx. 30 ºC

Pico y placa
2016-12-11

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 7 p.m

-
Taxis
-
Motos
- - - -

Agua

En el Caribe hemos terminado por tener como cierto todo lo que dicen de nosotros. Sin establecer si les asiste alguna razón, hemos aceptado que somos la región de la desmesura, y del exceso. Aquello del “nada demasiado” que con ecuanimidad y sabiduría proclamaban los griegos no existe en nuestro idioma. Confundimos la abundancia con la demasía. Crecer ha sido embeleco soñado porque nos han maltratado las estrecheces. Nuestro horizonte no tiene límites, nuestros sueños y nuestras penas tampoco.



La sed que campos y seres humanos han padecido nos llevó a una adoración febril del agua. Acumularla en aljibes o preservarla en frescas tinajas de barro señalaron una época. Represar arroyos y almacenar agua ha seducido a todo campesino previsivo. Frescos jagüeyes aliviaban necesidades. Arroyos que no prolongan su vigencia hacia el verano. En fin, la escasez de agua ha gravitado en el Caribe como compañera de un sol riguroso. A él atribuimos la intensidad de los amores, para no hablar del frenesí en ritmos y danzas festivas que nos queman.

En Cartagena hemos criticado desde siempre a Pedro de Heredia, con su pretensión de avenida convertida en perturbación vial. Heredia no tuvo en cuenta la necesidad primordial del agua para fundarla. Sus fuentes de suministro, mezquinas y distantes, no impidieron el prodigio de belleza hecho ciudad.

No obstante el agua, que siempre hemos traído desde lejos, se hizo dueña de todo. El desastre que ha producido no tiene antecedentes. Las palabras no alcanzan. Las imágenes laceran y convulsionan. No solo mueven a solidaridad, a temor ante la naturaleza, sino a percatarnos de lo insignificante de nuestra condición humana. A conocer la magnitud de nuestra pobreza.

Navegar en las calles de Cartagena es nada para lo que sucede en otras partes. Sin embargo disfrutamos cuando los mototaxistas, desafiantes como enjambre ruidoso de abejas, lucen timoratos parando en cada hueco, es decir cada tres metros, para no mojarse tobillos y zapatos. Los vehículos reducen su velocidad y se hace mayor el caos. Cualquier diligencia local demora más que viajar por avión a un destino lejano. Pero el cuento es el agua. Viene en arroyos y ríos, cae en lluvias permanentes, la expulsan alcantarillas.

Las aguas servidas no tienen salida. El mar no las recibe. La Bocana no es suficiente. El Emisario Submarino no lo pueden instalar. Se ha convertido en absurda escollera de rutas marítimas cercanas a Cartagena. Buzos, dragas, remolcadores e ingenieros no pueden con la “múcura”.

La culpa de todo la asignamos a cualquiera que nos resulte antipático. El agua suscita blasfemias cuando antes rezábamos por su llegada.

Aquel “aguacero en mayo” que soñaba Adolfo Pacheco, hoy parece mala noticia. No va a parar de llover nunca. El hambre, la miseria, las enfermedades, la muerte que el agua causa nos hace recordar al viejo Noé con su zoológico náutico.

El agua se convirtió en el enemigo público número uno. Cualquier día la eliminan de los rituales del bautismo purificador y será incorporada al lado del fuego en el Apocalipsis. Pero no han bajado los precios del agua “pura” embotellada. Quizás la solución sea que las multinacionales se la apropien y acaparen, o que ACUACAR la suspenda por vainas “de mantenimiento”.

*Abogado, Ex Gobernador de Bolívar y ex parlamentario.

Este es un espacio de opinión destinado a columnistas, blogueros, comunidades y similares. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a este fin y no reflejan la posición u opinión de www.eluniversal.com.co.

Publicidad
Publicidad
Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese