Indicadores económicos
2017-10-17

Dólar (TRM)
$2.932,05
Dólar, Venta
$2.848,00
Dólar, Compra
$2.680,00
Café (Libra)
US$1,44
Euro
$3.462,75
UVR, Ayer
$251,96
UVR, Hoy
$251,97
Petróleo
US$51,45

Estado del tiempo
2017-10-17

marea

Marea min.: -4 cms.

Hora: 03:18

Marea max.: 19 cms.

Hora: 09:51

Dirección viento: Variable

Intensidad viento: 5 a 15 kms/h

Temp. superficial del mar: 27 ºC

oleaje

Cartagena-Islas del Rosario: 0.6 a 0.8 metro(s) de altura

Estado

estado
Mín. 27 ºC
Máx. 32 ºC

Pico y placa
2017-10-17

Hoy no salen los vehículos con placa:

Vehículos Particulares

De lunes a viernes 7 a.m a 7 p.m

1 - 2
Taxis
3 - 4
Motos
0 - 2 - 4 - 6 - 8

El síndrome de Adriano

En 1999 publiqué en Acta Médica Colombiana un artículo que posteriormente fue reproducido en España, Argentina y –traducido amablemente al inglés por Lourdes de Zubiría– en una sección electrónica internacional de la revista The Lancet de Inglaterra.

En dicho artículo describí el síndrome que sirve de título a esta columna como “toda actitud prepotente, arrogante o deshumanizada del paciente, sus familiares, sus representantes legales, los responsables de su seguridad social u otros, que pretenda menoscabar injustamente la importancia y la calidad del acto médico realizado por un profesional ético y competente, cualquiera que sea su fin o intención.”

Esta descripción fue motivada por el talante de “emperadores” que asumen ciertos pacientes e instituciones que luego de solicitar los servicios de los médicos se niegan a cancelar los honorarios o lo hacen parcialmente y con meses de retraso. Muchas veces es evidente una actitud despreciativa por parte de algunos personajes e instituciones que parecen decirle a uno que es un honor para nosotros que ellos nos hayan escogido para atenderlos y que es una descortesía intolerable que nos atrevamos a cobrarles, sin que les importe el hecho de que nosotros vivimos del ejercicio profesional.

Han pasado once años y el síndrome, lejos de mermar, se ha vuelto endémico, y aunque sigue presentándose a nivel individual (hace poco fui víctima de un episodio menor pero no por eso menos desagradable), desde hace rato tiene predilección por las instituciones, ocasionando huelgas, cierre de hospitales y otras desventuras cotidianas que afligen al gremio. Veamos: “Médicos de ESE están dispuestos a irse a paro” (El Universal, Febrero 2/2011); “Hospital Universitario del Caribe está en crisis porque no le pagan” (El Universal, Enero 28/2011). Estos titulares han sido recurrentes desde que entró en vigencia la Ley 100 de 1993, que convirtió a la medicina en un negocio donde medran intermediarios, al médico en un obrero mal pago cuyo salario depende de mecanismos administrativos corruptos y a los pacientes en “clientes” incómodos cada vez que se enferman, y que entonces deben mendigar por una atención oportuna e idónea. Pero antes, cuando la salud era cuota electoral de ciertos clanes políticos, las cosas no eran mejores: “Hace 25 años: Crisis en hospitales tocó fondo” (El Universal, Febrero 4/1986).

Estudiar medicina es costoso y ejercerla también, puesto que quien ejerce a conciencia nunca deja de estudiar. Las revistas y los libros de texto médicos son costosos y cuesta también el tiempo que tenemos que invertir en actualizar la información para poder brindar una atención de calidad a nuestros pacientes. Pero además el ejercicio profesional es peligroso: quien responde por las consecuencia de los actos médicos no es el intermediario sino el mismo profesional, que muchas veces debe ejercer bajo múltiples presiones y en condiciones de desventaja ante monstruosos aparatos burocráticos cuya principal ética es la del lucro.

La sociedad entera debería protestar ante esta degradación sistemática a la que está siendo sometida la medicina, pues en últimas son los pacientes quienes saldrán perjudicados por el maltrato a los médicos, cuyo trabajo debería ser siempre valorado con justicia y sin egoísmo.

NOTA: Los invito a leer el Síndrome de Adriano en: www.mariomendozaorozco.com/?p=4

*Médico y escritor

mmo@costa.net.co

 

Este es un espacio de opinión destinado a columnistas, blogueros, comunidades y similares. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a este fin y no reflejan la posición u opinión de www.eluniversal.com.co.

TEMAS

DE INTERÉS

Exprese su opinión, participe enviando sus comentarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los usuarios y no reflejan la opinión de www.eluniversal.com.co. Nos reservamos el derecho de eliminar aquellos que se consideren no pertinentes. Consulte los términos y condiciones de uso.

Para enviar comentarios Inicie sesión o regístrese

Comentarios

Mario, los médicos somos

Mario, los médicos somos responsables, en parte importante, de este maltrato a la profesión. No nos hemos erguido con dignidad para defender lo más preciado de la profesión: el HONOR. Decía el médico - que no el político - Nicolás Curi Vergara, que era más fácil reunir a cien micos para tomarles una foto que al gremio médico. Como dice Diomedes "Te la dejo ahí"...

Profesor Mendoza, excelente

Profesor Mendoza, excelente columna, pero ese maltrato de los pacientes y familiares y el trato injusto de las EPS , es culpa de los médicos que no hemos sabido defender nuestros derechos y seguimos con la competencia desleal , la intriga, el egoismo en nuestras relaciones; nuevamenente lo felicito por sus excelentes reflexiones del diario vivir.